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Amnistía Internacional acusa a colonos israelíes de "limpieza étnica" de las comunidades beduinas en Cisjordania

  • El dosier afirma que casi 6.000 palestinos en Cisjordania tuvieron que abandonar sus hogares en los últimos tres años
  • Una investigación de la ONU concluye que las autoridades israelíes colaboran en los ataques de los colonos
Hombres con y sin uniforme militar se encuentran en un paisaje rocoso y seco. Algunos civiles parecen interactuar o protestar, mientras el personal militar, armado y con rostros ocultos, mantiene una postura de vigilancia.
Las fuerzas israelíes y colonos armados protegen una excavadora que, según informes, opera en tierras palestinas AFP / Hazem Bader

Israel está llevando a cabo una "limpieza étnica" de las comunidades beduinas dedicadas al pastoreo en el territorio palestino de Cisjordania, con el objetivo de acelerar la anexión de estas tierras al Estado de Israel e intensificar la ocupación, ha denunciado Amnistía Internacional. Según la organización, ese crimen de lesa humanidad, como es el traslado forzoso, se está llevando a cabo con el apoyo tácito o explícito de la comunidad internacional, así como sus crímenes de genocidio y apartheid.

Amnistía Internacional (AI) ha publicado este miércoles un informe titulado Borrado de todo lo palestino: Limpieza étnica de comunidades beduinas y dedicadas al pastoreo perpetrada por Israel en Cisjordania, en el que denuncia el acoso sufrido por los beduinos palestinos en la Cisjordania ocupada. La organización ha realizado una investigación que abarca desde enero de 2023 hasta abril de 2026. Según el reporte, aproximadamente 5.910 palestinos en Cisjordania, pertenecientes a 117 comunidades mayoritariamente beduinas, se han visto obligados a abandonar sus hogares a lo largo de dicho periodo de tiempo, debido al hostigamiento de los colonos israelíes.

Estos actos, denuncia AI, no son aislados, ni son provocados por "colonos descontrolados", sino que forman parte deliberada del engranaje político del gobierno israelí, que considera Cisjordania como parte integrante del estado de Israel. Para llevar a cabo este dosier, el movimiento pro derechos humanos ha entrevistado a más de 64 civiles, además de una veintena de expertos, y se ha enfocado en los casos particulares de las zonas en Zanuta, en las colinas del sur de Hebrón; Ein Samia, en el centor del valle del Jordán; y el conjunto de comunidades de Al Farisiya, Ein al Hilweh y Majoul, al norte del valle del Jordán.

“Para la dirigencia mundial que ha calificado la anexión y la violencia de los colonos de actos aislados de colonos o ministros ‘extremistas’ e impuesto sanciones limitadas a algunas personas u organizaciones, el informe de Amnistía debe ser una llamada de atención: estas medidas limitadas son absolutamente insuficientes para abordar la campaña estatal de limpieza étnica y las violaciones sistemáticas del derecho internacional que tan rápidamente han venido aumentando ante los ojos de la comunidad internacional”, ha afirmado Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.

¿Quiénes son los beduinos palestinos?

Los beduinos son tribus árabes dedicadas al pastoreo nómada, ubicados históricamente en las regiones desérticas de la Península arábiga. Los beduinos palestinos procedían originalmente del desierto del Néguev, al sur del actual Israel. Tras la guerra árabe-israelí en 1948, las Naciones Unidas acordaron la partición del Mandato Británico de Palestina en un estado judío y otro árabe, y muchos de los beduinos fueron expulsados y se reubicaron en Cisjordania.

En la actualidad, existen aproximadamente 40.000 beduinos en esta región. 27.000 de ellos se encuentran en la llamada Área C, que según el Acuerdo II de Oslo de 1995, está bajo control militar israelí. Esta zona de Cisjordania supone el 60% del territorio.

Dentro del Área C se encuentra, por ejemplo, la región beduina de Zanuta, una de las 117 comunidades que, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), han sufrido desplazamientos por los ataques colonos. A solo un kilómetro de Zanuta se encuentra Meitarim Farm, un puesto israelí creado en 2021. El 21 de octubre de 2023, los colonos de este asentamiento asaltaron la localidad, acompañados por las Fuerzas de Defensa Israelí (FDI), y amenazaron con causar daño a sus habitantes si no se marchaban. La localidad quedó prácticamente deshabitada y gran parte de sus estructuras fueron demolidas: "Ahora Zanuta ya no existe: ha sido despoblada por la fuerza y destruida terriblemente", asegura el informe de AI.

Un caballo y varios camellos pertenecientes a beduinos sobre una colina con vistas al asentamiento israelí de Maale Adumim. AFP/Ahmad Gharabli

¿Quiénes son los colonos israelíes?

