Caso Andic: la sombra de la sospecha es alargada
- La juez investiga la posible participación de Jonathan Andic en la muerte de su padre y si hay otros implicados
- Tras la caída, el hijo del fundador de Mango llamó a la mujer de Isak Andic antes que a emergencias
“La felicidad o la desdicha era una simple cuestión de elasticidad de nuestra facultad de desasimiento”. Esta cita de La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes, me ronda en la cabeza todo el día. Desde que he leído y subrayado el último auto de la jueza Raquel Nieto Galván. Pienso en cómo el escritor describe la sombra que la muerte proyecta sobre la vida. Y pienso en los últimos momentos de vida de Isak Andic, el fundador de Mango, el padre, el marido. Y en cómo el auto proyecta la sombra de su muerte en el hijo primogénito, Jonathan Andic. Y en cómo, con este auto, esa sombra empieza a alargarse. Como la de los cipreses en los cementerios.
La juez, entre otras incógnitas, quiere despejar una que, hasta hoy, no se había planteado (al menos negro sobre blanco). Y es “la posible influencia en los hechos de terceras personas, concretamente de la psicóloga Julia Lüderwalt (conversaciones / mensajes) o con otra/s terceras personas”. La sospecha, la sombra…
Si el fin de semana leyeron la crónica que publicamos, 'Caso Andic ¿homicidio o accidente?', verán que este caso trasciende de nuestras fronteras. Y, será porque las series de sucesos están de moda, les proponíamos seguirlo como una de ellas. Y les narramos el prólogo y los tres primeros capítulos. Hoy se escribe uno nuevo, uno de esos que los guionistas llaman cliffhanger. En los que pasa de todo e inesperado. Y te quedas “colgado del acantilado”, deseoso de conocer el desenlace. Si la leyeron, pueden pulsar “omitir la introducción”.
Tráiler: Qué pasó con el teléfono de Jonathan Andic en Quito
Todo empieza esta mañana. Me he despertado con un titular de Jesús García, periodista de tribunales en El País (escrito a pachas con Rebeca Carranco, de sucesos): “La jueza pide el tráfico de llamadas del móvil robado a Jonathan Andic en su viaje a Ecuador”. Un nuevo movimiento en el caso, he pensado. Lógico, pero nuevo, al fin y al cabo. Así que, tras conseguir tener acceso al auto, he confirmado el titular a los jefes. Su parte dispositiva es clara: “DEBO ACORDAR Y ACUERDO. Librar mandamiento judicial a la compañía xxxx para que informe de todas las comunicaciones de voz, SMS y banda ancha móvil, tanto recibidas como emitidas, entre el día 21/03/2025 a las 00:00 horas al 26/03/2025 a las 23:59 horas respecto del número de abonado xxxx, línea de la que era usuario Jonathan ANDIC RAIG. También tendrán que informar de los abonados que participen en las comunicaciones (…).
Luego, he iniciado la lectura reposada de las 15 páginas de la resolución. Empieza explicando las cinco solicitudes de mandamiento judicial realizadas hasta el momento por los Mossos d’esquadra. Todas para la obtención de datos de los teléfonos. El vaciado del teléfono del fallecido, Isak Andic, para intentar recuperar datos; acceder al ICLOUD; constatar el uso del móvil por parte de la persona accidentada en el lugar de los hechos; conversaciones entre Isak y su hijo; mandamiento a xxxx para que facilite las llamadas entrantes y salientes del teléfono para comprobar la premeditación de la acción criminal, antes y después de la precipitación del Sr. Isak Andic; mandamiento a las seis operadoras de telefonía móvil que dan cobertura a la zona de influencia del lugar de los hechos.
Sí, han leído bien, para ver si hubo “premeditación”. Ya lo dijo la juez el día de la detención de Jonathan, investigado por homicidio. Porque estuvo en la zona del recorrido de la senda de les Feixades donde se precipitó su padre el 7 el y 10 de diciembre de 2024 (murió el 14). Quiere también información de testigos directos, como los primeros que atendieron a Jonathan.
Pero ahora son necesarias nuevas investigaciones, dice la togada. Y acuerda la sexta petición “a raíz de la investigación y la cronología del viaje a Ecuador de Jonathan Andic Raig (…) no constando en la agenda del Sr. Jonathan y desconociendo el motivo. Justo en el periodo del 23/03/2025 a las 21:25 horas, se desconectó el aplicativo Health del terminal IPHONE 14 PRO”. Según Jonathan, porque se le robaron.
