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"Un sueño para Estados Unidos". Así define el presidente estadounidense, Donald Trump, el acuerdo sobre Groenlandia. Asegura que sus exigencias de seguridad quedan resueltas, al garantizarse un control militar permanente.

Según Trump, adversarios como China o Rusia nunca podrán establecer bases en la isla, ni inversiones sensibles sin aprobación de Washington. A falta de conocer los detalles del pacto, que se firmará la próxima semana en la ONU, representantes de Dinamarca y Groenlandia se muestran satisfechos.

El anuncio llega tras meses de tensión por las amenazas de Trump de comprar o anexionarse la isla por la fuerza. En respuesta, aliados europeos de la OTAN llegaron a enviar tropas.

La Casa Blanca afirma que el acuerdo beneficia al conjunto de la OTAN. Su portavoz lo valora como un paso importante para reforzar la seguridad en el Ártico.

Foto: Steven Heap/Getty Images — Panorámica de Nuuk, capital de Groenlandia

José Antonio Gurpegui, director del Instituto Universitario de Investigación en Estudios Norteamericanos Benjamín Franklin que depende de la Universidad de Alcalá, responde a las preguntas del Canal 24 Horas sobre el acuerdo entre Estados Unidos, Groenlandia y Dinamarca.

A Gurpegui le parece significativo que este acuerdo coincida en el tiempo con el acercamiento de Canadá a la Unión Europea. Según comenta, "es un golpe de efecto que Trump necesitaba en este momento".

En cuanto a la obsesión de Trump por Groenlandia, Gurpegui hace una lectura sobre los movimientos independentistas groenlandeses y los países que los alimentan: China y Rusia. Con el acuerdo Trump se asegura que estas potencias no se asienten con bases militares en Groenlandia.

Estados Unidos ya tiene una base, desde 1951 en territorio groenlandés. El acuerdo actual permite que mantener y aumentar de forma indefinida la presencia estadounidense en Groenlandia.

Para Gurpegui el mayor beneficiado de este acuerdo después de Estados Unidos es Dinamarca ya que consigue neutralizar en buena medida a los movimientos independentistas.

El director del Instituto Franklin piensa que las declaraciones anteriores de Trump refiriéndose al deseo de anexionarse Groenlandia eran fundamentalmente "una forma de negociar en máximos desde una posición de presión".

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y su homóloga danesa, Mette Frederiksen, han publicado este lunes un comunicado conjunto en el que rechazan "la inmigración descontrolada" y piden centros de repatriación en terceros países.

Se pronuncian a raíz de la crisis migratoria desatada en Ceuta por la entrada de 72.000 personas desde Marruecos. El Gobierno de Meloni se ha mostrado especialmente crítico con este incidente, hasta el punto de suspender a España del acuerdo Schengen que garantiza la libre circulación.

Foto: Frederic Sierakowski/European Council/DPA/EP

En 2015 Alemania acogió a más de un millón de solicitantes de asilo afganos y sirios, un hecho que Ángela Merkel aseguró era un reto a largo plazo y solicitó la ayuda comunitaria para el reparto de migrantes. Fue un momento en el que la política de migración de la Unión Europea comenzó a ver un problema de seguridad en la inmigración. En 2021 en Polonia se produjo una situación similar en la que miles de bielorrusos intentaron acceder a la UE, momento en el que los 27 colaboraron para detenerlos.

La respuesta a la reciente crisis en Ceuta han sido las duras críticas a España por su gestión y una petición por parte de 22 países de la Unión encabezados por la Italia de Meloni de medidas más estrictas sobre la inmigración.

Fotografía: EFE / Reduán

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha llegado a la cumbre de la OTAN en Ankara con más munición que nunca, solo parece relajarse con sus dos grandes aliados, el anfitrión, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Antes del plenario, ha disparado a diestro y siniestro. Sobre el alto el fuego con Irán ha sido de una dureza nunca vista.

Trump ha entrado en el plenario con gesto muy serio. NO ha vuelto a mencionar a España ni a Groenlandia. Sólo ha hablado con el canadiense, que se le ha acercado y ha sonreido con su gran amigo Erdogan. Del lado europeo, varios países han apoyado a Dinamarca, que reitera que Groenlandia no está en venta. Su presidente se ha visto esta mañana en Ankara con la italiana Giorgia Meloni, que anoche llegó tarde deliberadamente a la cena de líderes. Devolvía el plantón de Trump a todos en el G7. Les tocó juntos en la mesa y dicen que hubo tratro cordial.

Foto: AP Photo/Alastair Grant, Pool

Donald Trump quiere hacerse con la propiedad de Groenlandia. El motivo principal, además de la situación estratégica de la isla en el mapa, es la enorme riqueza de sus recursos naturales. Explotarlos no es sencillo, debido a la capa de hielo que los recubre. ¿Podría el calentamiento global facilitar el acceso a estos recursos naturales? En este reportaje hablamos con expertos que conocen bien la isla y trabajan en Groenlandia durante largas temporadas: Marc Oliva, geógrafo de la Universitat de Barcelona; Santiago Giralt, geólogo del CSIC y compañero de expediciones de Oliva. Un trabajo de Nacho Monrabal para Radio 5.

Nuuk es la capital de Groenlandia, pero también un pueblo de unos 20.000 habitantes por el que es imposible pasear sin toparse con un periodista de cualquier parte del mundo. Para la mayoría de sus habitantes, la situación es un fastidio.

A pesar de la desconfianza en casi cualquier cosa que venga del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los habitantes de Nuuk también admiten que desde que este dijo que no tenía pensado usar la fuerza para hacerse con la isla se sienten un poco más tranquilos.

Foto: Getty Images — Nuuk, capital de Groenlandia

Tillie Martinussen, exdiputada del Parlamento de Groenlandia y nativa de la isla codiciada por el presidente Donald Trump, ofrece a RTVE una mirada crítica frente a los planes del presidente. Martinussen nos da algunas claves de la larga y estrecha relación entre Groenlandia y EEUU, y de cómo han encajado en la isla este giro en la política de su aliado tras las amenazas que les ha lanzado.

Clara y concisa, Martinussen nos ayuda a entender el sentir de los groenlandeses en uno de los momentos más críticos para el orden internacional vigente.