La idea es que el mosso tenga un contacto estrecho y regular con los tres o cuatro institutos que se le han asignado. Acude allí cada día, sin arma y sin uniforme para evitar posibles conflictos o mediar en los que surjan. Se coordina con el claustro de profesores y hace labores de prevención.
Es algo que pedían algunos padres, pero otros creen que se criminaliza al alumno. Según la Generalitat, este año ya se han contabilizado más de 5.000 denuncias, muchas por acoso escolar.
Los directores de institutos y sindicatos educativos creen que antes de poner un agente hace falta reforzar en profesores, mediadores, psicólogos e integradores sociales.
Este proyecto piloto es, según la Generalitat, una evolución del conocido Programa Agente tutor, en marcha en muchos municipios de España, como Madrid o Ibiza. Se trata de asignar a un policía local para que sea el contacto del centro educativo. Se le avisa para que intervenga si aparece un problema con un menor.
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