Ucrania apunta sus drones de largo alcance contra las refinerías y los depósitos de combustible rusos. Su justificación: que el sector petrolero es clave para alimentar la maquinaria de guerra del Kremlin.
Lo que Kiev ha logrado es que las consecuencias de la guerra lleguen a casi todo el país, incluida Moscú, donde ya es habitual ver colas frente a las gasolineras.
En la capital de Rusia hay muchas gasolineras cerradas y en las que están abiertas hay un límite al repostaje: 20 ó 30 litros como máximo por conductor.
Rusia es el tercer productor mundial de petróleo y ha tenido que tomar medidas drásticas. Está importando combustible de terceros países y ha prohibido exportar su diésel.
Ucrania cree que a más ataques aéreos mayores posibilidades de que Moscú se siente a negociar. El presidente estadounidense, Donald Trump, le da la razón. Moscú rebate ese argumento y advierte que la escalada no va a llevar en ningún caso a la paz.
Foto: Igor IVANKO/AFP — Una gasolinera en Moscú