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Múnich entre bambalinas: el hechizo de Rubio sobre la OTAN o el mago detrás de las ideas de Trump

  • La nueva postura de EE.UU. hacia la Alianza Atlántica no nace solo del estilo de Trump, sino de una estrategia teórica
  • Marco Rubio fue más conciliador que su predecesor en la cita pero confirmó la ruptura de la relación trasatlántica
Dos hombres, uno de ellos con traje azul oscuro y corbata morada, se encuentran frente a micrófonos en un evento formal, con un fondo azul brillante y un logo blanco.
Marco Rubio en la Coferencia de Seguridad de Múnich 2026 Getty Images

Los diplomáticos, jefes de Estado y funcionarios de alto nivel de las principales instituciones mundiales han salido de la última Conferencia de Seguridad de Múnich con la misma sensación que entraron: las relaciones transatlánticas han cambiado, la confianza en Estados Unidos está herida —no se sabe de mi muerte— y la pregunta es cómo debe responder Europa si la relación no puede recomponerse. "Hemos sufrido una seria pérdida de confianza, no cabe duda", dijo Wolfgang Ischinger, presidente del principal foro europeo relacionado con la defensa. "Por supuesto que puede reconstruirse, pero todos sabemos que perderla resulta más fácil", aseveró.

El título del informe previo a la cita, que se celebra desde hace 63 años, ya vaticinaba lo que podían esperar de ella. 'Bajo destrucción' se tituló y definía a Donald Trump como una "bola de demolición" y uno de los "hombres demoledores" de las normas y las instituciones del orden internacional. Y todo en un contexto de debilidad para el continente, con la guerra de Ucrania enquistada, la amenaza rusa a las puertas de la Alianza y la dependencia exterior europea.

Wolfgang Ischinger, presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 Getty Images

Sin embargo, la Casa Blanca, representada en Múnich en la figura del secretario de Estado, Marco Rubio, que no en la del vicepresidente como suele ser habitual, no lo ve así.

Para sus funcionarios, "Europa sigue anclada en 1939" y afirman que Trump presiona al viejo continente para que sea un "socio más fuerte y autosuficiente" tras décadas de depender de EE.UU. y sus armas nucleares para garantizar su seguridad. "No queremos que Europa dependa de nosotros", aseguró Rubio el domingo durante una rueda de prensa en Bratislava junto al primer ministro eslovaco, Robert Fico, un día después de intervenir en Múnich. "Por ello, vemos con buenos ojos cualquier medida que tomen los miembros individuales para fortalecerla", aseguró.

"No es casualidad que después de Múnich, Marco Rubio se trasladara primero a Eslovaquia y este lunes a Hungría, precisamente los dos países más críticos con Europa y más cercanos a Rusia", dice a RTVE Noticias, Frédéric Mertens, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia. "En Múnich, Marco Rubio ha ofrecido una cara más amable, un cambio en las formas respecto del vicepresidente J.D. Vance el año pasado. Sin embargo, el mensaje que ha traído es el mismo: dejad de depender de EE.UU. y aprended a apañároslas solos porque nuestros intereses están en otro sitio", comenta Mertens.

Un mensaje que los líderes europeos presentes en Múnich interpretaron como una reedición del viejo trumpismo (presión presupuestaria, desconfianza hacia la OTAN y amenaza de repliegue), pero que en realidad no solo nace del estilo político de Donald Trump. Se apoya en una arquitectura doctrinal mucho más elaborada, definida en 2023 por el historiador británico Sumantra Maitra, y asumida después por sectores clave del equipo de seguridad nacional de la Casa Blanca.

El propio Donald Trump ha repetido esa idea con su estilo directo, pero lo relevante no es el tono, sino la doctrina académica que la sostiene y que tanto desconcertó en las capitales europeas donde, atónitos, se preguntaron durante meses: ¿por qué este cambio de Donald Trump?

 Getty Images

¿De dónde sale el giro de Washington?

La respuesta conduce a un nombre poco conocido fuera de los círculos estratégicos: Sumantra Maitra, historiador británico y teórico de Relaciones Internacionales. En 2023 publicó un informe en el entorno del Center for Renewing America donde desarrollaba el concepto de la "OTAN inactiva", ampliado después en un ensayo en Foreign Affairs. Su planteamiento ha circulado entre asesores de política exterior republicanos y ha encontrado su hueco entre los responsables del diseño de la estrategia de Defensa estadounidense.

Así, la propuesta de Maitra no aboga por abandonar Europa, ni por disolver la Alianza Atlántica. Tampoco defiende el aislacionismo. Lo que plantea es una redefinición del reparto funcional dentro de la OTAN en un esquema que descansa en tres ejes. El primero: trasladar a los europeos la mayor parte del esfuerzo convencional (logística, blindados, infantería, inteligencia operativa); el segundo, transferir progresivamente responsabilidades de mando a oficiales europeos y el tercero, poner fin a nuevas ampliaciones de la Alianza y cerrarla a nuevas adhesiones.

Buques de la OTAN participan en el Steadfast Dart 2026, el mayor ejercicio de la Alianza de este año. Getty Images

Estados Unidos mantendría el paraguas nuclear y su superioridad naval, preservando la disuasión estratégica. La OTAN no desaparecería, pero pasaría a una posición latente: activa solo ante una amenaza hegemónica comparable a la de la Guerra Fría. No es una retirada total, dice el historiador, es un cambio de arquitectura.

Del "reparto" al "traslado" de la carga

El matiz más revelador está en el lenguaje. Durante décadas, Washington habló de burden sharing, compartir cargas. Maitra propone burden shifting: trasladarlas. La diferencia es sustancial. No se trata de equilibrar, sino de redefinir el centro de gravedad.

El argumento se apoya en una lectura estructural: Europa suma más de 450 millones de habitantes y un PIB agregado comparable al estadounidense. Sin embargo, durante años varios de sus principales Estados no alcanzaron el objetivo del 2 % del PIB en gasto en defensa fijado en la OTAN. Desde esta óptica, el desequilibrio no es de capacidad potencial, sino de voluntad política.

Según Maitra, la conclusión es clara: mientras Estados Unidos asuma el liderazgo operativo y la mayor parte de la infraestructura militar, los incentivos europeos para invertir de forma sostenida serán limitados. Una dinámica que hoy sí ha cambiado, tal y como apuntó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el primer día de la conferencia. "El cambio es asombroso. Y esto hará a la OTAN más fuerte. Europa debe volverse más independiente y hacer más por su defensa”, señaló, aludiendo al aumento del gasto y liderazgo europeo dentro del bloque.

"Aunque el mensaje sea de mayor independencia respecto de los norteamericanos, lo cierto es que tienen que contar con nosotros", afirma el profesor Mertens. "Obviamente son más potentes en el ámbito militar, pero aunque nosotros tengamos un estatuto de segunda categoría en ese ámbito, en el ámbito económico, en el ámbito industrial estrictamente, sí somos una potencia. Estados Unidos no puede actuar solo", indica.

El verdadero eje: Asia

El planteamiento diseñado por Sumantra Maitra nace, por tanto, de la jerarquización estratégica. Esto es, para el pensamiento conservador estadounidense, el desafío estructural del siglo XXI no es Europa, ni de lejos. La potencia que sí representa la principal amenaza, que ocupa el primer lugar en el rango de intereses de EE.UU., tiene un nombre y se llama China. El Indo-Pacífico concentra el foco de competencia sistémica. Europa, en comparación, es un teatro secundario y estable.

Claves de la posición económica de China en América Latina

El presidente de EE.UU., Donald Trump, y el presidente de China, Xi Jinping, en el encuentro bilateral que mantuvieron el 30 de octubre de 2025, en Busan, Corea del Sur. Andrew Harnik ANDREW HARNIK / GETTY IMAGES

A ello se añade la fatiga estratégica acumulada por Estados Unidos tras dos décadas de intervenciones en Oriente Medio y un contexto de deuda pública elevada. La combinación impulsa una lógica de priorización: reducir compromisos terrestres permanentes en Europa para liberar recursos hacia Asia.

