El legado de Petro en Colombia: cambios simbólicos, avances sociales insuficientes y el fracaso de la 'paz total'
- Petro ha cosechado éxitos en materia social, pero también estrepitosos fracasos en salud y seguridad
- Expertos coinciden en que su estilo ha alimentado la polarización, pero también ha empoderado a una parte de la sociedad
Hace cuatro años Gustavo Petro hacía historia al convertirse en el primer presidente de izquierda en Colombia. De la magnitud de este hito fue la expectativa de cambio generada. Con más de 11 millones de votos, Petro representó para muchos sectores de la sociedad colombiana el acceso a espacios de poder que hasta entonces habían estado reservados para unos pocos.
El próximo 7 de agosto, el mandatario pasará la banda presidencial al ganador de la segunda vuelta, el abogado de ultraderecha Abelardo de la Espriella, o al considerado su sucesor, el senador Iván Cepeda. La propia figura de Petro y su legado han estado en el centro de esta campaña para elegir a su relevo. Y es que Colombia tendrá que decidir entre dar continuidad a sus políticas o un cambio de rumbo para revertirlas.
"El balance de este gobierno está en el centro de la campaña, mucho más que los proyectos para el porvenir, con un candidato oficialista que reivindica los avances en materia social y la necesidad de consolidarlos para el futuro. Y por otro lado, un candidato de derecha radical que critica sobre todo el fracaso en materia de seguridad y de negociación con los grupos armados", considera en entrevista con RTVE.es el politólogo y profesor de la colombiana Universidad del Rosario Yann Basset.
Cuando llegó al poder, Petro prometió importantes reformas. Algunas las ha logrado sacar adelante, pero también ha cosechado estrepitosos fracasos —como la reforma de la salud o su gran apuesta, la Paz Total—, que expertos y analistas achacan a su propia personalidad y forma de hacer política.
Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda se enfrentan este 21 de junio en segunda vuelta. AP Photo
Para Basset, el legado de Petro se podría definir como "controversial". Si bien ha habido importantes avances en materia social, también cree que el presidente es responsable del grado de polarización que vive el país. "Ha adoptado un estilo muy agresivo, muy polémico", dice.
Logros y fracasos
Durante el gobierno de Petro se aprobaron la reforma de pensiones y la reforma tributaria, y se realizó una histórica subida del salario mínimo, por lo que Basset considera que sí tiene resultados en materia social que mostrar.
La reforma de pensiones supone una redistribución de recursos, dando más peso a la parte pública, y amplía la protección de los más vulnerables, como las personas que nunca cotizaron. No obstante, su implementación fue suspendida por la Corte Constitucional, que analiza posibles fallos de procedimiento en su aprobación legislativa.
"La reforma de las pensiones tiene un potencial redistributivo muy fuerte, porque ayuda a crear un piso solidario para los que no han cotizado lo suficiente para acceder a una pensión", considera Basset. "Todavía no lo podemos ver porque nos falta distancia para tener datos al respecto, pero esto es potencialmente un gran éxito."
En materia económica, destacan la reforma tributaria, que incrementó los impuestos para los más ricos, y un histórico aumento del salario mínimo, que el pasado mes de diciembre subió más del 23%.
Pero en el lado de los fracasos, Petro no ha podido sacar adelante la reforma de la salud, pese a que el sistema de salud, que lleva años en crisis, está al borde del colapso. El resultado de esta crisis, en la que se mezclan falta de financiación y diferencias ideológicas sobre el modelo sanitario, se traduce en larguísimas listas de espera, cierres de servicios hospitalarios y falta de acceso a medicamentos.
La salud representa hoy una de las mayores preocupaciones de los colombianos. La otra es la seguridad, que también ha ocupado un lugar central en la campaña.
La desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, paramilitares), tras el acuerdo de paz bajo el gobierno de Juan Manuel Santos en 2016, no significó el cese de la violencia. Una parte importante de esos grupos, las llamadas disidencias, acabó incorporándose a grupos armados organizados que hoy en día tienen un carácter mucho más criminal que insurgente y operan en mercados transnacionales del crimen.
