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El embarazo por reproducción asistida: un deseo cumplido, una proeza médica, ¿un negocio?

  • Las clínicas privadas de fertilidad facturaron en 2025 casi 700 millones de euros
  • El sector, con cierta tendencia a la concentración, se mueve entre la honestidad médica y las estrategias comerciales
El embarazo por reproducción asistida: un deseo cumplido, una proeza médica, ¿un negocio?
Ecografía de un embarazo, en una imagen de archivo GETTY

El sector español de la fertilidad es una referencia internacional en un momento en el que nacen 1,34 bebés por cada mujer de media en la Unión Europea. La tasa de fecundidad está en descenso, mientras la edad de la maternidad es cada vez más tardía por motivos sociales y económicos, lo que aumenta la necesidad de una ayuda para muchas familias, como la de Alicia.

"No recuerdo un momento de mi vida en el que no haya deseado ser madre, pero no encontré con quién hacerlo", cuenta con motivo del Día Mundial de la Fertilidad esta mujer, que decidió entonces recurrir a la reproducción asistida.

Era 2015, se acercaba a los 40 años y la sanidad pública catalana no financiaba el tratamiento a personas solteras, por lo que acabó en una de las grandes clínicas privadas del país. Tras varios intentos y préstamos bancarios mediante, hoy cría a un niño y una niña, de dos procesos médicos diferentes, y es miembro orgullosa de la Asociación Madres Solteras Por Elección.

De acuerdo con el último registro de actividad de los centros de reproducción asistida, publicado a finales del año pasado, en 2023 se realizaron 168.372 ciclos de fecundación in vitro (FIV) y 30.464 inseminaciones artificiales, una cifra estable por segundo año consecutivo y que ya supone el 10% del total de nacimientos en España. Todo ello, en términos monetarios, se traduce en una facturación de 685 millones de euros de los centros privados especializados en 2025, un 5% más que el año anterior, según el Observatorio Sectorial de DBK Informa.

Al alza el coste de los tratamientos y la demanda internacional

El informe achaca la buena marcha del sector a dos claves. En primer lugar, el encarecimiento de los tratamientos, que ha permitido mejorar el volumen de negocio a ese ritmo a pesar de que el número de ciclos que se realizan cada año se está estabilizando. En segundo lugar, por la demanda procedente de otros países.

La nota de prensa del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI, aunque el nombre del grupo es IVI RMA Global) concreta que corresponden a pacientes internacionales el 20% de los nacimientos después de los ciclos de FIV e inseminación artificial recogidos en el último registro de actividad.

La popularidad del país a este respecto está probada. Una encuesta del portal Fertility Clinics Abroad a cerca de 8.000 clínicas revela que el 46% de quienes quieren realizarse un tratamiento de fecundación in vitro elegirían España, muy por delante del segundo en el ranking, Grecia, con un 19%.

A esto se suman otros factores como "la disminución de la tasa de fecundidad, el avance de modelos familiares no tradicionales, la limitada cobertura asistencial pública, la flexibilidad de la legislación nacional y el prestigio de los centros españoles", que la nota del observatorio sectorial de DBK Informa apunta como muestra de las "perspectivas favorables a medio y largo plazo".

"Tenemos la virtud de ser un país con una ley muy garantista y que nos permite hacer todo tipo de tratamientos, a excepción de la subrogación uterina. Hablamos de donantes, mujeres homosexuales, mujeres sin pareja, de diagnóstico genético preimplantacional, que hacen que [el sector] sea un referente", defiende en declaraciones a RTVE Noticias la presidenta de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), Elisa Gil, antes ginecóloga del IVI Zaragoza.

La concentración de empresas

Otras señales de las "perspectivas favorables" las da el mercado. Solo en el último año, se han producido varios movimientos importantes de concentración de empresas: la absorción de Generalife Clinics por parte de IVI-RMA, llevada a cabo por el fondo de inversión neoyorquino KKR; la compra del Instituto Bernabeu por Buenavista Equity Partners, para integrarlo en el Grupo Eugin; la fusión del Instituto Madrileño de Fertilidad (IMF) y Easyfiv en IMF Easyfiv…

Hablamos de un negocio que ya viene tiempo controlado por los grandes jugadores: las cinco primeras empresas reunieron en 2024 el 56% de la cuota de mercado, según el informe sectorial de DBK. Las diez primeras, casi el 70%.

Confianza médica, pero alto coste económico: "Hay que pasar por caja"

El doble deseo de Alicia saltó por encima de los prejuicios sociales hacia las madres solteras, del miedo a los riesgos de la maternidad tardía y del alto coste económico. El precio de la fecundación in vitro (FIV) puede variar mucho de un caso a otro, en una horquilla entre los 4.500 y 9.500 euros si se necesita la donación de ambos gametos, según informa el portal ReproducciónAsistida.org. En el importe final influye también la medicación, las pruebas diagnósticas y genéticas que se realicen y, en cierto modo, la suerte de lograrlo al primer intento.

Alicia tuvo que pedir varios préstamos para financiar sus tratamientos, nos cuenta, y asegura que no recibió toda la información al respecto en el primer momento. "Todo el mundo cuenta con que todo va a salir bien", dice, pero luego aparecen las complicaciones: procesos sin éxito, abortos y tener que volverlo a intentar. "En cada paso nuevo hay que pasar por caja", resume. "Cash, cash, cash".

A ella le mereció la pena y lo cierto es que, al margen del "marketing" y el "negocio" que lo envuelve, reconoce que tuvo plena "confianza" en el equipo médico que le atendió, con algunas personas de reconocido prestigio en el sector.

La ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida regula qué prácticas pueden llevarse a cabo, establece el anonimato de los donantes de "gametos y preembriones" y un máximo de seis hijos nacidos por cada célula reproductiva, entre otras cuestiones.

En particular, fija obligación de recoger "todos los datos relativos a la utilización de estas técnicas" en historias clínicas, que la legislación española pone en el centro de las garantías de los derechos de los pacientes, en tanto que recoge "la información que se considere trascendental para el conocimiento veraz y actualizado del estado de salud del paciente".

Pero, ¿cómo delimita todo esto con las prácticas comerciales y de marketing de unas clínicas que, al fin y al cabo, son también un negocio?

"Partimos de la honestidad médica, porque esto es una disciplina médica, como lo es la pediatría o la cardiología. La esterilidad es una enfermedad proclamada por la Organización Mundial de la Salud como tal. Es decir, que nadie juega con los derechos ni con las ilusiones de nadie. La Sociedad Española de Fertilidad está ahí para proteger a los profesionales sanitarios y a las pacientes, igual que lo hace cualquier sociedad científica. La SEF no es un lobby que protege a las clínicas", declara la presidenta, Elisa Gil, cuando le preguntamos, y recuerda que los centros son "auditados cada año" para asegurar el cumplimiento de un "ámbito regulatorio muy complejo".

Cuán lejos llega el estilo comercial, dentro del marco legal publicitario, dependerá de cada clínica. Por lo pronto, la misma SEF ha difundido una guía sobre los "aspectos éticos y límites de la publicidad". El texto previene de inducir a pensar que las posibilidades de éxito son mayores de lo que realmente son y pide claridad y rigor en la información a pacientes y donantes: "La generalización de estrategias financieras y de marketing resulta éticamente muy cuestionable".