El calor, causa de la muerte de más de 5.000 personas en Alemania en el primer semestre del año
- La gran mayoría de los fallecimientos, 4.300, se produjeron durante la ola de calor de la última semana de junio
- El fin de semana del 27 y 28 se alcanzaron temperaturas históricas en el país, llegando a los 41,7 grados
Alemania y calor extremo. Un binomio que podría sonar a ciencia ficción, parece que ha dejado de serlo. Durante el fin de semana del 27 y 28 de junio, se registraron en algunas zonas del país temperaturas superiores a los 41 grados (41,7 en la estación de Neißemünde-Coschen, Brandeburgo). Niveles nunca vistos desde que se tienen registros y con consecuencias letales. Este jueves, el Instituto Robert Koch, la agencia del Gobierno Federal encargada del control y prevención de enfermedades, RKI por sus siglas, ha publicado su último informe sobre mortalidad por calor: 5.120 es el número estimado de muertes relacionadas con esta causa durante el primer semestre del año; 4.300 de esos fallecimientos, es decir, más de ocho de cada 10, se produjeron en la última semana de junio, durante la intensa ola de calor.
La mortalidad aumenta de manera significativa a partir de los 75 años, cerca de 3.000 muertes corresponden a personas mayores de 85. Y en términos absolutos, fallecieron más mujeres que hombres, razón que puede atribuirse a la elevada proporción de mujeres en los grupos de mayor edad. En su informe, el RKI señala que la exposición al calor rara vez causa la muerte de manera directa, en la mayoría de los casos, es su combinación con afecciones preexistentes (como enfermedades cardiovasculares, pulmonares y/o renales) lo que provoca el fallecimiento, por lo que la magnitud de su impacto se calcula mediante métodos estadísticos.
1994 y 2003, los años más mortíferos hasta la fecha
El número de muertes relacionadas con el calor en la primera mitad de 2026 ya duplica la cifra de 2025 en su conjunto, que fue de 2.500 fallecimientos. En la última década, 2018 y 2019 han sido los años más mortíferos (8.400 y 6.900, respectivamente), pero si miramos más atrás, desde que se tienen registros, el mayor número de muertes, alrededor de 10.000, se produjeron en 1994 y en 2003, verano el de ese año que ha supuesto un antes y un después en cuanto a la duración e intensidad de las olas de calor en Europa.
Los científicos afirman que cuando la temperatura media semanal —esto es, la media de las temperaturas diarias y nocturnas durante una semana— alcanza los 20 grados, suele observarse un efecto del calor en la mortalidad. En la última semana de junio, esta temperatura en Alemania superó los 26 grados.
Desde entonces, la climatología ha dado una tregua en el norte del continente, pero los meteorólogos anticipan ya la siguiente ola de calor en Alemania para los próximos días. Si bien, con niveles máximos de 38 grados en el sur, es decir, en principio, sin riesgo a alcanzar nuevos récords históricos. Sea como fuere, que el termómetro suba más allá de los 30 grados, se percibe con más dureza en un país muy poco preparado para afrontarlos. Solo un seis por ciento de los hogares cuenta con sistemas de climatización, ausentes también en gran parte de los edificios públicos… y en el transporte (donde se puede ver el uso de todo tipo de aparataje para intentar esquivar el calor extremo: desde abanicos oficiales hasta papeles olvidados en el bolso que ejercen como tales o gadgets más modernos, como esos mini ventiladores portátiles a pilas).
Personas viajan en tranvía en traje de baño después de nadar en el arroyo Eisbach, en el Jardín Inglés (Englischer Garten), durante un cálido día de verano en Múnich. Anna Szilagyi / EPA
Debate político a medio gas
El debate parecía abrirse a finales de junio, entonces, la copresidenta del grupo parlamentario de Los Verdes, Katharina Dröge, lanzó duras críticas contra el Gobierno de conservadores y socialdemócratas por reducir las inversiones en políticas climáticas. “Friedrich Merz puede ignorar el calor desde la Cancillería con aire acondicionado, pero el personal de enfermería en los hospitales no puede. Tienen que trabajar bajo un calor sofocante y los adultos mayores en los geriátricos están sufriendo porque no hay aire acondicionado. Por eso decimos que debemos actuar con urgencia”, manifestaba la política ecologista durante una entrevista en la cadena pública ARD. Dröge exigía así la instalación urgente de sistemas de aire acondicionado en hospitales, residencias, escuelas o guarderías y que estos se alimenten de energía solar. “La situación durante el verano permite que los paneles solares produzcan una enorme cantidad de electricidad muy barata”. En su opinión, combinar este tipo de energía con sistemas de refrigeración permitiría reducir costes, mejorar la protección frente al calor y que esta sea más sostenible.
Por el momento, nada apunta a que en el corto plazo el Ejecutivo de Merz vaya a tomar medidas contra las temperaturas extremas. El debate se diluyó según bajaba el termómetro.
Probablemente se reavive y fluctúe al son de las próximas olas de calor. La siguiente se acerca.