Un total de 57 pacientes tenían que ser operados en el hospital Ramón y Cajal de Madrid. Sus casos eran preferentes, lo que significa que tenían que ser intervenidos antes de 90 días, pero, según las denuncias, les bajaron esa prioridad sin conocimiento de sus cirujanos. De esa manera, ya podían esperar hasta 180 días, según los documentos a los que ha tenido acceso TVE. La decisión de reducir la gravedad de los enfermos la habrían tomado dos jefes del hospital. La consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid niega las injerencias y destaca la calidad de los hospitales madrileños. La ministra de sanidad, Mónica García, habla de ingeniería contable por parte de la comunidad.
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