Keiko Fujimori, la eterna candidata a la sombra de su padre conquista la Presidencia de Perú con la seguridad por bandera
- La hija de Alberto Fujimori ha vencido al antifujimorismo en sus cuarta elecciones presidenciales
- Es una vieja conocida de la política peruana que fue primera dama a los 19 años
Ha sido en el cuarto intento, pero Keiko Fujimori ha vencido a un rival que hasta ahora se le había resistido: el antifujimorismo. La líder del partido derechista Fuerza Popular y heredera del movimiento que creó su padre, el exmandatario peruano Alberto Fujimori (1990-2000), se ha alzado con la victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú tras un recuento largo y reñido y llegará al poder tras décadas de empeño.
El país andino conoce bien a su nueva presidenta. Con 19 años se convirtió en primera dama al ocupar el puesto de su madre, la excongresista de la República (2000-2006) Susana Higuchi, tras el divorcio de sus progenitores. Keiko Fujimori había tomado partido por su padre en la sonada disputa protagonizada por el matrimonio y asumió un cargo que conllevaba una apretada agenda y una gran proyección, tanto nacional como internacional.
"Ellos quieren orden", dijo tras conocer los resultados preliminares de la primera vuelta, en la que fue la candidata más votada. Fujimori, que fue congresista entre 2006 y 2011, ha logrado vencer a una izquierda a la que se refiere como "el enemigo" con la seguridad por bandera y asumirá el poder con el Congreso de su parte. Fuerza Nueva domina la Cámara desde 2016 y, a efectos prácticos, ha ejercido el control de la política peruana en una legislatura marcada por la inestabilidad.
Esta vez llegaba a la elección sin su padre, que falleció en 2024, y liberada de procesos judiciales después de que el Tribunal Constitucional peruano archivara la causa por financiación irregular en sus anteriores campañas electorales. Además, se enfrentaba a una izquierda heredera del proyecto político de Pedro Castillo, debilitada tras cinco años de crisis políticas y con cuatro presidentes desde 2022.
La heredera de un modelo que divide a Perú
Fujimori será presidenta por un margen estrechísimo. Ha cosechado apenas 40.000 votos más que su rival, Roberto Sánchez, que llegó a dar el sorpasso un día después de los comicios y se mantuvo en cabeza en un recuento de infarto. El voto de los peruanos en el exterior, en el que Fujimori ha ganado con el 63,2% de los votos, ha sido clave para la victoria de la líder de Fuerza Popular.
Hija de dos descendientes de inmigrantes japoneses, Keiko Fujimori nació en Lima el 25 de mayo de 1975 y creció en un clima privilegiado que benefició a su formación. De pequeña, estudió en el Colegio Sagrados Corazones Recoleta, al igual que sus tres hermanos menores, Hiro Alberto, Sachi Marcela y Kenji Gerardo.
Conocida popularmente como La china, heredó su apodo del de su padre, que en 1990 irrumpió por sorpresa y ganó unos comicios en los que compitió con el escritor Mario Vargas Llosa. En 1992, cuando El chino asestó un autogolpe de Estado con el que logró tener todo el poder con la lucha contra el terrorismo como excusa, Keiko tenía 18 años y acababa de terminar la secundaria.
En 1993, puso rumbo a EE.UU. para estudiar Administración de Empresas en la Universidad Estatal de Nueva York —que acabaría en Boston en 1997—; pero solo un año más tarde se estrenó como primera dama en la Cumbre de las Américas celebrada en Miami en diciembre de 1994. Desde entonces, acompañó de cerca a su padre en un gobierno autoritario marcado por la represión y por una guerra soterrada en la que murieron 70.000 peruanos.
Keiko Fujimori y su padre, Alberto Fujimori, en el año 2000 Getty
El mandato de Alberto Fujimori dividió a los peruanos entre los que ensalzan su modelo y quienes rechazan los excesos cometidos por un expresidente que fue condenado a 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad. Ahora bien, Fuerza Popular es ahora "una formación fuerte y bien establecida a nivel nacional", explica a RTVE Noticias el jurista y analista político peruano Joel Díaz Rodríguez.
"Keiko Fujimori representa toda una red de intereses y, sobre todo, a ese ala dura que tiene en el recuerdo de la presidencia de Alberto Fujimori su mayor baza. Desde el 2011 (cuando creó el partido) ha sabido explotar muy bien la figura de su padre y ese legado de los nostálgicos del fujimorismo de los 90", añade.
Hasta ahora, explica, "el rechazo a ese modelo que ella representa y al legado de su padre había sido mayor que el miedo que tenían los peruanos al resto de opciones".
Fiel defensora de su padre y eterna candidata
Keiko Fujimori ha sido cuatro veces candidata a la Presidencia del Perú y en las tres primeras se quedó a las puertas, llegando siempre a la segunda vuelta. En 2011, se enfrentó al exmilitar Ollanta Humala; en 2016 al exministro conservador Pedro Pablo Kuczynski; y en 2021 al exlíder sindical Pedro Castillo. En todos los comicios, la diferencia de votos fue mínima, pero La china no logró vencer al antifujimorismo.