La juez recuerda que Jonathan “no interpuso denuncia por la pérdida o sustracción de su terminal móvil (…) Todo y presuntamente el terminal fue sustraído o perdido, APPLE ha informado que desde el día 25/03/2026 no ha tenido ningún tipo de actividad. Todo y el volcado realizado del terminal, no ha sido posible recuperar las conversaciones de Whatsapp de datos anteriores a la presunta sustracción de su anterior teléfono. La presunta sustracción se produce en una franja temporal donde los diferentes medios de comunicación se hacen eco de la investigación del caso”. Y abunda: “no se hizo copia de seguridad de las conversaciones del aplicativo WHATSAPP y por tanto no fue posible recuperar las conversaciones anteriores a la fecha 26/03/2025”.
Hay que atar cabos.
Capítulo 4: la posible implicación de terceras personas
Hasta aquí un auto que da continuidad a la investigación con los elementos que están sobre la mesa. Pero llega la sorpresa.
Resulta que la juez también está investigando “la posible influencia en los hechos de terceras personas, concretamente de la psicóloga Julia Lüderwalt (conversaciones / mensajes) o con otra/s terceras personas”. Lo leo otra vez. “Posible influencia en los hechos de terceras personas”. Alerta. Giro en el caso. Ya me veo los titulares cuando esto llegue a otros medios. ¿La psicóloga? ¿La que mediaba entre padre e hijo? ¿La que aconsejó a Isak que aceptara la proposición de su hijo de salir a pasear juntos el 14 de diciembre de 2024?
Desgajo el auto. ¿Terceras personas? No salgo de mi asombro.
También investiga las comunicaciones de Jonathan en diciembre, las “que pudieran arrojar luz al proceso de gestación de la propuesta de la excursión al Sr. Isak Andic, y si en dicho proceso han podido intervenir o no otras personas”. ¿La psicóloga? Y, además, indaga “si tras la precipitación, (Jonathan) comunicó, y en qué momento, con más personas de las admitidas en su declaración”. Y sabemos que sí, que lo hizo. Atentos que aquí va a aparecer otro nombre.
Tras la caída mortal de Isak Andic, su hijo Jonathan, escribe la juez, “se pondría en contacto con doña Estefanía Knuth y, a continuación, con el servicio de emergencias 112”. Llamó a la pareja de su padre antes de llamar a emergencias. El auto lo detalla más. “La caída se produjo entre las 12:28:20 y las 12:28:26, según informe de la Unidad Central de Informática Forense, realizando el señor Jonathan la primera llamada 4:34 minutos después de la caída, a la pareja sentimental del señor Isak Andic. En ningún momento hizo llamada telefónica a su padre, después de la caída”. Recordemos que a Isak Andic le encontraron su teléfono en su pantalón. Esto es, retengamos el dato, Jonathan habría tardado más de 4 minutos en realizar una primera llamada tras la caída de su padre y no fue al 112.
La juez desliza más sombras de sospechas. Seguimos leyendo el auto. “Tampoco tiene sentido que el señor Jonathan le pidiera a la pareja del Señor Isak Andic (Estefania Knuth) que acudiera a recogerlo”, que él seguiría solo. Ni que Jonathan declarara que era habitual que “fuesen a caminar padre e hijo”, solos. Los escoltas afirman que “no salían a caminar juntos nunca”.
Publico unos post en la red X y recibo algunas preguntas. Muchas relacionadas con un posible móvil: la herencia de una de las mayores fortunas de España. Y todos los que tendrían acceso a ese dinero.
No nos precipitemos. Primero habrá que demostrar que no ha sido un accidente, que ha sido un crimen. Y, en todo caso, hay que probar la culpabilidad, no la inocencia, y más allá de toda duda razonable.
Escribió Delibes: “morir no es malo para el que muere, pensé; es tremendo para el que queda navegando por la estela que el otro trazó, desbrozando, soportando una vida larga, fofa, despojada del menor aliciente…” . La sombra del ciprés es alargada. Acabo como la anterior crónica. Habrá más capítulos. Nihil obstat.