Putin creyó que sería una operación relámpago, pero se ha convertido en una guerra de desgaste que cumple ya 4 años. Y el Kremlin dice que seguirá adelante hasta conseguir sus objetivos. Ni Moscú, ni Kiev, dan cifras oficiales de bajas militares, aunque se calcula que son cientos de miles en ambos bandos. Lo que sí se conocen son los datos de víctimas civiles. Según la ONU, 15.000 ucranianos han muerto y casi 6 millones han huido del país.
La población está exhausta. Personas como Nadia, que camina sobre las calles heladas de Kiev con la poca compra que puede llevar a sus 79 años. Sin ascensor por los cortes de electricidad que causan los bombardeos rusos, sube a pie las escaleras y para en cada descansillo a recuperar el aliento. Dice que lo peor son los cortes de luz que les dejan sin calefacción, sin agua y a oscuras durante las largas noches de invierno.
Con hasta menos 20 grados bajo cero, los trabajadores no dan a basto para reparar las tuberías reventadas por el hielo o los bombardeos. Las casas destruidas o las ventanas rotas por las explosiones agravan la situación. Por eso, el Ayuntamiento de Kiev ha puesto tiendas en las que la gente puede ir a calentarse, dormir o comer algo caliente. En los hospitales la situación también es precaria. Funcionan gracias a grandes generadores donados por la comunidad internacional.
Según el Ministerio de Salud, más de 2.000 personas han ingresado en los hospitales y más de cien han muerto congeladas por el intenso frío.
Foto: ZUMA via Europa Press
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