La "OTAN inactiva" encaja así en la tradición del offshore balancing: Estados Unidos actúa como equilibrador externo, interviniendo solo cuando surge una amenaza que pueda dominar el continente.

Rusia: cero amenaza, según Trump

El punto más controvertido del planteamiento de Sumantra Maitra es su lectura de Moscú y, quizá, por eso Trump siga manteniendo que Putin "quiere un acuerdo" que termine con la guerra de Ucrania, y en contra de lo que opinan algunos de sus principales asesores como el republicano Lindsey Graham.

Maitra sostiene que Rusia es una potencia nuclear relevante, pero no una amenaza hegemónica capaz de someter Europa occidental. Puede ser revanchista, sí, emprendiendo "acciones de venganza contra Europa" (campañas de desinformación, apoyo a movimientos desestabilizadores nacionales, etc), pero no puede dominar el continente.

Discurso de Vladimir Putin durante la inauguración del monumento a los Héroes de la Primera Guerra Mundial Sasha Mordovets Sasha Mordovets

Esa distinción es clave. Si no existe riesgo de hegemonía continental, la presencia terrestre masiva estadounidense pierde su principal justificación. Y en ese caso, la responsabilidad convencional debe recaer en los europeos, mientras Washington preserva la disuasión nuclear extendida.

Esta visión contrasta con la percepción del flanco oriental, donde la proximidad geográfica altera la evaluación de riesgo. Desde la lógica de Maitra, la amenaza rusa no alcanza el umbral estratégico que justificaría un despliegue permanente al estilo de la Guerra Fría, simplemente porque varias de las potencias más relevantes de Europa no están tan cerca de Rusia. Una visión radicalmente opuesta a la que promulgan países como Suecia y Finlandia, los últimos en entrar en la Alianza Atlántica y que sí tienen a Rusia en sus fronteras.

Tres hombres, vestidos con trajes y corbatas, posan frente a un fondo azul con un logotipo repetido. Cada uno está frente a una bandera diferente: Reino Unido, Unión Europea y Alemania, y Francia. La imagen fue tomada en un evento en Alemania.

Starmer, Merz y Macron a su llegada a la Conferencia de Seguridad de Múnich EFE

Respecto de la cuestión nuclear, la propuesta de Maitra rechaza una autonomía nuclear europea, tal y como ya plantean líderes como el canciller alemán, Friedich Merz o el presidente francés, Emmanuel Macron. Ambos, que mantuvieron negociaciones al respecto en los márgenes de la conferencia de Múnich, abogan por la creación de un paraguas nuclear como fórmula de disuasión europea. Pero la iniciativa no levanta el mismo entusiasmo en todos los mandatarios. El presidente español, Pedro Sánchez, afirmó en Múnich que "la disuasión nuclear exige cero errores". En consecuencia —afirmó— "no es una garantía, sino una apuesta peligrosa". Por su parte, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, o el primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, también se mostraron escépticos.

Más que retórica

Lo sucedido en Múnich demuestra que la diferencia con la primera etapa de Trump no está solo en el mensaje. Lo que antes parecía presión negociadora hoy se presenta como una doctrina coherente. La transferencia de responsabilidades de EE.UU. a Europa respecto de la OTAN ya aparece integrada en documentos oficiales estadounidenses como la Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU., donde Maitra afirma haber encontrado frases exactas suyas o en discursos oficiales.

Si esta línea se consolida, la OTAN no se extinguirá, pero dejará de ser una estructura organizada en torno al liderazgo permanente de Estados Unidos. Se convertirá en una alianza más limitada, menos expansiva y más dependiente de la capacidad europea. Y esa teoría lleva la firma de un académico británico, de origen hindú, y que ha llegado hasta el mismo corazón de Washington.