No solo Trump. También Pakistán, país mediador, cree que el acuerdo podría firmarse en horas. Teherán lo rebaja a una cuestión de días, aunque ya saca pecho por lo pactado.
Según el ministro de Exteriores iraní, su país recibirá de forma inmediata 24.000 millones de dólares y 300.000 millones más para la reconstrucción. El estrecho de Ormuz seguirá bajo su control y tendrá 30 días para reabrirlo.
Nada que ver con la versión de Washington, que habla de una reapertura automática del tráfico marítimo y de un levantamiento gradual de las sanciones, si Irán destruye su uranio enriquecido. Coinciden, eso sí, en que este Memorando es solo el primer paso, previo a un plazo de 60 días para firmar la paz definitiva.
Aún quedan muchos flecos, como el futuro de los misiles iraníes o su apoyo a Hizbulá. Ajeno a las conversaciones, Israel continúa atacando el sur del Líbano. El fuego cruzado tampoco cesa en Ormuz, donde Estados Unidos ha derribado más drones iraníes que hostigaban a buques comerciales.
Otro signo de que esta vez el acuerdo va en serio es el anuncio del funeral del líder supremo Alí Jamenei, que será del 4 al 9 de julio. Estados Unidos lo mató en febrero, al comienzo de la guerra, pero el régimen no lo ha enterrado aún por temor a que sus enemigos aprovechen para liquidar al resto de la cúpula.
Foto: Kent NISHIMURA/AFP — Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca