EE.UU. e Irán se acercan a un acuerdo mientras Trump denuncia filtraciones "falsas" en medios iraníes
- El pacto incluye la cancelación de las sanciones estadounidenses sobre las exportaciones de petróleo iraní
- El borrador establece una extensión de 60 días del actual alto el fuego para facilitar negociaciones más amplias
Cuando en la mañana de este viernes comenzaron a circular informaciones que apuntaban a un posible memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, a firmar en la próxima cumbre del G7 y que incluía la reapertura del estrecho de Ormuz, el desbloqueo de fondos iraníes congelados y una prolongación del alto el fuego para facilitar nuevas negociaciones, el presidente estadounidense, Donald Trump, salía al paso horas después para enfriar las expectativas. El mandatario acusó a Teherán de filtrar a los medios términos que, según aseguró, "no tienen nada que ver" con lo pactado por escrito entre ambas partes y cuestionó la voluntad iraní de negociar de buena fe.
"Los términos que Irán filtró a los medios de 'noticias falsas' no tienen nada que ver con los términos acordados por escrito. Lo que dijeron, incluida su declaración débil y patética sobre la existencia de un acuerdo, no guarda relación alguna con la verdad", escribió en su red Truth Social. Según el estadounidense, los iraníes son "gente muy deshonesta con la que tratar" y agregó: "Con ellos, no existe tal cosa como negociar de buena fe. ¡Increíble!".
Las declaraciones del mandatario llegaron después de que las agencias iraníes Mehr e IRNA adelantaran los supuestos detalles de un acuerdo que, según estas informaciones, podría convertirse en uno de los avances diplomáticos más importantes de los últimos años entre Washington y Teherán. Este posible pacto preliminar, que aún debe recibir la aprobación definitiva de ambas partes, llega tras meses de negociaciones indirectas mediadas por Qatar y Pakistán y tras días de nuevas tensiones en el estrecho de Ormuz.
De acuerdo a distintas informaciones, ya se estarían realizando preparativos para una posible ceremonia de firma en Ginebra, mientras Washington y Teherán ultiman los detalles políticos y financieros pendientes. Así parece haberlo confirmado el ministro iraní de Exteriores, Abas Aragchí, quien poco después ha rebajado los ánimos tras las últimas filtraciones. "El Memorando de Entendimiento de Islamabad nunca ha estado más cerca. A la espera de su finalización, los medios deben abstenerse de entrar en especulaciones sobre su contenido. De acuerdo con nuestro enfoque responsable y transparente, todos los detalles se compartirán con el público en el momento oportuno", ha escrito en X.
Principales puntos del acuerdo
Entre los puntos centrales del memorando figura la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. El texto prevé garantizar la libre navegación comercial, eliminar las restricciones impuestas durante la crisis y avanzar en la retirada de minas y otros obstáculos que afectaban al tráfico marítimo.
Según agencias oficialistas iraníes, también incluye la cancelación de las sanciones estadounidenses a las exportaciones de petróleo iraní y la liberación de fondos iraníes congelados en el extranjero, lo que era precisado horas después por la oficialista IRNA, la cual sostiene que cuestiones sensibles como el levantamiento de las sanciones y el futuro del programa nuclear quedarían fuera del memorando inicial y serían abordadas "en una nueva ronda negociadora durante los próximos 60 días."
Por su parte, fuentes estadounidenses han señalado que el alivio de las sanciones y la entrega de los activos se realizarían de forma gradual y vinculada al cumplimiento de los compromisos asumidos por Teherán. El desbloqueo de estos fondos ha sido uno de los principales puntos de fricción durante las negociaciones.
El borrador establece además una extensión de 60 días del actual alto el fuego para facilitar negociaciones más amplias sobre el programa nuclear iraní. Washington busca garantías de que Irán no desarrollará armas nucleares y pretende abordar el futuro de las reservas de uranio enriquecido del país, mientras que Teherán exige una relajación más amplia de las sanciones económicas impuestas durante los últimos años.
Fuentes próximas a las conversaciones señalan que una de las cuestiones más delicadas sigue siendo el destino del uranio enriquecido acumulado por Irán. Entre las opciones estudiadas figuran su transferencia a un tercer país bajo supervisión internacional o la limitación de los niveles de enriquecimiento permitidos a cambio de incentivos económicos y comerciales.
