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El Ejército israelí advierte del auge del "terrorismo judío, responsable del 80% de la violencia en Cisjordania"

  • El jefe del Estado Mayor afirmó que el sistema actual "hace imposible detener el fenómeno"
  • Un reciente operativo militar para escoltar a unos colonos terminó con la muerte de un palestino de 16 años
El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, durante una evaluación de situación en el norte de Cisjordania
El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, durante su visita este miércoles para una evaluación de situación en el norte de Cisjordania, donde mantiene una operación desde enero de 2025 EFE

En medio del repunte de la violencia en Cisjordania, altos mandos del Ejército israelí han vuelto a advertir esta semana al primer ministro, Benjamín Netanyahu, de que el 80% de los incidentes recientes en ese territorio - ocupado por Israel desde la guerra de 1967 - son protagonizados por colonos judíos, en lo que algunos oficiales, como el exdirector del Shin Bet Ronen Bar, o antiguos primeros ministros, como Ehud Olmert, han llegado a definir como "terrorismo judío".

Así lo confirman los datos presentados por el aparato castrense israelí en una reciente reunión de seguridad con el premier hebreo en lo que definieron como una tendencia que está desplazando recursos y atención de la lucha contra, lo que ellos llaman, "terrorismo palestino".

Los oficiales del Comando Central de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) describieron una situación "insostenible": "Unidades dedicadas a operaciones ofensivas contra células armadas palestinas se ven obligadas a dedicar gran parte de su tiempo a contener ataques de colonos (...) Hay compañías enteras que pasan la noche previniendo atentados y el día tratando con delitos nacionalistas judíos”, dijo uno de los oficiales, de acuerdo a lo publicado en medios locales.

Los mandos también denunciaron la falta de herramientas legales y políticas para contener la violencia de los colonos. Mencionaron que algunos asentamientos ilegales - ya evacuados en repetidas ocasiones - son reocupados a los pocos días, y que activistas responsables de incitar a la violencia o a los disturbios vuelven rápidamente a sus comunidades tras breves arrestos. “El sistema actual hace imposible detener el fenómeno”, lamentó uno de los oficiales, advirtiendo que la tensión podría desembocar en un grave enfrentamiento interno.

Durante el encuentro, el jefe del servicio de inteligencia interior (Shin Bet), David Zini, coincidió en la urgencia de desmantelar ciertos puestos de avanzada israelíes, particularmente aquellos identificados como focos de enfrentamientos. Zini, quien hasta hace poco había minimizado la magnitud del problema calificando los ataques de colonos como simples "fricciones", habría instado a evacuar los enclaves ilegales situados en zonas bajo autoridad palestina.

Vista de un asentamiento israelí en la cima de una colina cerca de Jerusalén, en el norte de Cisjordania Getty Images

Violencia incontrolable

La violencia sobre el terreno continúa en aumento. El miércoles, en la aldea de Jaljilya, un operativo militar para escoltar fuera del lugar a un grupo de colonos terminó con la muerte de un adolescente palestino de 16 años y varios heridos. Según el Ejército, las tropas abrieron fuego contra manifestantes que respondieron lanzando piedras. Horas más tarde, otro ataque presuntamente cometido por colonos en la localidad de Burin dejó heridas a una mujer y a su hija tras el asalto a su vivienda.

La respuesta de las autoridades israelíes a estos episodios ha sido objeto de duras críticas. Organizaciones de derechos humanos y observadores internacionales señalan la escasez de arrestos y condenas en casos de violencia perpetrada por colonos, mientras que la represión hacia palestinos implicados en enfrentamientos es inmediata y severa. Imágenes de soldados permaneciendo pasivos —o incluso participando en ataques— se han convertido en un símbolo del deterioro del control civil y militar en la región.

El jefe del Estado Mayor, el teniente general Eyal Zamir, visitó recientemente una base en Cisjordania tras varios incidentes de indisciplina entre sus tropas. Durante la inspección, expresó su frustración al descubrir a un soldado con un parche no autorizado con la palabra "Mesías", pese a sus órdenes recientes de eliminar símbolos religiosos o políticos en los uniformes. Tras la reprimenda, el soldado fue sancionado con 30 días de prisión militar.

Zamir ha advertido que el relajamiento de las normas dentro de las propias filas refleja una "erosión de los valores" de las FDI en un momento especialmente delicado. Mientras la violencia entre colonos y palestinos se intensifica, crecen las dudas sobre la capacidad del Estado israelí para imponer la ley en los territorios ocupados y contener una espiral de radicalización que amenaza tanto la seguridad como la cohesión interna del país.

El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, durante su visita este miércoles para una evaluación de situación en el norte de Cisjordania EFE

La expansión de asentamientos aumenta un 80%

Mientras el Ejército advierte del colapso del orden en Cisjordania, un informe reciente de la Oficina Nacional para la Defensa de la Tierra y la Resistencia a los Asentamientos señala que el Gobierno israelí continúa impulsando una expansión sin precedentes de asentamientos en los territorios ocupados. Según el documento, el Ejecutivo, encabezado por Benjamín Netanyahu y el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, actúa "de forma encubierta para imponer nuevas realidades coloniales" con el objetivo de consolidar el control israelí y socavar cualquier posibilidad futura de un Estado palestino.

