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Keiko Fujimori se asegura la Presidencia de Perú cuando solo faltan un 0,2% de votos por contar

  • La hija del expresidente Alberto Fujimori consigue una ajustada victoria en sus cuartas elecciones
  • El candidato Roberto Sánchez se niega a legitimar a su rival y pide la anulación del voto extranjero
Keiko Fujimori se proclama presidenta de Perú tras un recuento electoral de infarto
La candidata presidencial de Perú, Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, baila durante el acto de cierre de su campaña electoral en Villa El Salvador, en Lima. Ernesto Benavides / AFP

Tras intentarlo en 2011, 2016 y 2021, finalmente Keiko Fujimori ha logrado su ansiada Presidencia de Perú con una ajustadísima victoria en las elecciones, tras derrotar al candidato izquierdista Roberto Sánchez en la segunda vuelta que se produjo el pasado 7 de junio.

Su proclamación para los próximos cinco años llega después de más de 15 días de conteo y con apenas 40.000 votos de diferencia. Aunque aún todavía falta por contar un 0,2% de los votos, la actual diferencia entre ambos ya es matemáticamente imposible de superar para su adversario. De esta forma, Fujimori se convierte en la novena persona en asumir el cargo de presidente de Perú en los últimos diez años.

"Es importante que en los próximos días podamos tener ya la proclamación de los entes electorales", ha asegurado la candidata este miércoles. Ella y su partido esperan a que la Junta Nacional de Elecciones (JNE) anuncie oficialmente los resultados para poder comenzar a componer su gobierno. La líder del fujimorismo ha adelantado que buscará formar su gobierno con una convocatoria "abierta y plural", pero "sobre todo con experiencia".

Finalmente, la que fuera primera dama de la República de Perú entre 1994 y 2000, durante el mandato de su fallecido padre Alberto Fujimori (1990-2000), ha obtenido el 50,12% del apoyo general con 9,2 millones de votos. Sin embargo, su rival Sánchez ha sido más votado dentro del electorado nacional. Han sido los peruanos residentes fuera del país los que han apoyado de forma masiva a la candidata de Fuerza Popular, que ha recibido el 63% de las papeletas internacionales, lo que equivalen a casi 200.000 votos. Esta relevancia del voto exterior ha llevado al líder del partido Juntos por el Perú (JP) a denunciar un fraude respecto a la votación en el extranjero y a anunciar que "no recocerá como presidenta" a Fujimori.

De hecho, Sánchez ha exigido la anulación de estas papeletas, ya que sostiene que la decisión de la Cancillería de enviar las actas de cada consulado físicamente hasta Lima en vez de digitalmente "no garantizaba adecuadamente su custodia". Esta decisión, según el Ministerio de Relaciones Exteriores, se debió a que estas papeletas no pudieron ser registradas telemáticamente debido a "dificultades técnicas". Ni el candidato ni el partido se mostraron en contra de esta metodología cuando fue informada antes del día de la elección.

Por ahora, el izquierdista y heredero político del expresidente Pedro Castillo ha recibido la negativa del Jurado Electoral Especial Lima Centro 2, que ha declarado como "improcedentes" estos pedidos de nulidad. Sin embargo, Sánchez asegura que buscará apelar esta resolución: "Si el jurado electoral especial dice que no procede, vamos a apelar e iremos al pleno del Jurado Nacional de Elecciones (JNE)", ha proclamado este miércoles. "El pleno tendrá que decidir. Tenemos nuestras razones y hay magistrados que apoyan nuestra versión porque nosotros no hemos originado esta afectación grave".

Fujimori ha asegurado que "entiende cómo puede sentirse Sánchez", ya que ella pasó por lo mismo en tres ocasiones, y comprende lo la poca distancia entre ambos: "Perú está dividido en dos mitades. Lo que muchas de las personas reclaman es que nuevamente el Estado vuelva a funcionar. Nos vamos a enfocar sobre todo en las zonas donde todavía hay desconfianza a nuestro grupo político", ha afirmado.

¿Qué esperar de estos cinco años de fujimorismo?

La estrategia de Fujimori para alcanzar el Palacio de Gobierno se ha basado en mostrar una imagen de "orden" y de "reconciliación" entre la clase política y los ciudadanos, que han visto cómo en la última década ocho presidentes diferentes han asumido el poder en una época de clara inestabilidad. Además, Keiko se convierte en la primera presidenta electa del país, sin contar a Dina Boluarte, que llegó al cargo por sucesión constitucional tras la destitución de Pedro Castillo.

Su campaña política se ha centrado, como gran parte de los candidatos conservadores en Sudamérica, en prometer "mano dura" contra la criminalidad, para hacer frente al problema de inseguridad nacional del país, con más de 700 homicidios en lo que va de año. Asegura que va a crear "megacárceles de máxima seguridad".

En materia de geopolítica, Keiko busca alinearse con el resto de líderes derechistas de la región, como Javier Milei, Daniel Noboa o José Antonio Kast.

Respecto a la economía, Fujimori es una liberal que busca disminuir el gasto estatal y que ha prometido la "autonomía e independencia" del Banco Central de Reserva.

A la cuarta fue la vencida

No es la primera vez que Keiko se presenta a una elecciones generales en Perú y llega a una segunda vuelta. En 2021, perdió contra el progresista Pedro Castillo por poco más de 100.000 votos de diferencia. Anteriormente, en 2016, fue el centrista Pedro Pablo Kuczynski el que se proclamó presidente en detrimento de la política de ascendencia japonesa. Lo mismo sucedió en 2011, cuando Ollanta Humala se antepuso por medio millón de votos de diferencia.

Durante sus más de 26 años de carrera política, la ahora presidenta de la República de Perú ha convivido con la alargada sombra del mandato de su padre, Alberto Fujimori. En el año 2009, fue condenado a una pena de 25 años por la Corte Suprema de Justicia por crímenes de lesa humanidad debido a las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta en 1991 y 1992. Esos años, el escuadrón grupo Colina, a manos de agentes del Servicio de Inteligencia del Ejército, mató a 25 personas por estar supuestamente vinculadas a terroristas, algo que la propia Corte Suprema consideró incierto.

Es innegable que el apellido de Keiko le ha generado muchos detractores. El antifujimorismo existente en una gran parte de Perú ha condicionado a muchos ciudadanos a la hora de decantarse por uno u otro candidato en las elecciones presidenciales. Sin embargo, su experiencia profesional hace que ya no sea una desconocida y que el rechazo de parte de la población haya estado sustentado por sus propias acciones políticas. En 2020, la conservadora pasó más de un año en prisión preventiva mientras era investigada por lavado de activos. Finalmente, la causa fue anulada por el Tribunal Constitucional a finales de 2025.