La Paz Total
Petro apostó por su Paz Total, una política de Estado que incluye la negociación con los distintos grupos armados ilegales, que luchan por el control territorial para acaparar las rentas ilegales, del narcotráfico o la minería de oro, por ejemplo. Pero muchos analistas han tildado la política de fracaso, ya que no ha logrado la desmovilización de ningún grupo. Las conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) nunca llegaron a despegar bajo su mandato.
Además, se ha producido un avance de estos grupos en los últimos años, tanto en términos geográficos como en número de integrantes. No obstante, para Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Pares, este aumento de la inseguridad y la violencia no puede achacarse a la política de Petro.
"Como pasa en todos los procesos de paz del mundo, quedan unos grupitos muy pequeños que usualmente son controlables vía policía y justicia. Pero en Colombia el control vía policía y justicia nunca ocurrió porque toda nuestra fuerza pública se diseñó para atacar a una insurgencia, pero no fue capaz de controlar a las bandas pequeñas que se infiltran en todos lados", explica Bonilla.
Por otro lado, señala, durante la pandemia se registraron cambios en el mundo del crimen organizado en la región, en el mercado de la cocaína y del tráfico de armas. "Tuvimos una oleada de dinero por los cambios que hay en el mercado internacional del crimen y, además, un incremento gigante del reclutamiento de jóvenes, niños y adolescentes por la pandemia", dice la experta de la Fundación Pares, quien agrega que todo eso llevó al país a tener una situación de seguridad muy difícil.
Con ese contexto, el gobierno de Iván Duque (2018-2022) "intentó la misma fórmula para combatir estos grupos que la utilizada contra la guerrilla y eso no funcionó". "Después llegó Petro con esta oferta de Paz Total, que intentó un modelo de negociación similar al que se sostuvo con las guerrillas, que tampoco funcionó. Y aunque esa negociación no fue responsable del aumento de la violencia, ante el país se quedó esa idea de que los criminales se vuelven más fuertes por sentarse a hablar con ellos", agrega Bonilla.
Policías vigilan una estación la localidad de Robles, en medio de una crisis de seguridad en el país. Joaquín Sarmiento /AFP
En esta campaña de polarización máxima, la derecha ha culpado a la Paz Total del incremento de la violencia que sufre el país y del avance, e incluso ha acusado a Petro de vínculos con los grupos delincuenciales, mientras la candidatura de Cepeda defiende la política de negociación con todos los grupos y quiere promover una "paz con justicia social" en la que se aborden las causas estructurales de la violencia, como la pobreza y la desigualdad.
Una "personalidad disruptiva" que no ha logrado consensos
El fracaso de reformas como la de la salud refleja también una de las tónicas del mandato de Petro: la falta de consensos. Y esta es la razón que esgrime el analista Sergio Guzmán para considerar que "no ha sido un presidente exitoso".
"Creo que ha sido un presidente que ha tenido unas ideas muy magnánimas, pero no ha sido capaz de ejecutarlas en política pública, no ha sido capaz de encontrar visiones consensuadas con distintos partidos políticos para moverlas adelante", dice el director de la consultora de riesgos políticos Colombia Risk Analysis.
Bonilla reconoce que la de Petro "no es una personalidad de consensos" y eso, en parte, ha impedido aprobar reformas como la de la salud, pero también cree que el contexto político, sin mayoría en el Congreso, no le ayudó. "Creo que Petro quedó atrapado en las distintas redes políticas que lo acompañaron en el Congreso. Él creyó que rompiendo con los partidos y negociando uno a uno con los congresistas iba a obtener mejores resultados legislativos, pero eso no ocurrió", considera.
Basset señala un punto de inflexión en su mandato: cuando decidió romper su coalición de gobierno en abril de 2023. "Asume una posición de gobierno minoritario, una actitud de tratar de imponer sus reformas a la brava, al Congreso, a las instituciones en general, con un discurso muy agresivo y un llamado permanente a la movilización social para respaldar sus iniciativas", explica.
Gustavo Petro durante una manifestación en defensa de sus reformas en 2024. Sebastian Barros / DPA
El profesor también apunta que "no lo tenía fácil", pero cuando uno no controla más que el 20% del Congreso tiene que hacer alianzas para lograr reformas "más perennes, más sólidas", porque ahora "todo lo que ha hecho es reversible si Cepeda pierde las elecciones", señala Basset. Y además, en algunas de las reformas conseguidas, se tomó "muchas libertades con los procedimientos que hacen que puedan terminar siendo revertidas por la Corte Constitucional, como estamos viendo en la reforma pensional".
