Le Pen acaricia su sueño presidencial: la justicia reduce su inhabilitación y podrá ser candidata
- La ultraderechista fue condenada por malversación de fondos del Parlamento Europeo
- Joan Bardella, presidente de Agrupación Nacional, es su heredero político
La política ultraderechista francesa Marie Le Pen ha esquivado el veto de la justicia para presentarse como candidata a la presidencia en 2027. El Tribunal de Apelación de París ha rebajado su pena por malversación de fondos a tres años de prisión, de los que solo debe cumplir uno con tobillera, y 45 meses de inhabilitación, pero solo 15 de ellos son firmes. De esta forma, podrá presentarse a las elecciones del próximo año y acariciar su sueño de convertirse en la primera presidenta de Francia, ya que parte como favorita en las encuestas, con Emmanuel Macron —quien la batió en segunda vuelta en 2017 y 2022— fuera de juego para la reelección y sin otros rivales fuertes.
En marzo de 2025, Marine Le Pen fue condenada a cinco años de inhabilitación para ejercer un cargo público y a cuatro años de cárcel por pagar con dinero del Parlamento Europeo a trabajadores de su partido ultraderechista Reagrupación Nacional (RN). Esa suspensión, hoy rebajada, le impedía presentarse por cuarta vez a las elecciones de 2027, pero ahora la justicia abre la puerta a su rehabilitación política, aunque si se postula, deberá hacer campaña con la tobillera por su condena, algo que ella había descartado.
Esa sentencia, dictada por un juzgado de primera instancia en marzo de 2025, fue recurrida por la política, lo que provocó que el pasado febrero el Ministerio Público anunciase una requisitoria ligeramente menos severa que la del Tribunal Correccional, al solicitar cuatro años de cárcel, con solo uno de cumplimiento en arresto domiciliario con tobillera electrónica —frente a los dos de la petición iniciales—, y cinco de inhabilitación, pero sin aplicación preventiva. La corte también le exige el pago de una multa de 100.000 euros.
Ahora, según la decisión del Tribunal de Apelaciones, la política deberá cumplir un año con la tobillera, pero da por cumplida su pena de inhabilitación de quince meses, ya que cuenta desde marzo de 2025, cuando fue condenada en primera instancia. Aunque técnicamente la justicia anula su inhabilitación, la política aseveró en el pasado que no tenía intención de postularse para la conquista del Eliseo amarrada a una tobillera.
Rodolphe Bosselut, abogado de Marine Le Pen ha declarado que actualmente están "analizando la decisión en su conjunto", pero que se encuentran "parcialmente satisfechos".
A la espera de que decida sobre su futuro político, la hija de Jean-Marie Le Pen, expresidente de Frente Nacional (partido ultraderechista que ella rebautizó como Agrupación Nacional y luego Reagrupación Nacional, RN), había anunciado que si la corte ratificaba su condena de inhabilitación, no recurriría al Supremo y "daría un paso al lado" en favor del joven Joan Bardella, su delfín y actual presidente de Agrupación Nacional. Con la nueva decisión judicial, el destino de ambos queda en el aire.
La condena
Le Pen fue la presidenta de RN durante 10 años, hasta 2021. Una década de liderazgo marcada por una investigación que comenzó en 2015, cuando la Eurocámara alertó a la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) sobre posibles irregularidades en la contratación de asistentes parlamentarios del Frente Nacional. Entre finales de 2017 y 2018, Marine Le Pen, el FN y varios dirigentes del partido, entre ellos Louis Aliot (su pareja por aquel entonces), fueron imputados. En 2023, la francesa y el resto de implicados fueron enviados a un juicio que se celebró entre septiembre y noviembre de 2024.
En marzo de 2025, fue declarada culpable por el Tribunal Correccional de París por malversación de fondos públicos. La Fiscalía modificó levemente la petición, que originalmente incluía que dos de los cuatro años de prisión serían en firme con tobillera electrónica.
El caso implicaba a otras 24 personas vinculadas al partido por hechos cometidos entre 2004 y 2016, que sumaban un perjuicio de 4,1 millones de euros al Parlamento Europeo. Le Pen habría establecido una red de desvíos de fondos destinados a los salarios de los asistentes en la Cámara para pagar a los miembros de la agrupación. Su formación fue multada con dos millones de euros.
