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BCN Film Fest

Garci, Premio de Honor en el BCN Film Festival: "Ahora estoy recogiendo reconocimientos que antes no tuve"

  • El director recuerda a Alfredo Landa y reivindica el legado de El crack en una edición del festival que homenajea el cine negro
  • Garci atribuye a las nuevas generaciones el redescubrimiento de su filmografía
Garci, Premio de Honor en el BCN Film Festival: "Ahora estoy recogiendo reconocimientos que antes no tuve"
RUBÉN LUENGO (Barcelona)

El Barcelona Film Festival ha rendido homenaje a José Luis Garci con su Premio de Honor, un reconocimiento que el cineasta ha recibido con mezcla de agradecimiento y sorpresa. Coincidiendo con la restauración de El crack, Garci ha reflexionado sobre el legado de Germán Areta (protagonista de la película), su relación con Alfredo Landa, el cine negro como territorio creativo y el inesperado redescubrimiento de su obra por nuevas generaciones de espectadores.

El director ha llegado al festival sin haber podido ver todavía la copia restaurada, pero ha aprovechado la ocasión para recordar a Alfredo Landa, protagonista de la película y figura inseparable del detective Areta. "Alfredo siempre respiraba bien, en su vida y en el cine. Le echo mucho de menos", ha señalado, evocando una relación personal que iba más allá del trabajo. Garci ha recordado que compartían aficiones como el fútbol, el boxeo o la comida, y que, paradójicamente, hablaban poco de cine: "Si él no hubiera sido actor y yo no me hubiera dedicado al cine, igual habríamos sido amigos".

El noir: guion, atmósfera y una "luz culpable"

En una edición del festival centrada en el cine negro, Garci ha reivindicado los fundamentos del género desde una mirada clásica. Para el director, lo primero es "tener un buen guion y buenos diálogos", acompañado de personajes sólidos y una historia con peso. A partir de ahí, el tono lo construye una atmósfera muy concreta, heredera del expresionismo alemán.

Garci ha descrito esa estética como una "luz culpable" que remite a las películas de los años veinte y a cineastas como Fritz Lang o F.W. Murnau, una iluminación que define el clima moral del noir. A ello se suman los elementos icónicos del género: oficinas con vasos de whisky, detectives solitarios, mujeres misteriosas y diálogos afilados. "Ese tipo de frases que solo puedes hacer en cine negro", ha explicado, reivindicando un estilo que, según ha recordado, no estaba de moda cuando rodó El crack.

El cineasta también ha subrayado la tradición española del género, especialmente la vinculada a Barcelona, con referencias a directores como Julio Coll o Julio Salvador. De ese espíritu nació Germán Areta, un detective privado pequeño pero duro, concebido como heredero de esa tradición urbana.

El atractivo del perdedor

Garci ha insistido en que el detective del cine negro suele ser, en esencia, un perdedor, y que ahí reside buena parte de su atractivo. El personaje se define tanto por su moral ambigua como por el mundo que le rodea: la oficina, la ciudad, los secundarios y las femmes fatales que desencadenan las historias. Todo forma parte de una construcción coral que sostiene el relato.

El director ha recordado además uno de los reconocimientos que más le han emocionado: el premio otorgado por la Asociación Española de Detectives Privados por el personaje de Areta. "Vinieron desde toda España. Me hubiera gustado que estuviera Alfredo Landa vivo, se lo hubiera dado a él", ha comentado.

Un homenaje tardío

El Premio de Honor del BCN Film Fest llega, según el propio Garci, en un momento inesperado. "Contento y perplejo", ha resumido. El director ha reconocido que muchos de sus filmes no fueron especialmente celebrados en su estreno y que el reconocimiento ha llegado con el paso del tiempo. Ha citado títulos como Volver a empezar, El abuelo o Tiovivo c. 1950, y ha señalado que ahora percibe un interés renovado por su obra.

Ese redescubrimiento lo atribuye a nuevas generaciones de cinéfilos, muchos de ellos formados a través de sus programas televisivos dedicados a la historia del cine. "Ahora estoy recogiendo una serie de buenas noticias que antes no había tenido", ha explicado, aunque también ha lamentado que muchos de sus colaboradores ya no estén para compartir ese momento.

Garci ha querido recordar a técnicos, guionistas y críticos con los que trabajó durante décadas, reivindicando el carácter colectivo del cine. "Nunca he considerado que yo fuera el creador único. Era un trabajo en equipo", ha señalado.

La pasión compartida

Preguntado por su influencia en nuevas generaciones de cineastas, Garci ha rechazado atribuirse ese papel en solitario y ha destacado el trabajo conjunto de los colaboradores de sus programas, desde Días de Cine a Cowboys de Medianoche. Para él, la clave estaba en transmitir pasión por el cine más que en ofrecer lecciones académicas. "Era gente que sabía transmitir su amor por el cine y eso llegaba muy bien", ha explicado.

El cineasta ha recordado cómo muchos jóvenes se le acercaban para contarle que habían empezado a estudiar cine tras ver sus programas, algo que considera uno de los mayores motivos de orgullo. Un reconocimiento que ahora se suma al homenaje del festival barcelonés, ciudad con la que mantiene un vínculo especial. "Siempre me han tratado con un cariño ofensivo", ha bromeado.

El premio del BCN Film Fest se convierte así en un cierre simbólico —aunque no definitivo— para una trayectoria que, décadas después, vuelve a dialogar con nuevos espectadores y a reivindicar el valor del cine negro clásico como territorio moral, estilístico y emocional.