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El izquierdista Roberto Sánchez ha adelantado a Keikjo Fujimori, por escaso margen, en el recuento de votos de las pasadas elecciones presidenciales. La ventaja de la candidata derechista sobre Sánchez se redujo a 0,17 puntos porcentuales, tras el cómputo del 94 % de las actas de votación de la segunda vuelta presidencial en Perú, al registrar el 50,08 % de votos, frente al 49,91 % del postulante de Juntos por el Perú, de acuerdo al último reporte oficial. Aunque faltan por computar los votos emitidos en el extranjero que podrían decantar la balanza del lado de la candidata de la derecha.

FOTO: EFE/ Paolo Aguilar

La jornada electoral ha arrancado con problemas logísticos y falta de papeletas en algunas mesas, una situación que ya se produjo en la primera vuelta. Aun así, millones de peruanos han votado ya para decidir entre la conservadora Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez. Una elección que enfrenta dos modelos de país y que podría devolver a la izquierda al poder o confirmar el giro a la derecha que vive buena parte de América Latina.

La candidata conservadora, Keiko Fujimori, ha sido aclamada por cientos de ciudadanos tras depositar su voto, pero ha evitado hacer declaraciones en plena jornada electoral. Su rival, el izquierdista Roberto Sánchez, rodeado de su familia, sí ha pedido a los peruanos un compromiso con la democracia.

Las encuestas reflejan que hay un empate técnico y muchos indecisos. También señalan que la principal preocupación de los votantes es la inseguridad, después de años de aumento de homicidios, extorsiones y crimen organizado.

Fujimori ha centrado su campaña en la seguridad y en reivindicar parte del legado de su padre, a quien muchos de sus seguidores atribuyen el fin del terrorismo y de la hiperinflación, pero que fue condenado por delitos de lesa humanidad. Sánchez, en cambio, ha puesto el foco en la desigualdad y en la brecha entre Lima y las regiones más pobres del país.

La campaña ha estado marcada por la polarización y las acusaciones de fraude tras una primera vuelta caótica. Además, quien gane tendrá que gobernar con un Congreso muy fragmentado, en un país que ha visto pasar a ocho presidentes en tan solo diez años.

Foto: Paul Vallejos/EFE

Un Perú profundamente polarizado vuelve a votar buscando, una vez más, estabilidad. El país elige a su noveno presidente en apenas diez años, después de una década marcada por destituciones, encarcelamientos y crisis políticas constantes.

Los peruanos votan entre dos modelos opuestos. Por un lado Keiko Fujimori, que se presenta por cuarta vez. Es hija del expresidente Alberto Fujimori, condenado por crímenes de lesa humanidad. Sus seguidores la llaman La China y promete orden, mano dura y recuperar un país cansado de la violencia y la inseguridad.

El otro candidato es Roberto Sánchez, exministro y heredero político de la izquierda que llevó al poder a Pedro Castillo. Su fuerza está sobre todo en el Perú rural, andino y más pobre, el que pide cambios profundos porque sienten que el crecimiento económico no llega a sus vidas.

Las encuestas hablan de un alto número de indecisos, que votarán menos por convicción y más por miedo al otro candidato.

Foto: Paul Vallejos/EFE

Mientras buena parte del mundo conoce a su presidente en cuestión de horas, en Perú el escrutinio puede prolongarse durante semanas. No es necesariamente una anomalía. Tiene mucho que ver con la propia geografía del país y con su sistema electoral, como explica el sociólogo peruano Fernando Tuesta. Un reportaje de Francisco Carrión al calor de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo.

Dos días después de las elecciones presidenciales en Colombia el presidente Gustavo Petro insiste en su denuncia de "fraude" en los comicios y asegura que va a aportar pruebas. Sin embargo, los observadores internacionales han negado este escenario y han subrayado las garantías del sistema electoral del país. El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella se alzó con la victoria el domingo, aunque el resultado definitivo se resolverá en la segunda vuelta.

Foto: Luis ACOSTA / AFP

El ultraderechista Abelardo de la Espriella ha dado la sorpresa quedando primero en las elecciones presidenciales del domingo en Colombia, con más de 44 % de los votos, por delante del izquierdista Iván Cepeda, aunque no ha logrado los sufragios necesarios para erigirse como sucesor de Gustavo Petro y tendrá que medirse en una segunda vuelta el 21 de julio con el aspirante oficialista.

Petro y Cepeda no han aceptado los resultados del escrutinio preliminar, ya que sostienen que hay un desfase de votos.

Foto: EFE/ Ernesto Guzmán Jr

El ultraderechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda se jugarán la presidencia de Colombia el próximo 21 de junio. El primero ha sido el más votado en los comicios de este domingo. Con la casi totalidad del voto escrutado, de la Espriella ha dado la sorpresa al obtener más del 43% de los votos, seguido muy de cerca por Cepeda, heredero político del actual presidente, Gustavo Petro, con algo más del 41%. Muy lejos queda el resto de candidatos.

Sin embargo, ni Petro ni Cepeda aceptan los resultados del preconteo -premilinar al escrutinio oficial- porque consideran que hay un desfase de votos con el censo.

El país se encamina hacia una segunda vuelta muy polarizada entre ultraderecha e izquierda. De la Espriella es la gran sorpresa, un abogado populista, sin experiencia política y que se inspira en Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milei en Argentina. Promete mano dura y puño de hierro para devolver la seguridad al país.

Foto: Rodrigo BUENDIA / AFP

El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, una especie de Bukele colombiano, ha quedado primero en las elecciones presidenciales en Colombia, pero no ha logrado los votos suficientes para proclamarse vencedor, por lo que tendrá que batirse en una segunda vuelta el próximo 21 de junio frente al segundo en la votación de este domingo, Iván Cepeda, el principal candidato de la izquierda que representa el continuismo del presidente saliente, Gustavo Petro.

Foto: Rodrigo BUENDIA / AFP

Más de 40 millones de colombianos acuden a las urnas para elegir entre cambio y continuidad. La izquierda lleva cuatro años gobernando, con Gustavo Petro como presidente, y deja un país con menos pobreza y más crecimiento económico, pero también con más narcotráfico e inseguridad.

Las encuestas sitúan la salud como la principal preocupación de los ciudadanos, que se quejan de hospitales llenos, falta de citas y escasez de medicamentos.

Iván Cepeda, el candidato de izquierdas y quien lidera las encuestas, ha puesto el foco en frenar la desigualdad. La candidata de la derecha, Paloma Valencia, centra buena parte de su campaña en la lucha contra la criminalidad.

El fenómeno político de la campaña ha sido Abelardo de la Espriella, candidato de ultraderecha. Es un abogado mediático, sin experiencia política, que se autodenomina El Tigre y se inspira en modelos como Bukele o Milei. Promete mano dura y megacárceles para delincuentes.

Foto: Ernesto Guzmán Jr/EFE — Centro electoral en Barranquilla