Desde el inicio de la investigación, Le Pen defendió la gestión del dinero del partido, afirmando que el caso era una "caza de brujas". Muchos de sus aliados internacionales, como el presidente estadounidense Donald Trump o el exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, la respaldaron.
Jean-Marie Le Pen y Marine Le Pen saludan a sus seguidores al término de un congreso en el que el partido Frente Nacional eligió a su nueva líder en 2011 Patrick Durand Patrick Durand
Bajo la sombra paterna
La figura política de Le Pen está marcada por la eclipsante figura de su padre, Jean-Marie, combatiente de las guerras de Argelia e Indochina, marcado por la pérdida colonial. Fundó el Frente Nacional en 1972, con cabida para colaboracionistas, neonazis y terroristas de la OAS, la organización contraria a la salida francesa de Argelia que trató de asesinar al entonces presidente Charles de Gaulle, enemigo declarado de Le Pen. En 2011, cedió el testigo del liderazgo del partido a su hija.
Marine Le Pen es madre de tres hijos. Se ha divorciado dos veces. Tras licenciarse en Derecho, en 1998 entra al FN como asesora. A medida que escalaba y ganaba poder dentro del partido, trató de suavizar su imagen, atravesada por las incendiarias declaraciones de su padre. Llegó a afirmar que la ocupación nazi de Francia "no fue particularmente inhumana", aseveró que "no todas las razas tienen las mismas capacidades", o incluso comparó la pedofilia con "la exaltación de la homosexualidad".
Sus primeras pruebas electorales son en 2012, año en el que consigue, con un 17,9% del apoyo, superar el techo del partido, aunque no pasó a la segunda vuelta, el llamado ballotage, algo que sí había logrado su padre diez años antes frente a François Mitterrand. Finalmente François Hollande y Nicolas Sarkozy se disputaron la presidencia, con la victoria del primero. En 2017 y 2022, su rival fue el liberal de centroderecha Macron, vencedor en ambas ocasiones.
En 2015, Marine expulsó a su padre de FN, después de que este afirmase que las cámaras de gas de los nazis "no habían sido más que un detalle en la historia". Esto marcó la ruptura final entre ambos, hasta la muerte de Jean-Marie en 2025. Tras muchos esfuerzos, consigue cambiar en 2018 el nombre del partido a Agrupación Nacional, algo que consideraba "más convencional".
En sus segundas elecciones presidenciales, Le Pen se muestra a sí misma como una Donald Trump francesa, autodenominándose la "política del pueblo". Su línea política, en muchos aspectos, recuerda a muchos candidatos de la extrema derecha tradicional: una crítica dura a la inmigración, abogando por la limitación del asilo y la expulsión automática de todos los extranjeros sin los papeles en regla, la erradicación del "terrorismo islámico" y el rearme policial.
Sin embargo, muchas de las propuestas sociales de la hasta hoy posible candidata mostraban un marcado tono estatista: defendía la progresividad fiscal gravosa para las rentas altas, el blindaje de la sanidad pública, y la defensa de la semana laboral de 35 horas y la jubilación legal a los 60. No obstante, todas estas medidas buscaban priorizar al pueblo francés y a la "identidad nacional".
Bardella, de pupilo a posible heredero
La sentencia a Le Pen y su posibilidad de presentarse provoca que el paso hacia delante el joven Joan Bardella, de apenas 30 años, tendrá que esperar. Aún es una incógnita si el actual eurodiputado y presidente de RN cuenta con la autonomía suficiente dentro del partido. Por el momento, ha mostrado posturas más vinculadas a la derecha tradicional francesa —sin liderazgos fuertes— y a los círculos empresariales.
El presidente del partido de extrema derecha Agrupación Nacional, Jordan Bardella, es abrazado Marine Le Pen durante un mitin en Liévin Jean-Francois Badias Jean-Francois Badias / AP
De cara al público, Le Pen ha tratado de distanciar a su delfín —que ya cosechó un incontestable triunfo en las europeas de 2024— y ha insistido en que Bardella es "complementario" a ella. Existen ciertas diferencias ideológicas entre ambos. Si bien Le Pen se caracteriza por una política con una doctrina más social e intervencionista, Bardella posee un planteamiento económico más neoliberal.
Sin embargo, el futuro heredero ya tiene detractores, incluso dentro del partido. Algunas figuras han criticado su inexperiencia y su juventud, aún insuficiente para poder liderar una candidatura fiable a la Presidencia. Otros ven ese giro liberal con desconfianza.