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El príncipe de Arabia Saudí Miteb bin Abdullah, detenido el pasado 5 de noviembre acusado de corrupción junto a otros príncipes y ministros en un hotel de lujo, ha sido liberado por las autoridades sauditas después de abonar más mil millones de dólares (algo más de 800 millones de euros). 

Bin Abdullah, que llegó a ser considerado heredero al trono, ha alcanzado un "acuerdo aceptable" con las autoridades, según ha revelado un oficial del Gobierno.

Según un funcionario de la campaña anticorrupción, "la cuantía de la fianza que se ha acordado no puede revelarse, pero se cree que supera el equivalente a los mil millones de dólares".

El funcionario ha explicado además que Bin Abdullah habría "admitido los casos de corrupción" en su contra. Además, en declaraciones a Reuters, el portavoz ha revelado que al menos tres personas más han llegado a acuerdos con las autoridades, y que un fiscal del Estado ha decidido liberar a varios individuos y condenar a al menos cinco personas, cuyas identidades no ha revelado.

El que fuera jefe de la Guardia Nacional fue uno de las decenas de miembros de la realeza detenidos por orden del príncipe heredero, Mohammed bin Salman para, supuestamente, acabar con la corrupción, aunque analistas internacionales creen que el verdadero objetivo es reforzar su propio poder y eliminar a posibles contendientes.

El primer ministro libanés, Saad Hariri, aseguró el domingo en su primera entrevista tras haber dimitido el pasado fin de semana, desde Arabia Saudí, que su decisión responde al interés del Líbano, donde prometió que regresará "muy pronto". En una entrevista con la televisión libanesa Al Mustaqbal (Futuro), Hariri admitió que presentar su dimisión desde otro país "no es la manera usual" de hacerlo, pero se justificó asegurando que está "tomando medidas de seguridad" para protegerse, al mismo tiempo que busca alertar a los libaneses de que "están en peligro".