Keiko Fujimori en las elecciones de 2011 Getty
Sin embargo, el fujimorismo vivió años difíciles antes de que la carrera política de Keiko empezara a despegar. En el 2000, se desveló el escándalo de los Vladivideos, una red de corrupción desplegada en el Gobierno de su padre, que supuso el final de su mandato, ya manchado por acusaciones de fraude electoral en los comicios celebrados ese año. Alberto Fujimori decidió no volver al país tras participar en una cumbre en Brunei y anunció su retirada a través de un fax enviado desde Japón, donde permaneció cinco años.
En ese lapso de tiempo, Keiko Fujimori se trasladó a EE.UU., donde conoció a su ahora exmarido Mark Vito, con quien se casó en una boda muy comentada por los medios peruanos y tuvo dos hijas. Entre tanto, alejada de la primera línea de la política y envuelta en escándalos judiciales relacionados con su periodo como primera dama, nunca dejó de defender a su padre, a quien apoyó en su intento de regresar a Perú como candidato a las elecciones de 2005.
Alberto Fujimori volvió, pero fue detenido en cuanto pisó el territorio, acusado de 21 cargos. En 2011, Keiko reconoció que su progenitor había cometido "errores", pero siempre permaneció de su parte y su figura ha sido uno de los pilares de su discurso en todas sus campañas electorales. Antes de su salto a la carrera presidencial, la heredera del fujimorismo fue elegida congresista por Lima en 2005.
Una experimentada política rodeada de polémica
"Fujimori ha sido una candidata muy aplicada, que ha seguido todos los entrenamientos y las capacitaciones que le han fortalecido", explica a este medio la politóloga e investigadora de la Pontificia Universidad Católica del Perú Iris Jave. Por un lado, explica, Fujimori "ha aprendido bien, se ha capacitado y tiene experiencia como candidata"; sin embargo, uno de sus puntos débiles es "el manejo de los gestos y las emociones".
Keiko Fujimori "deja entrever una mirada dura, adusta, autoritaria", con expresiones que generan "confrontación y no tanto encuentro" con una parte del electorado. "Hay algo que no se puede resolver de manera técnica y, en la política, es muy importante cómo se mira, cómo utiliza los hombros, las manos, la mirada. Eso genera anticuerpos y conduce al voto de rechazo ante una persona que no resulta empática ni fiable en términos emocionales", sostiene Jave.
Además, en los últimos años, Fujimori se ha visto acorralada por la sombra de la Justicia, lo que ha alimentado aún más la polarización entre quienes la aman y quienes la odian. Investigada por varios casos relacionados con el lavado de activos, en 2017 fue imputada en el caso de corrupción Lava Jato, por el que permaneció 13 meses en prisión preventiva.
Salió de prisión en noviembre de 2019 entre vítores de sus simpatizantes y tras una sentencia del Tribunal Constitucional que anuló la prisión preventiva. Aunque volvió a la cárcel meses después, salió de nuevo en plena pandemia de coronavirus, que retrasó el proceso. En 2025, se archivó la causa judicial en su contra por "carecer de sustento jurídico".
Gobernar con el Congreso a favor
Ahora, una Keiko Fujimori fortalecida asume la Presidencia con el Congreso de su lado. Su partido controla la Cámara desde 2016 y mueve a su gusto los hilos de la política peruana. "Perú vive desde hace años una captura institucional de las instituciones que habíamos logrado legitimar durante la transición", explica Iris Jave, que pone como ejemplo al Tribunal Constitucional, tomado por magistrados elegidos por un sector del Congreso de mayoría fujimorista.
"Su partido representa el estilo de gobierno de los últimos cinco años en Perú: el Gobierno desde el Congreso", subraya Díaz Rodríguez, que asegura que Fujimori "ha contribuido muchísimo a esta secuencia de caída de presidentes". Tras la salida de Pedro Castillo, el país andino ha sido gobernado por Dina Boluarte (2022-octubre de 2025), José Jerí (hasta febrero de 2026) y José María Balcázar.
Keiko Fujimori es una política "que busca la revancha y el poder político como objetivo individual", expone el politólogo, que explica que este rasgo "se percibe muy bien en cómo utiliza a su bancada en el Congreso. "Ahora va a tener mucho poder en la Cámara y va a poder ajustar, arreglar o reconducir la política peruana a sus intereses", sostiene.
A los 51 años y tras media vida esperando su momento, la líder de Fuerza popular consuma con su victoria el regreso al poder del fujimorismo dos años después de la muerte de su creador. En un Perú muy diferente al de hace 36 años, pero con una población muy preocupada por la inseguridad, Keiko Fujimori tendrá el Gobierno de su padre como modelo "de paz y orden" y defenderá desde la Presidencia un legado repleto de sombras.