El Líbano, otra de las piezas de la negociación
Medios próximos a la milicia libanesa Hizbulá han señalado que los contactos impulsados durante las últimas semanas también incluyen discusiones sobre la situación en el sur del Líbano, uno de los escenarios más volátiles de la crisis regional.
Según estas informaciones, los mediadores habrían abordado fórmulas para consolidar el cese de las hostilidades en la frontera entre Israel y Líbano, incluyendo una supuesta retirada de las fuerzas israelíes desplegadas en el territorio del país vecino, además de medidas destinadas a reducir la tensión entre ambas partes. Las mismas fuentes sostienen que también se estudian mecanismos para la liberación de detenidos y el fin de determinadas operaciones militares israelíes en la zona.
Unas afirmaciones que han sido desmentidas por el primer ministro israelí quien, en el comunicado distribuido por su oficina, ha puntualizado que Israel "no es parte" del memorando de entendimiento. Otros medios israelíes han recogido que otro de los elementos a negociar en el memorando es el fin de la invasión que Israel mantiene en el sur del Líbano, si bien las autoridades israelíes vienen reiterando en las últimas semanas su intención de permanecer en el país levantino.
Por el momento, ni Washington ni Jerusalén han confirmado oficialmente que estos elementos formen parte del borrador del acuerdo. Sin embargo, algunos analistas citados por medios israelíes coinciden en que la estabilidad del frente libanés será uno de los factores clave para consolidar cualquier proceso de desescalada regional.
Desde Líbano, Hizbulá también da por hecho que cualquier entendimiento entre Washington y Teherán acabará abordando la situación del país. Hassan Fadlallah, uno de los principales dirigentes políticos del grupo chií, ha apuntado a mediodía de este viernes que la organización confía en que Irán insistirá en incluir el expediente libanés en cualquier acuerdo con Estados Unidos. "Tenemos plena confianza en que la República Islámica exigirá que cualquier acuerdo incluya la cuestión del Líbano", ha declarado en un discurso difundido por la cadena Al - Manar, vinculada al "partido de Dios".
Las autoridades iraníes han defendido en repetidas ocasiones que el fin de los enfrentamientos en territorio libanés debe formar parte de cualquier entendimiento más amplio sobre la seguridad regional, aunque ni EE.UU. ni Israel han confirmado que este asunto figure actualmente entre los puntos centrales del memorando de entendimiento.
La cuestión libanesa se ha convertido en un asunto inseparable de las negociaciones más amplias sobre la seguridad en Oriente Próximo, si bien Estados Unidos ha intentado desvincularlas a petición de Jerusalén. No obstante, tanto Estados Unidos como los países mediadores consideran que una reducción duradera de las tensiones entre Israel e Irán será difícil de sostener si continúan los enfrentamientos indirectos en escenarios como Líbano, Siria o Irak.
Imagen de la reunión diplomática en Washington entre EE.UU., Israel y Líbano KENT NISHIMURA / AFP
Estados Unidos se compromete a cancelar los ataques militares
Lo que sí confirmó el presidente estadounidense este jueves es que el acuerdo contempla la cancelación de los ataques militares que Estados Unidos tenía preparados contra objetivos iraníes. No obstante, portavoces del régimen de Teherán se han mostrado más prudentes y sostienen que todavía no existe una decisión definitiva, aunque reconocen avances significativos en las conversaciones.
La Casa Blanca considera que el entendimiento puede convertirse en la base de un acuerdo más amplio que reduzca la tensión en Oriente Próximo tras meses de enfrentamientos directos e indirectos entre Irán, Israel y Estados Unidos. Para Washington, uno de los objetivos prioritarios es evitar una nueva crisis militar que obligue a un despliegue adicional de fuerzas estadounidenses en la región.
Por su parte, las autoridades iraníes presentan el pacto como una oportunidad para aliviar la presión económica que soporta el país desde hace años. La inflación, la depreciación de la moneda nacional y las dificultades para acceder al sistema financiero internacional han incrementado el coste político de las sanciones para el Gobierno iraní.