Los colonos judíos ocupan los asentamientos israelíes en territorio cisjordano. Estos asentamientos comenzaron a construirse en 1967, durante la Guerra de los Seis Días, que desencadenaron en la ocupación del Estado de Israel de Jersualén Este, Cisjordania, Gaza, los Altos de Golán y el Sinaí egipcio. Más tarde, Israel devolvería el Sinaí a Egipto y evacuó todos los asentamientos de la Franja de Gaza. Actualmente, los asentamientos se encuentran ubicados en su mayoría en Cisjordania (de la que controla militarmente un 60%) y Jerusalén Este.

Son una suerte de pueblos, protegidos por muros y por las Fuerzas de Seguridad Israelíes (FDI). Las Naciones Unidas y la Corte Internacional de Justicia consideran ilegales estas colonias, pero Israel se resguarda en el hecho de que, antes de 1967, no existiese una soberanía clara en los territorios. Diferente a los asentamientos son los puestos de avanzada, que albergan a un número de habitantes más reducido, poseen menos recursos e infraestructuras y funcionan como embrión de posibles asentamientos.

En la actualidad, más de 700.000 colonos israelíes se han instalado en Cisjordania. En los últimas meses se han registrado un número elevado de episodios violentos atribuidos a estos grupos, incluidos ataques contra viviendas, incendios provocados y agresiones a civiles palestinos en distintos puntos del territorio ocupado.

La violencia de los colonos hacia la comunidad beduina

La media anual de muertes palestinas provocadas por colonos ha ascendido a ocho entre 2023 y 2025, Según la OCHA. Los seis años anteriores, la media era de 1,7 fallecidos al año. Las lesiones y agresiones se han triplicado. En estos tres años, la oficina ha contabilizado al menos 4.575 ataques contra las comunidades beduinas. La ONU también establece que los ataques de los colonos contra las tierras agrícolas han aumentado en 130% en 2023.

Si contabilizamos el año 2025, Naciones Unidas establece que siete palestinos murieron y 832 fueron agredidos físicamente. La comisión también ha documentado casos de agresiones y abusos contra menores. Ponen el ejemplo de dos hermanos, una niña de 12 y un niño de 3, que fueron secuestrados el 19 de abril de 2025 bajo amenaza de cuchillo y atados a un árbol con bridas de plástico.

Amnistía Internacional explica que los colonos emplean tres tácticas para forzar el desplazamiento de los beduinos: los ataques a las vivienda, mediante cortes de electricidad o la destrucción de infraestructuras; el hostigamiento, las amenazas y las agresiones; y los asaltos a los medios de producción, ya sean fuentes de agua, el ganado o los campos de cultivo.

Según narraron a la organización los habitantes de Ein Samia, Majoul y Zanuta, los colonos pastoreaban a sus animales en tierras agrícolas palestinas y destruían intencionadamente el terreno. Cuentan que el 17 de julio de 2025 unos colonos apuñalaron a entre 180 y 200 ovejas que habían robado en Hammamat al Meyta, una pequeña comunidad del norte del valle del Jordán.

Los colonos empezaron a venir día tras día. Vuelcan los depósitos de agua, hostigan y vienen de día y de noche. Ya no podemos respirar. No estamos nunca tranquilos

Mujer anónima desplazada de Ein Samia, entrevistada por Amnistía Internacional

Un caso particular son las 38 comunidades pastoriles al norte de Jordán, con una población de 7.000 habitantes. Esta región forma parte en su mayoría del Área C, y la administración israelí considera el 90% de estas tierras de propiedad estatal. Las páginas de Borrado de todo lo palestino afirman que las autoridades aprovechan estas clasificaciones como excusa para aprobar órdenes de demolición. En total, Israel ha declarado tierras de propiedad estatal más de 2.000 hectáreas en el valle del Jordán.

Una política activa para crear el "Gran Israel"

El dosier de Amnistía Internacional argumenta que la violencia de los colonos no es una anomalía, sino parte integrante de una política estatal organizada. Un entramado favorable a la creación del llamado "Gran Israel". Este concepto ideológico se basa en la interpretación geográfica del Israel bíblico y la supremacía étnica judía, y dota al Estado de Israel de soberanía para abarcar Gaza y Cisjordania, Egipto, Jordania, Siria , Líbano, Irak e, incluso, partes de Arabia Saudí. O como comúnmente se dice, un estado judío desde el Nilo hasta el Eúfrates.

Esta idea del "Gran Israel", rediseñado por parte del gobierno de Benjamin Netanyahu como "nuevo Oriente Medio", pasa por el dominio absoluto de los territorios palestinos. El pasado 28 de mayo, Netanyahu, aseguró haber ordenado a las FDI ocupar el 70% del territorio de Gaza: "Ahora estamos en el 60% de la Franja de Gaza, más o menos. Estábamos en el 50%, ahora hemos avanzado al 60%. Esperen, vayamos en orden", afirmaba en un coloquio.

