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El rey de Dinamarca, Federico X, viaja a Groenlandia en plena crisis con EE.UU. por su interés en la isla ártica

  • Donald Trump mantiene su interés en la isla ártica por motivos de seguridad nacional
  • El monarca fue recibido por el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen
El rey Felipe X visita Groenlandia
El rey Federico X de Dinamarca de camino a la casa de Hans Egede en Nuuk, Groenlandia. AFP / BO AMSTRUP / RITZAU SCANPIX
RTVE.es

El rey Federico X de Dinamarca ha iniciado este miércoles una visita oficial de tres días en Nuuk, la capital de Groenlandia. El viaje se produce en un momento de sensibilidad geopolítica, marcado por las reiteradas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre su interés en que su país tome el control de la isla ártica por motivos de seguridad nacional. Esta postura ha situado a Dinamarca bajo una presión internacional inusitada, obligando a las autoridades de Copenhague y Nuuk a reaccionar ante lo que consideran una amenaza directa a su soberanía.

A su llegada al aeropuerto de Nuuk, el monarca fue recibido por el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y el presidente del Parlamento, Kim Kielsen, en un ambiente de cercanía con la población local. A pesar de las tensiones políticas, la figura de Federico X mantiene una popularidad sólida en el territorio, por sus numerosas visitas anteriores y su pasado como miembro de la patrulla de élite Sirius.

El propio monarca ha expresado su preocupación por la inquietud de los groenlandeses ante las pretensiones de Washington, subrayando que su presencia busca mantener alta la moral de los ciudadanos y reafirmar su apoyo incondicional: "No debe haber ninguna duda sobre mi amor por Groenlandia, y mi conexión con el pueblo groenlandés permanece intacta".

Tensión diplomática en el Ártico

El contexto diplomático que rodea esta visita ha generado una crisis en la Alianza Atlántica. Aunque un preacuerdo con la OTAN para reforzar la seguridad en el Ártico y la creación de un grupo de trabajo tripartito han rebajado la tensión superficial, los líderes daneses mantienen la alerta.

Para intentar encauzar la crisis, a mediados de enero se celebró un cónclave crucial en la Casa Blanca entre representantes de Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos. Aunque este encuentro sirvió para establecer canales de diálogo, las posturas se mantuvieron alejadas: mientras Copenhague defendió la soberanía innegociable de la isla, Washington insistió en que el futuro del territorio es una cuestión de "seguridad nacional" prioritaria.

Recientemente, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha intensificado el debate al condicionar el aumento de la seguridad en la región a la obtención de beneficios directos para su país. Vance ha reclamado que, si EE.UU. debe asumir un mayor peso en la protección de este territorio estratégico frente a potencias como Rusia o China, Washington deberá recibir contraprestaciones claras.

Ante este escenario, la primera ministra danesa, Mee Frederiksen, fue tajante durante la Conferencia de Seguridad de Múnich: "Por desgracia, creo que el deseo es el mismo, es algo de lo que hemos hablado mucho. La presión sobre Groenlandia es completamente inaceptable".

En el mismo foro, Nielsen resaltó que la situación sigue siendo "muy seria" y lamentó que el territorio se haya sentido amenazado por primera vez por un aliado tradicional.

Además, el rey Federico, semanas antes de su llegada a la capital, señaló: "Seguimos de cerca la situación y hablamos sobre ello con nuestros hijos, que nos hacen preguntas. También estamos muy atentos a todo el apoyo a Groenlandia, a los groenlandeses y al Reino de Dinamarca, en especial de nuestros aliados".

Unidad política frente a la presión exterior

Esta presión exterior ha provocado un cierre de filas político dentro de Groenlandia que ha sorprendido a los observadores internacionales. A pesar de que la mayoría de la población aspira a una futura independencia, la actual amenaza estadounidense ha llevado a casi todos los partidos a aparcar temporalmente sus reivindicaciones soberanistas para reafirmar su pertenencia a Dinamarca.

Esta unidad política se verá reflejada en la agenda del rey, quien tras sus encuentros institucionales y empresariales en Nuuk y Maniitsoq, concluirá su viaje el viernes en Kangerlussuaq para visitar un centro de instrucción militar básica diseñado específicamente para la defensa de la soberanía danesa en el entorno ártico.