Además, el informe sostiene que el Gabinete de Seguridad aprobó el 9 de abril la creación de 34 nuevos asentamientos, una decisión tomada en una sesión secreta y retrasada para evitar fricciones con Washington durante la ofensiva israelí contra Irán. Estas nuevas construcciones se suman a las 68 ya aprobadas desde la formación del actual Gobierno, elevando el total a 102 iniciativas de colonización, un aumento aproximado del 80% respecto a administraciones anteriores.

Los nuevos asentamientos, diez de los cuales serán legalizados formalmente en el Área C, se distribuyen por prácticamente todas las gobernaciones palestinas: seis en Jenin, seis en Ramala y Al-Bireh, cinco en Hebrón, seis en Belén, cuatro en Jericó, seis en el Valle del Jordán, y uno en Salfit, Nablus y Tulkarm.

Durante una reunión con el gabinete de Gobierno, Zamir expresó su oposición a estos planes, advirtiendo que la rápida expansión de asentamientos y el aumento de la violencia de los colonos ponen en riesgo la capacidad del Ejército para operar eficazmente. Según su evaluación, las fuerzas armadas se ven cada vez más distraídas por la necesidad de proteger asentamientos ilegales, lo que compromete sus misiones estratégicas y erosiona la disciplina de las tropas.

Por el contrario, Smotrich celebró la aprobación de los nuevos asentamientos calificándola como un "logro histórico" que fortalecerá la presencia judía y "sepultará cualquier idea de un Estado palestino". El movimiento Paz Ahora respondió denunciando que el Gobierno actúa "en un frenesí preelectoral" para establecer hechos irreversibles sobre el terreno, lo cual, afirman, no solo agrava la inseguridad sino que impide cualquier vía hacia la paz.

Asimismo, el informe detalla una serie de confiscaciones de terrenos agrícolas y olivares, demoliciones o agresiones de colonos en prácticamente todas las zonas de Cisjordania, ataques registrados contra periodistas, - entre ellos un equipo de CNN - o episodios de violencia digital, con acusaciones contra Meta por permitir la monetización de páginas de extrema derecha que incitan al odio.

El documento concluye que las políticas actuales buscan consolidar un "desplazamiento silencioso" de la población palestina, especialmente en el norte del Valle del Jordán, mediante la presión constante, la inseguridad y el control sostenido de la tierra.

Una familia palestina abandona su hogar tras ser obligada a marcharse por un grupo de colonos judíos en la zona de Khirbet Tana, al este de Nablus, en Cisjordania, el 15 de mayo de 2026 Mohammed Nasser / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto Mohammed Nasser / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto

Los colonos también agreden a activistas israelíes

La violencia desatada en Cisjordania también pone en evidencia el creciente clima de impunidad que rodea a los colonos israelíes. El miércoles, el mismo día en que el jefe del Ejército alertaba del aumento de incidentes protagonizados por parte del movimiento de colonos, dos de ellos atacaron al director del movimiento Peace Now, Lior Amichai, durante una visita de campo en el manantial de Ein Samiya, en el Valle del Jordán. Amichai acompañaba a un grupo del partido Demócratas, que recorría la zona para denunciar la expansión de los asentamientos y los ataques contra comunidades palestinas.

Según relató el propio activista, los colonos intentaron impedir el paso del minibús en el que viajaban, subieron al vehículo y exigieron identificar al conductor, un ciudadano árabe israelí. Al intentar intervenir, Amichai fue golpeado y sufrió una herida superficial en la cabeza. Peace Now denunció que el manantial —usado por familias beduinas durante generaciones— fue tomado por colonos el año pasado, quienes lo remodelaron e impidieron el acceso a los palestinos.

Tras el ataque, Amichai pidió ayuda a la policía, que lo remitió al Ejército. Tropas de la unidad de reserva Hagmar, integrada en buena parte por colonos de la zona, llegaron al lugar cuando los agresores ya habían huido. Poco después, el minibús fue detenido por soldados cerca del cruce de Kochav Hashachar, luego de que los colonos afirmaran falsamente que habían sido ellos las víctimas. Amichai y los pasajeros fueron retenidos brevemente antes de ser liberados, y el activista presentó más tarde una denuncia formal en Tel Aviv.

El Ejército confirmó que respondió a un aviso sobre “un enfrentamiento entre civiles israelíes” y que los pasajeros fueron identificados “de acuerdo con el protocolo”. Sin embargo, Peace Now y otros grupos de derechos humanos sostienen que este tipo de actuaciones refuerzan la percepción de que las fuerzas israelíes protegen a los colonos en lugar de aplicar la ley de manera imparcial.

Las estadísticas del propio Ejército muestran una tendencia al alza en la violencia de los colonos, con 867 incidentes registrados en 2025, frente a 682 el año anterior. Grupos civiles acusan al Gobierno de Netanyahu de permitir esta escalada al no perseguir judicialmente a los agresores ni controlar los asentamientos ilegales.