Elecciones en Perú: el secreto del éxito macroeconómico de un país en pleno caos político
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En medio del nubarrón político, tras una legislatura que los analistas califican no solo como perdida, sino en retroceso feroz, el sol peruano es lo único que brilla en la tempestad. La moneda se ha consolidado como la más fuerte de la región y una de las mejor posicionadas del continente. Perú no podrá presumir de gobiernos duraderos, pero sí de una envidiable solvencia monetaria.
“Nosotros tenemos la moneda más estable de la región, a pesar del periodo inflacionario a raíz de lo que hubo en Rusia y Ucrania, que generó una inflación alimentaria que sí nos hizo sufrir, aunque menos que a otros países y nos hemos recuperado”, afirma Paola del Carpio Ponce, coordinadora de investigación de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
En pleno caos político, el secreto del éxito macroeconómico reside en el Banco Central de Reserva (BCRP), que opera con total autonomía e independencia gracias a un candado constitucional. Su trabajo ha sido mantener a raya la inflación. “¿Cómo beneficia eso a la ciudadanía? Se dice que la inflación es el impuesto más cruel, porque, cuando los precios aumentan —especialmente los de los alimentos—, las más afectadas siempre son las personas con menos recursos. Entonces, lo que permite la estabilidad de la moneda es, precisamente, proteger a esos hogares para que no se empobrezcan más”, sostiene la economista.
Aunque este equilibrio ayuda a mantenerse, no es suficiente. “Yo lo comparo con un temblor: si estás en pleno terremoto y tienes que llegar de un punto a otro, caminar es mucho más difícil. Si tu piso es estable, puedes caminar”, afirma Del Carpio, quien recuerda que el papel del Banco es mantener firmes esos cimientos.
El BCRP también protege las Reservas Internacionales, la "gallina de los huevos de oro" que la clase política quisiera tocar. La especialista respalda las decisiones de la autoridad monetaria para mantener la deuda bajo control. “Ese conservadurismo en los temas fiscal y monetario responde a nuestras otras debilidades. Es nuestra única carta de garantía, la que nos da la credibilidad de que pagaremos a futuro y por la que nos dan préstamos a tasas tan bajas”, mantiene la coordinadora de investigaciones de REDES.
El "guardián de la economía" peruana
Reconocido internacionalmente, Julio Velarde, presidente del Banco Central, es de los pocos funcionarios altamente valorados por la población. Muchos lo consideran el "guardián de la economía" del país andino. Sin embargo, la "pata coja" de la macroeconomía continúa siendo la baja recaudación fiscal, que responde a un problema estructural en un país donde el 70% de los trabajadores sobrevien en la economía informal. Hay empleo pero en condiciones de precariedad y desprotección.
El papel clave del Banco contrasta con la falta de rumbo político y económico de un Ejecutivo incapaz de impulsar la inversión o mejorar la productividad. Durante la última legislatura, los constantes giros en el Gobierno han dejado un saldo de decenas de ministros. "Ojalá nuestra clase política se tome más en serio la importancia de la gestión pública, porque, las condiciones externas te sostienen pero no te hacen avanzar sustancialmente" afirma Paola del Carpio quien recuerda que el promedio de duración de un ministro al frente de una cartera ha sido de seis meses en esta legislatura.
Y si, en medio de la crisis, las cifras de crecimiento son aceptables, se debe principalmente a las exportaciones: la venta de cobre y de productos agroindustriales ha batido récords históricos.
La ingobernabilidad también es responsable del avance de las economías criminales. Una situación que va de la mano del aumento de la inseguridad a través de extorsiones que asfixian, sobre todo, a la inversión privada de las microempresas, mayoritarias en la economía interna. Muchas están cerrando sus puertas por el chantaje.
Esta realidad, trabajo precario y violencia, contribuye al empobrecimiento que ha tenido un fuerte repunte en las zonas urbanas. Perú es de los pocos países que no ha logrado recuperar las tasas previas a la pandemia y los candidatos de esta elección no tienen grandes propuestas para la erradicación. La inseguridad alimentaria, que ya afecta a 17 millones de personas, obliga a muchos a emigrar.
“Mi esposo tomó la decisión de irse a otro país, que es España. Lamentablemente nos deja a mi hijo, a mí, a la familia por salir adelante. Es triste estar con tres hijitos y con mi esposo lejos", cuenta Rosana, una mujer de 32 años, que está haciendo cola en un comedor solidario adonde acude a por raciones de comida para poder alimentar a su familia. En este contexto, la clave para que Perú empiece a caminar dependerá no solo del futuro presidente, sino de su capacidad para lograr el respaldo y llegar a acuerdos con el Congreso.