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¿Qué mascarillas debo utilizar y con qué etiqueta?

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Dibujo en la pared que intenta fomentar el uso de mascarillas, en Córdoba.
Dibujo en la pared que intenta fomentar el uso de mascarillas, en Córdoba.

Son muchas las dudas que surgen sobre las mascarillas, los modelos más adecuados y el etiquetado que deben tener. Aclaramos estos aspectos, especialmente en lo referido a su reutilización y conservación.

Modelos

Lo primero a la hora de elegir una mascarilla es acertar con el modelo necesario. El Gobierno ha recalcado el 14 de mayo que “las personas sanas y sin contacto con la COVID-19 deben utilizar el modelo de mascarillas higiénica”, y que las del tipo FFP2 “solo están recomendadas para profesionales en contacto con el virus y colectivos vulnerables bajo prescripción médica”.

Ilustración del Ministerio de Consumo con indicaciones a tener en cuenta a la hora de adquirir una mascarilla.

El Ministerio de Consumo insiste en que el uso y adquisición de mascarillas se haga siguiendo las indicaciones del Gobierno de España. Ministerio de Consumo

Estas pautas siguen la guía facilitada por el Ministerio de Consumo hace dos semanas para la adquisición de mascarillas El documento describe tres tipos principales: higiénicas (para personas sanas), quirúrgicas (para personas contagiadas, ya que contienen filtros para el aire exhalado que evitan que se transmita el virus), y EPI (equipos de protección individual, para profesionales y colectivos vulnerables). Estas últimas, a su vez, pueden ser FFP1, FFP2 -con válvula o sin válvula- o FFP3, que suponen una protección creciente dirigida, preferentemente, a personal sanitario.

Mascarillas profesionales

Se habían generado dudas después de que la Comunidad de Madrid repartiese gratuitamente en farmacias, para todos los ciudadanos, FFP2 sin válvula, y de que Fernando Simón, responsable del Centro de coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, avalase en rueda de prensa este reparto, afirmando que el uso de FFP2 “está indicado para personas sanas”. Sin embargo, el Ministerio de Consumo ha insistido mediante nota de prensa en que “este tipo de EPI puede dificultar la respiración más que las mascarillas higiénicas o quirúrgicas, por lo que personal no especializado puede tender a tocarlas y recolocarlas continuamente, con el consiguiente riesgo de contaminación”.

Por otro lado, las fuentes ministeriales consideran que al ser material principalmente destinado a profesionales, puede generar una falsa sensación de seguridad que lleve a relajar otras medidas de prevención como la distancia física y el lavado de manos. “También se debe tener en cuenta que las personas que realizan actividades físicas o algunas personas con dificultades respiratorias pueden no tolerar su uso”, explica Consumo.

Etiquetado en castellano

En equipos de protección individual, es imprescindible que las mascarillas lleven una etiqueta con información obligatoria como el modelo o clase de protección explicado en párrafos anteriores. El texto debe estar escrito, según Consumo, al menos “en castellano”. “De no ser así, puede provocar problemas de seguridad al usuario. Por ejemplo, podría ocurrir que haya personas alérgicas a determinados materiales que se encuentren usando mascarillas con información en inglés y chino”, asegura el Ministerio. Esta obligación del castellano aplica aunque “el producto se ponga a disposición del consumidor a título oneroso o gratuito, en el marco de una actividad comercial, ya sea nuevo, usado o reacondicionado”, puntualiza su nota.

En correo remitido a Verifica RTVE, Consumo describe también como recomendable que se explicite en las etiquetas la talla para distinguir entre mascarillas para niños y adultos.

Duración y mantenimiento

Entre la información de las etiquetas de todas las mascarillas, según el Ministerio, se deben encontrar los datos relativos a la posible reutilización de estos productos y, si procede, “los usos permitidos y número de lavados que pueden hacerse sin que el producto se resienta” cuando se trate de una mascarilla reutilizable, así como las “instrucciones de lavado de la mascarilla”, ya que “un método distinto al recomendado puede deteriorar el producto y, por lo tanto, perder su efectividad”.