En lo referente a los mercados, han reaccionado con optimismo a las noticias sobre el posible entendimiento. Los precios del petróleo han caído con fuerza en las últimas sesiones ante la expectativa de que el crudo iraní vuelva a formar parte del suministro mundial y de que se normalice el tránsito marítimo por Ormuz, reduciendo el riesgo de interrupciones en la distribución.
Las acciones surcoreanas han subido tras aumentar las esperanzas de que se ponga fin a la guerra con Irán EFE
Los analistas energéticos consideran que la reincorporación progresiva de barriles iraníes al mercado podría contribuir a contener las presiones sobre los precios internacionales durante la segunda mitad del año, especialmente si se mantiene la estabilidad en las rutas marítimas del Golfo Pérsico.
Aunque persisten diferencias sobre el calendario para el levantamiento de sanciones y la liberación de los fondos bloqueados, el acuerdo supone el avance diplomático más importante entre Washington y Teherán desde el inicio de la crisis y podría abrir la puerta a una negociación más amplia sobre la seguridad regional y el programa nuclear iraní.
De consolidarse, el pacto también permitiría reactivar canales diplomáticos prácticamente paralizados desde hace años y reducir el riesgo de incidentes militares en una región que concentra buena parte de la producción mundial de petróleo y gas. Sin embargo, diplomáticos occidentales ya han apuntado que el verdadero desafío comenzará después de la firma, cuando ambas partes deban transformar este principio de acuerdo en compromisos verificables y duraderos.
Israel observa con cautela el acercamiento entre Washington y Teherán
Aunque Israel no forma parte de las conversaciones que han desembocado en el principio de acuerdo, el Gobierno de Benjamín Netanyahu ha seguido muy de cerca unas negociaciones con importantes implicaciones para la seguridad regional. La prioridad de Jerusalén sigue siendo evitar que Irán pueda acercarse a la capacidad de desarrollar armamento nuclear y limitar el margen de actuación de los grupos aliados de Teherán en Oriente Próximo.
Así lo ha refrendado en su cuenta de X, el ministro israelí de Exteriors, Israel Katz: "El presidente de EE.UU. lidera en estos días un acuerdo con Irán desde la perspectiva de los intereses estadounidenses, entre los cuales también se encuentra el interés compartido con Israel - impedir que Irán obtenga armas nucleares - y esperamos que se mantenga en este principio y en principios adicionales en el ámbito de los misiles y los emisarios del terror", escribía el funcionario.
Cuenta de X del ministro israelí de Exteriores, Israel Katz Cuenta de X de Israel Katz
Esa posición era reiterada poco antes por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien ha asegurado en un comunicado que tanto él como el presidente estadounidense, Donald Trump, coinciden en que Irán no debe disponer de armas nucleares. "Mientras sea el primer ministro de Israel, Irán no tendrá armas nucleares", ha afirmado el líder del Likud, que insistió en que ha dedicado buena parte de su carrera política a combatir el programa nuclear iraní.
El dirigente israelí expresó además su confianza en que cualquier acuerdo definitivo incluya medidas como la eliminación del uranio enriquecido acumulado por Teherán, el desmantelamiento de parte de la infraestructura de enriquecimiento, limitaciones al programa de misiles balísticos iraní y restricciones al apoyo de la República Islámica a grupos armados aliados en la región.
Por otro lado, el anuncio realizado por Donald Trump ha puesto de manifiesto las crecientes diferencias de enfoque entre Washington y Jerusalén. Mientras la Casa Blanca ha apostado por aprovechar la actual ventana diplomática para consolidar el alto el fuego, el Ejecutivo israelí mantiene que conservará plena libertad de actuación si considera que existen amenazas directas para su seguridad.
Pese a esas reservas, la perspectiva de una reducción de las tensiones regionales y de una mayor estabilidad en el Golfo es vista con interés por los sectores más moderados del gabinete de Netanyahu, quien en los últimos meses ha sido testigo de un escenario de creciente incertidumbre con algunos de sus actuales aliados en la región.
Diplomáticos occidentales consideran que uno de los principales retos de la próxima fase será precisamente compatibilizar las exigencias de seguridad israelíes con las demandas iraníes de alivio económico, una ecuación que ha dificultado durante años cualquier intento de acercamiento entre Washington y Teherán.