La crisis migratoria de Ceuta abre una nueva bronca entre Gobierno y oposición
- Sánchez habla de "violación de la integridad territorial de España" tras la entrada de decenas de miles de migrantes
- El balance del presidente pareció más un fin de mandato que la clausura del curso político
Una y otra vez, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha insistido en la "españolidad" de Ceuta, por si alguien lo dudaba. Y se ha comprometido a que el Gobierno se "hace cargo de la situación para garantizar la seguridad, la convivencia y los derechos de los ceutíes", tras la crisis provocada por la entrada en la ciudad autónoma de decenas de miles de migrantes.
Desde el primer momento de la crisis, expertos en geopolítica comentaban que "algo ha pasado al otro lado" para hacer posible la avalancha de inmigrantes. La respuesta podría ser, en parte, la explicación dada por el presidente del Gobierno, aunque puede que no sea suficiente.
La versión de Sánchez era que "las mafias de tráfico de personas" se habrían dedicado a transmitir en sus redes "una lectura interesada" sobre una reciente sentencia del Supremo. El Alto Tribunal determinó que no se puede devolver en caliente a quienes entren a nado en Ceuta y Melilla. Literalmente, que el rechazo 'exprés' solo es posible aplicarlo a quienes intentan cruzar "superando los elementos de contención fronterizos establecidos, como las vallas".
Para cerrar ese aparente vacío legal, Pedro Sánchez anunciaba que se va a instalar una especie de frontera sujeta por boyas flotantes.
Pero no parece que eso atajará definitivamente este problema recurrente.
Según algunas informaciones desde hace días ya se iba notando la acumulación extraordinaria de personas ajenas a la zona del Tarajal, en Marruecos. Y mientras eso ocurría, ¿dónde estaban los servicios de inteligencia de España? ¿No detectaron que algo estaba pasando para prevenir o, incluso, evitar semejante crisis? Alguien tendrá que tomar medidas y asumir responsabilidades por ese evidente fallo de nuestro Servicio Secreto.
Moncloa intentaba mostrar su eficacia y la buena colaboración con Marruecos facilitando cifras. Según esos datos el jueves habrían entrado en Ceuta unos 50.000 inmigrantes y un día después ya habrían salido unos 25.000. Unas 150 personas por minuto.
El PP culpa de la crisis a la "debilidad" del Gobierno
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, del PP, acogía digamos que con cautela los compromisos de Pedro Sánchez y añadía que lo hecho hasta ese momento era una "respuesta tardía e insuficiente".
En las filas populares, desde Génova, no había resquicio de duda. El número dos del partido, Miguel Tellado, era el encargado de dar la cara y defendía que la crisis en Ceuta es "el resultado de no tener política migratoria, de regalar papeles para todos y de regularizar de golpe a más de un millón de inmigrantes que han entrado en España de forma ilegal".
¿Seguro que ese es el motivo? La pregunta se debe a que si miramos atrás, si miramos a la crisis similar que hubo en 2021, ni había ni se esperaba ninguna regularización. Merece la pena contextuliazar, creemos. Feijóo prefería no comparecer pero en redes calificaba la actuación del Gobierno como una"gestión insuficiente".
La situación es tan delicada que cabría pedir a nuestros políticos que actúen con prudencia y no crispen el ambiente para que los xenófobos encuentren un caldo de cultivo adecuado como ya ha hecho Abascal, no es sorpresa, claro.
Balance del curso, más de lo mismo: dos versiones, dos mundos distintos
Solo el presidente del Gobierno, y tal vez todavía ni él, sabe cuándo apretará el botón rojo de las elecciones. El mandato, la legislatura actual, termina el 23 de julio de 2027. A estas alturas, el año que viene, puede que tengamos ya nuevo Gobierno o que estemos en plena campaña electoral. Bueno, eso si Pedro Sánchez se atiene literalmente en su reiterado compromiso —esta semana la última vez— de que "queda un año para culminar esta legislatura y seguir demostrando que España puede crecer, proteger y avanzar sin dejar a nadie atrás. Que somos el Gobierno de la gente".
En Moncloa y en el PSOE no dudan, de momento, de que su líder agotará los tiempos. Creen que así los presuntos casos de corrupción puede que ya "estén resueltos en los tribunales y olvidados en la oinión pública". Esa es la versión más deseada y optimista entre los socialistas.
La intervención —muy larga— como cierre de curso politico de Pedro Sánchez parecía el discurso de un debate sobre el estado de la nación, una práctica parlamentaria de la que Sánchez ha hecho escaso uso. Un discurso autocomplaciente, además.