Específicamente en las mascarillas de tipo EPI, ha de aparecer la frase “véase la información suministrada por el fabricante”, así como la indicación “R” o “NR” en caso de que sea reutilizable o no reutilizable, además de las condiciones de almacenamiento, uso, limpieza, mantenimiento y desinfección.

Todas las mascarillas deben llevar una etiqueta con la información obligatoria según la legislación aplicable

Todas las mascarillas deben llevar una etiqueta con la información que marca la ley. Ministerio de Consumo

La recomendación -que no obligación- del Gobierno de España, y que según el Ministerio avala la Organización Mundial de la Salud (OMS), es que –por cuestiones de comodidad e higiene y salvo que el fabricante indique lo contrario– la mascarilla no tenga un uso superior a cuatro horas.

El Ministerio de Sanidad hace en su página web aclaraciones para el lavado en los casos en que este sea posible, y también desglosa los productos desinfectantes aceptados, si bien esta información es bastante técnica para un correcto entendimiento.

Marcado "CE"

Otros caracteres que conviene buscar en el etiquetado o envase de las mascarillas son los de “CE”. Si estos se incluyen, deben seguirse de cuatro dígitos que indican la conformidad de uno de los organismos habilitados. En este enlace se pueden consultar marcados o certificados sospechosos.

El marcado CE asegura que se cumple con la legislación europea. Sería obligatorio en condiciones normales pero, ante la escasez de mascarillas al inicio de la crisis COVID19, el Gobierno permitió en abril que se distribuyesen partidas pendientes todavía de la obtención de ese marcado. Esto motivó la aparición en las redes de algunos carteles de protesta inexactos, que decían que las mascarillas sin esos caracteres eran ilegales.

Cartel informando sobre la inexistencia de las siglas CE en las mascarillas proporcionadas por el Gobierno de España.

Cartel informando sobre la inexistencia de las siglas CE en las mascarillas proporcionadas por el Gobierno de España. VERIFICA RTVE

La distribución de mascarillas con especificación alternativa a CE, al contrario de lo que indicaban esos carteles, sí es legal, siguiendo la resolución publicada en el BOE del 25 de abril, siempre que esté restringida a ciertos escenarios y cuente con el obligado conocimiento y apertura de proceso de autorización de los productos por parte de los organismos pertinentes.

Norma

Otro dato a tener en cuenta es la norma. Es un documento de aplicación voluntaria que contiene especificaciones técnicas de ese producto después de haberlo evaluado (es decir, el producto indica que sirve para una cosa y se ha comprobado experimentalmente que es así). Las normas las aprueba un organismo reconocido oficialmente.

Una norma “UNE” indica que es “normativa española”. En el sitio web UNE.org pueden consultarse las que aparezcan en un envoltorio, y conocerse así sus características técnicas comprobadas.

Controversias

Verifica RTVE ha comprobado los dos repartos previos de mascarillas gratuitas que ha realizado el Gobierno: la primera, cuando acabó el permiso retribuido recuperable para los trabajadores de actividades no esenciales, que volvieron al trabajo el 13 de abril; la segunda, cuando su uso se impuso en el transporte. En ambos casos la policía distribuyó mascarillas sin las normas de etiquetado previamente analizadas, si bien se trataba de mascarillas higiénicas, no de EPI.

Las recomendaciones oficiales sobre las mascarillas han experimentado variaciones controvertidas. La OMS indicó inicialmente que no hacían falta y luego rectificó, algo que también hicieron el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), y gobiernos como el español, y ahora se valora incluso la obligatoriedad.

Los fraudes en la venta y comercio de mascarillas y la desinformación sobre los tipos más adecuados y su disponibilidad en el mercado también han sido frecuentes durante la crisis COVID-19 en muchos países afectados por la pandemia.