Esta estrategia política pasa también por el nombramiento de cargos adecuados. El ministro de Seguridad Nacional, el supremacista judío y antiárabe Itamar Ben Gvir, posee las competencias sobre la autoridades fronterizas en Cisjordania y reside habitualmente en el territorio ocupado del Área C. Ha sido sometido a varias sanciones internacionales por su retórica extremista, abogando por el desplazamiento de palestinos. Otro caso es el del ultranacionalista Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas y ministro adicional de Defensa, sancionado por los gobiernos de Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Países Bajos, Noruega y España por «incitar a la violencia» contra los palestinos en Cisjordania. En abril de 2025, Smotrich protagonizó en el puesto de avanzada Meitarim Farm un acto en el que repartió entre los colonos israelíes 19 vehículos todoterreno, cámaras y equipo de visión nocturna. Todo ello bajo financiación pública.

Borrado de todo lo palestino recalca las medidas de apoyo a la acción de los colonos por parte del actual gobierno de Netanyahu, algo acrecentado tras el atentado del grupo paramilitar palestino Hamás el 7 de octubre de 2023, que causó la muerte de 1195 personas. En enero de 2026, las instituciones habían concedido licencias de armas de fuego a más de 240.000 ciudadanos y ciudadanas israelíes, colonos incluidos.

Las partidas presupuestarias del 73º gobierno de Israel han fomentado y respaldado esta expansión. En los tres primeros años de mandato, el presupuesto anual del Ministerio de Asentamientos y Misiones Nacionales aumentó un 122%, alcanzando 764 millones de séqueles ( 224 millones de euros) en 2026. En 2023, el Ministerio de Transportes recibió alrededor de 1.000 millones de euros para desarrollar carreteras destinadas al uso de los colonos en Cisjordania durante los próximos cinco años.

La expansión de los asentamientos

La organización pacifista israelí Peace Now denunció la aprobación de 34 nuevos asentamientos en Cisjordania el pasado mes de abril. Nunca se habían aprobado tantos al mismo tiempo. Estos se sumarían a los más de 200 que ya existen en este territorio. Desde la constitución del actual mandato de Netanyahu en 2022, el número de asentamientos ha aumentado en un 78%.

A estos asentamientos se suman los 363 puestos de avanzada que, según Peace Now, se habían establecido al finalizar abril de 2026. De ellos, más del 50% fueron creados en estos últimos tres años.

Mientras que en la década de 2012 a 2022 la media anual de viviendas promovidas era de 5.443, Amnistía Nacional señala que desde 2023 este número aumentó a casi 17.000 al año y que se demolieron 3.407 viviendas palestinas.

Papel de las fuerzas israelíes

Israel, como potencia ocupante, tiene la obligación bajo el Convenio de Ginebra de proteger la vida y los medios de subsistencia de la población palestina ocupada. Sin embargo, una investigación de la Comisión de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado de la ONU publicada este martes ha concluido que las autoridades israelíes y sus fuerzas militares están directamente implicadas en los ataques de los colonos, tanto por implicación directa como por inacción y la protección de dichos colonos. Una participación que, asegura la comisión, supone el "colapso de la distinción entre los colonos y soldados".

El informe también establece que el grupo Hamás ha cometido crímenes de guerra, tanto contra palestinos como contra israelíes, participando en al menos 60 casos de violencia física grave entre 2024 y 2025 en Gaza.

Israel ha rechazado estas acusaciones hacia sus tropas, y se respalda en que las acciones de los colonos son "hechos aislados". El portavoz del ejército israelí asegura que ellos siempre responden a los ataques contra los palestinos.

Fotografía del activista palestino Awdah Hathaleen durante una protesta por su asesinato en Tel Aviv Amir Kalifa/Getty Images

Sin embargo, las Naciones Unidas y las organizaciones pacifistas señalan la impunidad legal que reciben, y que rara vez se adoptan medidas para frenar los ataques. La organización pro derechos humanos israelí Yesh Din establece que cerca del 94% de las investigaciones sobre delitos de civiles israelíes contra palestinos entre 2005 y 2025 finalizaron sin condena. Amnistía apunta como caso paradigmático el de Yinon Levi, fundador de Meitarim Farm, que disparó contra un activista palestino desarmado, Awda al Hathaleen, en julio de 2025. Las autoridades israelíes lo detuvieron como sospechoso de homicidio involuntario, finalmente, solo permaneció bajo arresto domiciliario tres días.

En septiembre de 2024, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución en la que pedía a Israel que pusiera fin a su presencia ilegal en el Territorio Palestino Ocupado en el plazo de 12 meses. Una zona donde la violencia prosigue, y donde las vidas de las comunidades beduinas vuelven a un ciclo histórico de huidas y refugios.