Pero Petro no se enfrentó sólo al Congreso, sino también a su propio gabinete. De hecho, ha sido el presidente que más ha cambiado la composición de su gobierno: ha tenido 65 ministros y más de 130 viceministros en los cuatro años de gobierno.
"Esa personalidad tan disruptiva le otorgó cierto efecto mediático positivo entre la población. Fue un presidente que siempre estuvo en la agenda mediática; no había un solo día que los medios no hablaran de lo que dijo o no dijo Petro", señala Bonilla. Pero sin duda la personalidad del mandatario ha tenido un impacto en la polarización que se vive en el país, coinciden los analistas, que le atribuyen a Petro su parte de responsabilidad en ello.
"El presidente tiene que ser un polo de unión", considera Guzmán. "Y el presidente Petro no ha fungido ni ha tenido intención de unir al país, de gobernar por todos, incluso para los que no lo eligieron, sino que ha sido selectivo, ha gobernado para su base y ha enfrentado a distintos grupos", agrega el analista.
Y esto, como consecuencia, también ha radicalizado la respuesta de la derecha.
Cómo la carga simbólica de su presidencia puede influir en Cepeda
Pese a la polarización, la falta de consensos, las dificultades para sacar adelante reformas clave, y el aumento de la violencia, Petro se va con un alto índice de popularidad, con un nivel de aprobación cercano al 50%.
"En realidad, la capacidad del Gobierno (de Petro) para hacer grandes reformas legislativas fue muy poca, pero sí tuvo una gran capacidad de empoderar a más de la mitad del país que sentía que nunca había tenido posibilidad de ser reconocida", considera Laura Bonilla. "Logró representar por primera vez en Colombia a un sector que había estado muy marginalizado, y ese legado simbólico creo que es lo que mantiene su popularidad alta", continúa la subdirectora de la Fundación Pares.
En ese sentido, el gobierno de Gustavo Petro se caracterizó básicamente por ser "disruptivo, simbólico y retórico", resume Bonilla.
Sergio Guzmán destaca que Petro le ha dado "posiciones de poder reales" a grupos que "habían sido desposeídos" de esas posiciones o relegados a puestos ornamentales. Por primera vez, un gobierno "representó con hechos y no con palabras a comunidades con las que previamente no se compartía el poder y que demográficamente son muy grandes". "Ese es uno de los elementos narrativos más exitosos del presidente".
"En ese sentido, Petro ha logrado generar una lealtad que otros gobiernos no lograron", agrega el director de Colombia Risk Analysis. Unas lealtades que se han visto reflejadas en las elecciones legislativas de marzo, en las que el Pacto Histórico obtuvo la mayor representación en el Congreso —aunque sin mayoría absoluta— y el 40% de los votos en la primera vuelta de las presidenciales.
Pero ¿cómo puede esto ayudar a Cepeda en la segunda vuelta? ¿Cómo puede afectarle el legado de una figura tan controvertida como la de Petro?
"En el fondo no hay diferencias entre ellos, pero en las formas no podrían ser más distintos", considera Basset. "Cepeda tiene una imagen de seriedad, no compra peleas en redes sociales todo el tiempo y es más tranquilo".
El profesor de la Universidad del Rosario cree que ciertas actitudes de Petro, como no reconocer los resultados de la primera vuelta, "le han hecho daño" a la campaña de Cepeda, quien finalmente se distanció de ese postulado y dijo claramente que reconocía los resultados. "Hay como una ruptura que seguramente después de las elecciones, pase lo que pase, va a crear conflictos en la izquierda".
La cuestión no es menor porque si quiere tener opciones, Cepeda tiene que convencer a una parte del centroderecha, que será clave en la segunda vuelta. Enfrente tendrá a otra figura polarizante, De la Espriella, considerado un candidato outsider y cuyas formas de showman son equiparables a las del argentino Javier Milei o del salvadoreño Nayib Bukele.