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Los restauración ha bajado un 40% sus ingresos con la pandemia, mientras que los supermercados han aumentado sus ventas. Esta tendencia se ha notado especialmente en el consumo de platos preparados, que se ha duplicado. Las grandes superficies se están adaptando con nuevas estrategias y han preparado espacios específicos en sus instalaciones para poder ofrecer una mayor variedad de estos productos a los clientes. Coronavirus: última hora. Foto: GETTYIMAGES. 

El periodo de garantía de los productos que compramos aumenta de dos a tres años. Además, los fabricantes deberán tener piezas de recambio el doble de tiempo que hasta ahora: hasta 10 años. El 40% de las averías en electrodomésticos se producen durante el período de garantía. Algunos, como los aspiradores, superan esa cifra. Además, solo uno de cada cuatro consumidores reclama en su punto de venta.

Foto: Getty Images

La justicia ha dado la razón a seis valencianos que llevaron a juicio a la FNAC, porque como otras 12.000 personas, habían comprado un móvil a precio de ganga que la cadena se negaba a entregarles. Se vendía a 124 euros, cuando costaba 700, según la FNAC por un error tipográfico. La sentencia abre la puerta a que haya más reclamaciones.

Foto: GettyImages

A partir de junio, la factura de la luz dependerá más de nuestro consumo y menos de los costes fijos. El objetivo es que seamos más eficientes. Además, los consumidores pagaremos más o menos por los costes regulados en función de la hora del día. La electricidad saldrá más cara de lunes a viernes entre las diez de la mañana y las dos de la tarde y también entre las seis de la tarde y las diez de la noche. Será más barata entre la medianoche y las ocho de la mañana y a cualquier hora del fin de semana. Por ejemplo, poner una lavadora un jueves a mediodía nos costará dos veces y medio más que hacerlo un domingo. Otra novedad es que podremos contratar dos potencias distintas: una para los momentos más baratos, que puede servir, por ejemplo, para cargar un vehículo eléctrico, y otra para el resto del tiempo.

Los rebrotes de la pandemia de COVID-19 y el ritmo en la campaña de vacunación han minado la confianza de los consumidores, que creen que la recuperación se retrasará más de 12 meses. Según un estudio que se acaba de conocer, la economía y la salud siguen siendo las principales preocupaciones.

(Foto: Vista del centro comercial Glories de Barcelona cuando Cataluña ha levantado el confinamiento comarcal. EFE / Alejandro García)

Superado el primer año de pandemia todavía hay miles de personas que no han recuperado el dinero que invirtieron en unos viajes que con la llegada del estado de alarma quedaron suspendidos. Lo ha denunciado en Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso, Enrique García, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios, la OCU, que ha insistido en que "está reconocido y garantizado el derecho al reembolso" y ha animado a los afectados a unirse al llamamiento de su organización, que estudia acciones colectivas contra varias compañías aéreas para tratar de buscar una solución.

La ONG Justicia Alimentaria ha exigido al Gobierno que regule el etiquetado de los productos según los criterios de la Organización Mundial de la Salud, y no con el sistema Nutri-score que plantea implantar el Ministerio de Consumo. Un rechazo que Javier Guzmán, director de esta organización, ha explicado en Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso que se debe a que permite esconder muchos alimentos altos en azúcar, grasa o sal como saludables, según han detectado. El Nutri-score puntúa los alimentos en una escala de 5 letras y colores, siendo la A de color verde oscuro la mejor opción y la E roja la peor, y se basa en un algoritmo que, según Justicia Alimentaria, hace que la mayor parte de los productos obtengan una clasificación verde aunque su composición sea insana, y, además, está pensado para poder comparar alimentos dentro de una misma categoría, no alimentos sin más, lo que genera diversas distorsiones en la percepción de compra saludable. Javier Guzmán ha especificado que desde su organización proponen medidas alternativas como un etiquetado nutricional claro y efectivo que permita detectar fácilmente los alimentos insanos, una reducción drástica de la publicidad de alimentos insanos dirigida a población infantil y una política impositiva que encarezca los alimentos insanos y abarate los saludables, y señala a Portugal o Chile como ejemplos a seguir.

Los consumidores que compran platos preparados se han duplicado en el último año. Los supermercados quieren aprovechar también el tirón de la comida para llevar y han reforzado su sección de platos precocinados. Todos los días elaboran 70 recetas listas para calentar y comer.

Rosario Pedrosa, de la Asociación de Empresas de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) explica que "con la desescalada y la reincorporación y la recuperación de nuestras vidas, y esta cierta normalidad, tanto el delivery como los platos preparados han ido creciendo paulatinamente". El 50% de los consumidores pide comida a domicilio, 3 de cada 10 lo hace de forma habitual, es decir, una vez por semana. Para los expertos en nutrición, el problema de estos platos precocinados es que el consumidor no controla la calidad de los ingredientes. Y señalan que la comida entra por los ojos, pero tiene que ser saludable también para el resto del cuerpo.

El periodista y experto en consumo Jesús Soria nos acerca una investigación de la fundación CIVIO en la que se han comparado los precios de productos de uso común como mascarillas, geles hidroalcohólicos o tests de antígenos. Por ejemplo, en el caso de las mascarillas, los precios han oscilado de los 25 céntimos a los ocho euros en función del momento, el proveedor y la administración que realizase la compra.

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