Para muestra un boton, cita de Sánchez: "Nuestra coherencia y sensatez son ejemplo y fuente de inspiración para millones de personas en todo el mundo". Nada más y nada menos que en todo el mundo.
En la hora entera de esa intervención, ni mu de los casos de corrupción ni de la imputación de Begoña Gómez ni de la condena de David Sánchez. Hubo que esperar a las preguntas, pocas, para entrar en esos asuntos.
Y en ese contexto, más claro que nunca el presidente del Gobierno dijo que "es evidente que hay causa política ". Se refería a las causas judiciales de su mujer y de su hermano. Argumentaba para respaldar esa afirmación que "solo hay una acusación popular" ....."VOX y PP son la acusacion popular". Y añadía. "¿Las acusaciones populares no están impulsando una causa política? Yo creo que eso no es una opinión, eso es un hecho".
Con mas frialdad defendía "la presunción de inocencia del presidente Zapatero", al añadir tras las segunda pregunta sobre el asunto y más bien enfadado que "yo no soy el portavoz del presidente Zapatero". Pero no solo, el distanciamiento también se apreciaba en otra frase: "Ya veremos en qué deriva". Era pocas horas antes de que el juez autorizada a la UDEF a investigar unas 60 cuentas bancarias vinculadas a Zapatero, sus hijas, el socio Julio Martínez y su secretaria. ¿Casualidad?.
Censura del PP al balance
De la optimista versión de Pedro Sánchez a la crítica desaprobación del PP. Este año, sorprendentemente, Feijóo hacia su propio balance antes de escuchar al presidente del Gobierno. Lo hacía una semana antes y dejaba la reacción oficial de Génova tras la rueda de prensa de Sánchez en manos del secretario general del partido.
Para Miguel Tellado, la intervención del presidente del Gobierno transmitía "un triunfalismo francamente insultante"..."completamente fuera de la realidad". Tras esa aseveracion Tellado recogía la reiterada petición casi diaria de elecciones: "El tiempo de Sánchez se acaba. La cuenta atrás del cambio está activada", decía.
De tanto repetir alguna vez acertarán y es que al ser el último año de legislatura pues no queda otra que la cuenta atrás.
De pactos en la lucha contra los incendios, nada: solo crispación, otra vez
Desde Moncloa y Génova se limitan a retarse mutuamente y a añadir, como niños, yo lo dije antes. Madrileños, castellanoleoneses, castellanomanchegos, catalanes....centenares de personas, lo han perdido todo. Angustia, miedo, un futuro incierto por sus pérdidas, niños, ancianos y familias enteras encerrados en campings..., pues ni por eso.
¿No les importamos? ¿Solo les importa intentar abatir al enemigo, sí, enemigo que no, desgraciadamente, adversario aunque nos lleven por delante?.
"Unidos se puede afrontar todo" decía el rey que, junto con la reina, visitaban a algunos afectados.
Se puede hacer oposición y firmar Pactos de Estado. Se trata de mejorar las vidas y la convivencia. Los ciudadanos lo verán útil, lo valorarán, eso en lo que a los "populares" se refiere". Y por iniciativa propia, el presidente del Gobierno debería llamar al líder de la oposición. Moncloa y PP ya tendrían que estar sentados con la propuesta del Ejecutivo y las 50 medidas de Génova sobre la mesa. Van tarde, muy tarde.
Lo cierto es que la ley de 2015 sobre el Sistema Nacional de Protección Civil, establece que las comunidades autónomas están, por ley, obligadas a "prevenir, planificar, organizar y dirigir los dispositivos ordinarios de Protección Civil en su territorio".
La corresponsalidad de la Administración Central sobreviene cuando la emergencia es excepcional y las autonomías no pueden responder solas. Es entonces cuando se declara la "emergencia nacional" y la Administración del Estado se hace cargo.
Al hilo de todo esto, pregunta: ¿qué motivo tienen los gobiernos autonómicos para reducir los impuestos que son de su competencia si luego no atienden a sus obligaciones como es invertir parte de su presupuesto para tomar medidas y prevenir los incendios? Es por eso que es más que sorprendente que Feijóo culpara al Ejecutivo central de no haber ejercido "la vigilancia en los montes". ¿Por mala fe o por desconocimiento?.
Fin de curso, por tanto, en el que la crispación política sigue siendo el pan nuestro de cada día.
Ojalá que el descanso veraniego nos traiga que el interés general se imponga a esa agresividad tóxica de algunos políticos que nos arrastra y perjudica a todos. Inshalá.