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Emiratos Árabes Unidos oficializa hoy su salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Efecto inmediato: sin los límites de la OPEP, podrá vender más crudo y ganar más dinero. Pero también se refuerza el eje de Emiratos con Estados Unidos e Israel.

Emiratos ha invertido 150 mil millones de dólares en su industria petrolera. En un par de años, al salirse de la OPEP, los tendrá amortizados pero, dicen algunos analistas, más que de economía, se trata de un movimiento geopolítico.

Esta monarquía del golfo Pérsico Emiratos se está alineando con India, Israel y Estados Unidos frente al grupo de Arabia Saudí, Egipto, Turquía y Pakistán. Así, Emiratos se aleja de sus aliados regionales y se acerca a los occidentales.

Por su parte, al presidente norteamericano, Donald Trump, le parece "muy bien" que Emiratos se vaya de la OPEP. De esta forma el cartel se debilita y el petróleo que compra Washington podría ser, potencialmente, más barato.

Israel no ha dicho nada oficialmente del movimiento de su aliado que rompe una alianza árabe, pero actúa. Al inicio de la guerra de Irán, para proteger las bases de EEUU e instalaciones petrolíferas, envió a Emiratos una batería antiaérea de su Cúpula de Hierro y a decenas de militares. Es la primera vez que sucede. De momento no se sabe si los soldados de Israel siguen desplegados en Emiratos para custodiar esta opulencia.

Foto: EFE / Abedin Taherkenareh

La crítica a la actual política exterior estadounidense se cocina con siglas. Primero fue TACO (Trump always chickens out), para burlarse de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siempre daba marcha atrás en sus amenazas, y ahora es NACHO (Not a chance hormuz opens), para cuestionar su estrategia en el conflicto de Irán.

La Administración Trump, de la mano de Israel, desencadenó el 28 de febrero un bombardeo sobre Irán cuyas consecuencias siguen sin estar resueltas a día de hoy, tanto en el terreno político como económico. El estrecho de Ormuz sigue bloqueado pese a las amenazas del magnate norteamericano, que apela a Teherán a llegar a un acuerdo que implique, entre otras cosas, entregar todo su material nuclear enriquecido.

Foto: EFE/EPA/Graeme Sloan / POOL

Donald Trump ha amenazado otra vez a Irán: "Deberían espabilar - les dice - Ya no me voy a hacer el bueno". Las negociaciones siguen estancadas, el precio de la gasolina se dispara, la guerra es cada vez más impopular en EE.UU., y una cosa más planea sobre la decisión de Trump: un plazo de 60 días, escrito en la ley. Él lanzó su guerra el 28 de febrero, sin consultar con los aliados ni con el Congreso. La ley dice que no puede prolongarla más sin la autorización del Parlamento.

Solo podría usar 30 días más para retirar las tropas. Otros presidentes esquivaron la ley. El último que pidió autorización fue Bush, para la guerra de Irak. Obama siguió bombardeando Libia pasado el plazo, con la excusa de que no había tropas sobre el terreno.

Foto:  EFE/EPA/Graeme Sloan / POOL