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El sistema de salud de Colombia busca salir de los cuidados intensivos

  • Un sistema de gestión privada con fondos públicos representa el choque entre las dos ideas que aspiran gobernar el país
  • Miles de personas esperan una cita o ven imposible la compra de medicamentos subvencionados
Reportajes 5 continentes - La crisis del sistema de salud de Colombia

Las encuestas tienden a fallar en Colombia cuando se trata de pronosticar un resultado electoral, pero si hay algo en lo que coinciden es que la primera preocupación de la población es la Sanidad.

El sistema afronta graves problemas derivados de una lucha ideológica por parte del Gobierno, que ha pretendido estatizar la labor que realizan las empresas privadas aseguradoras, las conocidas como EPS, que son las que reciben fondos públicos para autorizar y pagar consultas, pruebas, intervenciones y hasta la dispensación de fármacos subvencionados a los ciudadanos que tienen asignados.

Sin embargo, el Gobierno de Gustavo Petro ha intentado infructuosamente hasta en dos ocasiones reformar el sistema porque considera que no funciona y que las EPS están quebradas. Recientemente y tras ordenar varias intervenciones, el presidente acusaba a algunas de estas empresas de desviar "billones de pesos" (un euro equivale a unos 4.000 pesos colombianos) incumpliendo su única función que es atender a los ciudadanos y los pagos a las clínicas y profesionales.

Las empresas, por su parte, denuncian que el Gobierno no actualiza desde hace cinco años el pago por cada tarjeta sanitaria asignada y que no tienen dinero suficiente para cumplir con sus obligaciones. La deuda entre las EPS y las prestatarias de los servicios sanitarios es gigante y el sistema está al borde del colapso, porque los profesionales sanitarios y las farmacias dejan de trabajar con determinadas EPS por los impagos y son los ciudadanos los que ven imposible lograr una consulta o un fármaco a precio reducido.

Es el caso de Reina Dávila, que tuvo que trasladarse a Bogotá cuando le diagnosticaron un cáncer que gracias a la quimioterapia se había frenado. Pero desde hace tres meses no recibe ningún tratamiento porque su EPS no lo autoriza. "Los médicos me han dicho que se ha hecho metástasis en el hígado y en huesos por no haber recibido la quimioterapia cada 21 días como tengo prescrito y la empresa dice que hay problemas administrativos", explica a RTVE.

Listas de espera desbordadas

El de Dávila es un caso de los miles que hay hoy en este país en el que las listas de espera se han desbordado. "Hay miles de personas esperando una consulta que nunca llega", asegura Denis Silva, portavoz de la organización Pacientes Colombia que exige al Gobierno una solución inmediata.

"Estamos viendo que las enfermedades de alto costo, como cáncer o VIH, están dejadas de lado por parte de las EPS y en el caso de las enfermedades raras, hemos hecho cálculos que nos indican que en 2025 pudieron morir más de 2.500 personas por no recibir a tiempo los tratamientos", señala. Y apunta a que "solo el año pasado se cerraron más de 11.000 servicios sanitarios y eso resta muchísimas oportunidades a los pacientes de conseguir una cita médica".

Con respecto a los medicamentos, al ser las EPS las que tienen que abonar la mayor parte del precio a las farmacias, estas ya se niegan a servir a sus pacientes. "Yo cada vez que voy a comprar las medicinas que tengo ordenadas por el equipo médico, me dicen que no hay. Me dejan como pendiente y puedo pasar semanas sin tomar los más de cuatro tratamientos que necesito cada día", explica Reina.

Lejos de parecerse a la situación en otros países, Denis Silva apunta a que "no existe en Colombia desabastecimiento de medicamentos. El problema está en que no se entregan a precios subvencionados por lo que el que puede permitírselo va y los compra sin receta, lo que aumenta la desigualdad".

Ruptura del principio de solidaridad y aumento de la desigualdad

Ese aumento de las diferencias sociales en el acceso a la salud es quizás lo más preocupante para Augusto Galán, exministro de Salud y actual director del observatorio Así Vamos en Salud. Explica que, tradicionalmente, "había 800.000 clientes estables de las aseguradoras privadas, pero desde que empezó la crisis estas pólizas se han incrementado al igual que sus primas".

Añade que uno de los grandes éxitos del sistema mixto de gestión sanitaria fue la universalización que alcanza el 97% de la población, pero que ahora, "el que puede, paga su cuenta individual. Y eso aumenta las diferencias con las personas que no tienen poder adquisitivo para recurrir al aseguramiento privado".

Galán señala que aunque los casos de corrupción en las EPS son de sobra conocidos, también apunta a que el sistema había funcionado bajo un régimen de solidaridad que ahora está en duda y apunta a que el Gobierno ha querido forzar la máquina para convertir en pública la gestión sanitaria tal y como ocurre en España o Francia.

La mayor preocupación, fuera del debate electoral

Y aunque la crisis sanitaria sea el principal problema para los colombianos, en campaña se ha hablado más bien poco. Augusto Galán explica que "sabemos que la izquierda apuesta por estatizar el sistema y que la derecha promete soluciones, pero ninguno de los dos dice cómo van a hacerlo y eso añade una mayor incertidumbre a lo que viven actualmente los colombianos que realmente lo que esperan es que el nuevo Gobierno resuelva el problema".

Ciudadanos como Reina no comprenden por qué debe seguir peleando cada día con una empresa para que autorice su tratamiento. Se despide de RTVE clamando por una solución, señala que “no es posible que por unas trabas burocráticas mi cáncer esté avanzando. Para mí, un día más de espera es un día menos de vida”.