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La Reserva Federal mantiene otra vez los tipos frente a las presiones de Trump en la última reunión de Jerome Powell

La Reserva Federal mantiene los tipos frente a las exigencia de Trump de bajarlos
I. P. Chávarri

La Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido mantener los tipos de interés en una horquilla de entre el 3,75% y el 3,5%. El responsable de la entidad, Jerome Powell, ha presidido este miércoles su última reunión al frente del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el órgano de la Fed que determina la política monetaria. La entidad ha optado por congelar otra vez los tipos ante las exigencias de Donald de Trump de rebajarlos. Powell se mantiene así firme en su determinación de no ceder frente a los designios del republicano y cierra su mandato con la máxima de haber preservado la independencia del banco central.

Precisamente, Powell, en la rueda de prensa posterior a la celebración de la reunión, ha defendido la importancia de que la Reserva Federal pueda funcionar "libre" de "influencias políticas" y ha advertido de que la independencia del organismo "está en riesgo". El presidente de la Fed, que ha felicitado al que será su sucesor y candidato de Trump, Kevin Warsh, ha anunciado también que seguirá siendo miembro de la junta de gobernadores del organismo una vez abandone su actual cargo el próximo 15 de mayo. Es decir, será uno de los 12 miembros con derecho a voto que componen el Comité.

Esta no es una decisión habitual entre los presidentes de la Reserva, que una vez concluido su mandato abandonan por completo la institución. La decisión de Powell se puede interpretar como una estrategia para sortear las embestidas de Trump y su Administración, que ha llegado a abrir una investigación judicial contra él por un presunto caso de corrupción. De hecho, el presidente de la Fed, preguntado por los periodistas, no ha descartado que el republicano impulse nuevas acciones legales contra él y ha subrayado que abandonará definitivamente la Fed cuando la causa en los tribunales "concluya de manera definitiva y transparente".

El movimiento de Powell también responde a su empeño por garantizar la independencia de la institución. "En realidad, no se trata tanto de la independencia en sí, sino de la capacidad de llevar a cabo la política monetaria, de formularla sin consideraciones de índole política. De eso es de lo que estamos hablando y hasta el momento hemos tenido éxito. Pero esto no ha terminado", ha defendido.

Para todos los públicos Jerome Powell: un presidente de la Fed incómodo para Trump - Canal 24h | Ver vídeo
Transcripción completa

hacia Powell han sido constantes por no plegarse a sus intereses

Han pasado más de ocho años desde este momento.

Donald Trump

alabando a Jerome Powell al nominarle para presidir la Reserva Federal.

Unas buenas palabras

que rápidamente se convirtieron en excepción.

Solo unos meses después, en 2018, Trump

dejó a un lado el respeto a la independencia de la fe.

Empezaron a ser frecuentes las críticas a la

subidas de tipos, llegando a pedir la dimisión de Powell

En 2021, con Trump fuera de la Casa Blanca, Joe Biden renovó a

Powell para un segundo mandato.

El demócrata destacó su independencia y su acierto durante la pandemia de

COVID.

Pero

con la vuelta de Trump a la presidencia, volvieron también las

presiones

La reserva ha bajado los tipos a un ritmo mucho más lento de lo deseado por

Trump, que ha elevado sus ataques e insultos

contra Powell y lanzó a la Fiscalía a investigar unos supuestos sobrecostes

en la reforma de la sede de la

FED. Una acusación que llevó al presidente

de la Reserva a defenderse

en un comunicado. Para Powell, esas amenazas serán el

resultado de mantener su independencia frente a las presiones

de Trump. La semana pasada, el Departamento de

Justicia anunciaba el cierre de la investigación, una

condición que varios congresistas republicanos ponían para votar a favor

del nominado por Trump como sucesor al frente

de la Reserva. El 15 de mayo finalizará el mandato de

un Jerome Powell que todavía podría seguir hasta enero

de 2028 en la Junta de Gobernadores de la FED

Jerome Powell: un presidente de la Fed incómodo para Trump

El origen de las desavenencias –Powell fue designado presidente de la Fed en el primer mandato del líder estadounidense-, está en la negativa del banquero a bajar los tipos de interés por expreso deseo del dirigente. La resistencia de Powell desembocó en una guerra abierta con Trump, que llegó a llamarle “tonto” y “perdedor” y a ponerle el mote de Señor Demasiado Tarde. Pero más allá de la habitual verborrea y salidas de tono del presidente, el Departamento de Justicia abrió una investigación contra el presidente de la Fed por los sobrecoste de las obras de construcción de la sede del banco central en Washington, cifrados en unos 600 millones de dólares. La causa siempre se entendió como una forma de presión contra Powell.

El fiscal del distrito de Columbia anunció el pasado viernes que retiraba los cargos y el movimiento desbloqueó el trámite para la designación de Warsh, ya que varios senadores republicanos habían condicionado su apoyo al candidato al archivo de la causa judicial contra el presidente de la Fed. Este miércoles, Warsh ha superado un primer trámite en el Comité Bancario de la Cámara Alta. No obstante, todavía debe ser ratificado por el pleno, aunque ahora tendrá el camino expedito.

Sólo la próxima reunión del FOMC podrá determinar si la neutralidad e independencia que se le presupone a la entidad respecto al poder político se mantiene o salta por los aires. Trump ya ha señalado en alguna ocasión que le decepcionaría que el Comité, ya con Warsh al frente, no rebajase los tipos de interés.

Congelación de los tipos

La decisión de la Fed de mantener los tipos está en línea con la política monetaria que ha mantenido en lo que va de 2026. Como advierte el Comité en el comunicado difundido para explicar su postura, “los acontecimientos en Oriente Medio contribuyen a un alto nivel de incertidumbre sobre las perspectivas económicas”, y esa inestabilidad y sus efectos debe conjugarse con los dos principales objetivos que la entidad tiene: que EE.UU. alcance el máximo empleo y una inflación tope del 2% a largo plazo.

En el mismo texto, el FOMC sostiene que, aunque los últimos indicadores disponibles “sugieren que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido”, la tasa de creación de empleo es “baja” y la tasa de desempleo apenas ha variado en los últimos meses. Además, destaca que la inflación es elevada por el aumento del precio de la energía a consecuencia de la guerra de Irán.

“El Comité estaría dispuesto a ajustar la postura de la política monetaria si surgieran riesgos que pudieran impedir el logro de sus objetivos”, apunta el comunicado, que añade que las “evaluaciones” que pueda hacer el Comité tendrán en cuenta una amplia gama de indicadores, entre ellos, la evolución y las condiciones del mercado laboral, la presión de la inflación y las expectativas de la misma, así como la evolución financiera e internacional.

La reunión ha concluido con el mayor número de discrepancias en el seno de la misma desde 1992. Cuatro miembros del FOMC han votado en contra de la resolución general. Stephen Miran, nombrado por Trump el pasado verano, se ha opuesto a mantener los tipos intactos y ha abogado por reducirlos un cuarto de punto, como hizo en la reunión de marzo. Por su parte, Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan, aunque han respaldado congelar el precio del dinero, según el comunicado difundido por la entidad, no han apoyado incluir el punto sobre la posibilidad de flexibilizar la política monetaria.