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Fujimori llama a elegir entre "orden o caos" y Sánchez asegura que salvará "la democracia" en el debate presidencial

  • La candidata de Fuerza Popular se ha mostrado más segura en su discurso, planteando muchas medidas
  • El representante castillista ha apostado por lanzar más ataques directos al pasado político del padre de su rival
Debate presidencial en Perú
La candidata derechista Keiko Fujimori (d) y el candidato izquierdista Roberto Sánchez (i) saludan antes del debate presidencial EFE / Paolo Aguilar

A falta de una semana de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez han afrontado el único y crucial debate electoral entre ambos. Tras más de un mes de recuento, en el que el izquierdista logró rascar los últimos votos para ser el segundo candidato más votado de la primera vuelta, la derechista ha llegado a esta cita con 2,8 puntos a favor en el último sondeo.

La candidata de Fuerza Popular se ha mostrado más segura en su discurso, apoyada en una serie de medidas centradas en los cuatro puntos centrales del debate. En cambio, el representante de Juntos por el Perú ha apostado por lanzar más ataques directos al pasado político de su rival y de su padre.

Fujimori, hija del difunto expresidente Alberto Fujimori y que se presenta por cuarta vez, ganó la primera vuelta el 12 de abril con un 17% de los votos. ⁠Sánchez, aliado del expresidente izquierdista encarcelado Pedro Castillo, tuvo que esperar hasta lograr el puesto con un estrecho margen del 12% de los votos, frente al 11,90% del ultraderechista Rafael López.

Son los claros representantes de las dos corrientes políticas con mayor influencia social del país: el "fujimorismo", en torno a la figura del expresidente Alberto Fujimori y caracterizado por conservadurismo social y neoliberalismo económico; y el "castillismo", surgido alrededor del expresidente Pedro Castillo y símbolo nacional del socialismo.

Simpatizantes de ambos han estado a las afueras con pancartas y banderolas y música festiva, si bien la policía tuvo que actuar de barrera para evitar enfrentamientos.

Simpatizantes de Keiko Fujimori

Simpatizantes de Keiko Fujimori CONNIE FRANCE / AFP

'Caos' o 'Kaos'

Tanto en su discurso inicial como en la última intervención, Fujimori ha planteado una tesitura a la que se enfrenta el país el 7 de junio: "Orden o caos", señalando que "Perú enfrenta un momento crítico", en el que o hacen algo para arreglarlo, o repetirán la receta que ya fracasó. "Hace falta construir, no destruir", en referencia a la corta presidencia de Castillo (2021-22).

Sin embargo, Sánchez ha asegurado que salvará la democracia de quienes la han secuestrado, haciendo referencia a Fuerza Popular de la señora del "Kaos". Ante esta alusión, Keiko posteriormente le ha respondido que 'caos' se escribe con 'c' y no con 'k'.

El debate ha estado centrado en cuatro bloques: seguridad ciudadana, fortalecimiento del Estado democrático y derechos humanos, salud y educación; y economía, empleo y erradicación de la pobreza.

Más control policial vs lucha contra la corrupción

En el apartado de la seguridad, Fujimori ha presentado unas medidas drásticas para frenar lo que considera el "mundo al revés: los policías son perseguidos, los ciudadanos viven encerrados en sus casa y los delincuentes libres". Para contrarrestarlo, ha planteado un "plan de pacificación nacional", que, entre otras cosas, incluye la expulsión de migrantes ilegales que cometan delitos, el control de las fronteras por parte de las Fuerzas Armadas o que los presos tengan que trabajar para recibir su comida.

Sánchez, pese a estar de acuerdo en los datos problemáticos de la delincuencia, centra la raíz en la "corrupción del Estado", que no permite tener una policía limpia por culpa de la "mafia política congresal".

Para ello, ha pedido la "muerte civil para los funcionarios corruptos", que según él, "han corroído la justicia".

Simpatizantes de Roberto Sánchez

Simpatizantes de Roberto Sánchez CONNIE FRANCE / AFP

Más gasto en salud y educación

En el fortalecimiento del Estado, Fujimori ha centrado su discurso en medidas para universalizar el derecho al agua y mejorar las vías de comunicación, así como la limpieza de ríos y la compra de maquinarias pesadas para combatir los efectos climáticos adversos de El Niño.

Sánchez ha revocado el pasado familiar de Keiko para deslegitimar cualquier intervención suya acerca de derechos humanos, apostando por un régimen que restablezca el equilibrio de poderes, con ninguna discriminación de cualquier orden.

Los discursos se han acercado en la defensa de la diversidad de sus pueblos (quechuas, aimaras y amazónicos) y la necesidad de incrementar el gasto público en educación y salud. Fujimori ha presentado un plan gratuito en los primeros 1.000 días para reducir los casos de anemia en los recién nacidos, construir y recuperar 5.000 colegios, aportar cinco millones de kits escolares, más de 20.000 becas universitarias y un programa de telemedicina que permita reducir las largas listas de espera.

En el caso de Sánchez, ha apostado por el derecho de libre acceso a la universidad, mejorar la alimentación de los estudiantes, garantizar la atención gratuita en el primer acceso y programas de prevención en salud mental, elevando el gasto público de la educación hasta el 6% del producto interior bruto y para la salud al 9% del PIB.

Neoliberalismo contra socialismo

Las diferencias han vuelto a aflorar en el apartado económico. Fujimori ha defendido que "la pobreza no se reduce con discurso, sino con empleo", y para su creación ha señalado que dará seguridad jurídica y mayor libertad fiscal, con tributación cero los tres primeros años para nuevos emprendedores. También ha apostado por dar un mayor impulso al turismo, con el objetivo de volver a tener cinco millones de turistas.

Sánchez ha alertado que la pobreza ya no se da solo en el mundo rural, sino también en las ciudades, por lo que prepara una pensión para luchar contra ella, promovida sobre todo para la mujer emprendedora. "No somos comunistas, creemos en el trabajo y el derecho a crecer", ha recalcado el candidato castillista, con el objetivo de "industrializar y tecnificar" el campo.

El candidato de Juntos por el Perú ha defendido también la democratización del acceso a la riqueza frente al régimen mercantilista, según él, "el más salvaje neoliberalismo de Latinoamérica". Por ello, ha pedido una mirada "más democrática y de economía social", que no se centre en los grupos de interés que financian la campaña de Fujimori, ha criticado.

Romper con la inestabilidad

En el minuto de cierre, ambos debían usar la "carta blanca", lo que según los presentadores significaba hablar de forma positiva de su rival, pero ninguno lo ha respetado. "Recuperar el orden de verdad, no del 'Kaos' de la señora K", ha reiterado Sánchez, mientras que Fujimori ha reconocido "errores" de los que aprendió. "No les pido dejar nuestras diferencias, sino que, a pesar de ellas, podamos apostar por construir juntos por un Perú mejor", ha concluido.

Quien gane los comicios tendrá el difícil reto de romper la rueda de inestabilidad política que sufre Perú durante la última década. Será el noveno mandatario en diez años, en los que al menos cuatro expresidentes diferentes han ingresado en prisión.

En las últimas elecciones, Fujimori perdió contra Pedro Castillo, condenado a 11 años de prisión por intentar un golpe de Estado en 2022.