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Oveja merina: la raza española que conquistó el mundo y ahora lucha por recuperar su esplendor

  • Diversas iniciativas buscan revitalizar esta raza autóctona para que siga siendo un referente internacional
  • La reina Letizia asiste este miércoles a la presentación oficial de la 'Alianza por la lana'
Oveja merina.
La oveja merina ha tenido una gran repercusión económica en España durante siglos. ROMÁN RÍOS / EFE

La oveja merina es una de las grandes aportaciones españolas al mundo. La extraordinaria calidad de su lana, sumada a su capacidad de adaptación a todo tipo de climas y terrenos, ha convertido a esta raza ovina en la más importante a nivel internacional. Sin embargo, en la actualidad su cría atraviesa momentos críticos. La competencia con fibras sintéticas más baratas, el abandono de zonas rurales y los cambios en las prácticas ganaderas tradicionales han reducido sus rebaños y dificultado su conservación. Aun así, se están impulsando iniciativas para revitalizarla, promoviendo su cría sostenible y el valor de su lana, con el objetivo de asegurar que la raza merina autóctona española siga siendo un referente mundial.

El origen de la oveja merina no está completamente aclarado y ha dado lugar a diversas hipótesis. Algunas teorías sitúan su procedencia en cruces de razas locales de la península ibérica con ovejas llegadas del norte de África, introducidas durante la dominación musulmana, mientras que otras apuntan a influencias de razas del Mediterráneo oriental traídas por fenicios o romanos. También existe la hipótesis de una evolución autóctona a partir de poblaciones ovinas peninsulares seleccionadas durante siglos por la calidad de su lana. En todo caso, los estudios coinciden en que la oveja merina es el resultado de un largo proceso de mestizaje y selección genética ligado al territorio y a las prácticas ganaderas históricas de España.

Durante siglos, este animal fue un tesoro estratégico y la base de un imperio económico, que situó a España en el centro del comercio lanero internacional. Protegida en estricto régimen de monopolio, la Corona no permitía la exportación de ejemplares, bajo pena de muerte en caso de incumplimiento. Pero a partir del último tercio del siglo XVIII se legalizó su salida hacia otros países, y fue entonces cuando adquirió carácter universal. En la actualidad, las cabezas se cuentan por cientos de millones, localizadas mayoritariamente en Australia, Sudáfrica, Argentina, Uruguay y Estados Unidos.

Carneros merinos de Australia.

Rebaño de carneros merinos australianos. GETTY IMAGES

A pesar de que no se trata de la oveja autóctona que salió de la península ibérica después de siglos de celoso proteccionismo, sí que son herederas directas de aquel animal, como la American Merino y Delaine Merino en América; la Australian Merino, Booroola Merino y Peppin Merino en Oceanía; o la Gentile di Puglia, Merinolandschaf y Rambouillet en Europa.

"Está presente en los cinco continentes. Ha tenido la capacidad de adaptarse a todos los medios, y por eso el 80 % de las ovejas a nivel mundial tienen base merina, tienen genes de las ovejas merinas autóctonas españolas. Es uno de los mayores patrimonios genéticos que tiene España", manifiesta a RTVE Noticias Álvaro Álvarez, presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino.

Crisis de la producción lanera

Pero en la década de 1950 y principios de 1960, la lana se convirtió en una producción secundaria. La fuerte caída del precio de esta materia prima, unida al aumento de los gastos de la explotación, hicieron que no fuese rentable. No obstante, la raza seguía ofreciendo otros dos productos de gran interés comercial. "La merina es una oveja de triple actitud: es productora de lana, carne y leche. Siempre ha sido productora de carne de altísima calidad y de leche para elaborar principalmente quesos", explica Álvaro Álvarez.

En la actualidad, al igual que ocurre con otras razas ovinas, el valor de mercado de la lana merina difícilmente justifica la crianza solo para este fin. Paralelamente, se ha producido un cambio profundo en el modelo ganadero. Han pasado a predominar las razas cárnicas de crecimiento rápido, orientadas a una producción más intensiva y, en muchos casos, basada en la estabulación. Este proceso ha ido acompañado del abandono progresivo de prácticas tradicionales como la trashumancia, debido a su mayor coste, a las mayores exigencias logísticas y a la falta de relevo generacional.

Lana de oveja merina.

La lana de la oveja merina se caracteriza por ser muy fina y suave. GETTY IMAGES

En busca de la excelencia

A pesar del contexto adverso que atraviesa el sector, existen vías de recuperación centradas en el valor añadido y la excelencia. Una de ellas es la apuesta por la lana de alta calidad destinada a nichos de mercado de lujo, donde la exclusividad permite alcanzar precios más elevados y mejorar la rentabilidad.

Ese es el camino que ha seguido Oteyza, firma de moda fundada hace 15 años, con presencia en pasarelas internacionales y galardonada con el Premio Nacional de Moda a la Innovación en 2018. Desde sus inicios, se marcó como objetivo recuperar la cultura de la lana merina española y devolverle el prestigio histórico que tuvo.

Paul García de Oteyza cuenta a RTVE Noticias cómo su proyecto se apoya en una labor paciente de mejora genética en colaboración con nueve ganaderías históricas. "Son ovejas seleccionadas cuidadosamente durante 15 años, con un trabajo de encaste para mantener un perfil y un valor genético de excelencia", señala. Desde la alta costura, añade, han buscado "la máxima calidad posible para revalorizar esta materia prima", porque "quedarse a medio camino implica que el producto sea útil, pero no una referencia" y, en su opinión, "la oveja merina española pide ser una referencia".

Oteyza y la oveja merina en la moda.

Paul García de Oteyza supervisa personalmente la calidad de la lana de una de las ovejas de raza merina. OTEYZA

El trabajo ha dado frutos. Hace un año se realizó la primera esquila que alcanzó "niveles capaces de competir a escala internacional", un logro que ha desembocado en la creación del Centro de Excelencia del Merino Español (CEMM).

La lana de la oveja merina española, subraya García de Oteyza, posee cualidades únicas, entre las que destaca su finura y su largura, "superiores a las de cualquier otra raza", y una característica muy concreta: "ocho rizos por centímetro", que aportan viveza, elasticidad y una resistencia excepcional, "mayor que cualquier otra merina del mundo". Esa lana, que denominan R8, es la "única capaz de competir en el mercado global desde lo alto de la pirámide”. "Nosotros lo que hemos hecho es llevar el merino español, la cultura de la lana, al más alto nivel, porque se había perdido, y realmente es una lana que permite unos paños de excelencia".

El reconocimiento institucional también ha jugado un papel clave. Oteyza está presente en la colección permanente del Museo del Traje con sus capas españolas y distintos conjuntos. Ese vínculo llevó a la firma a contactar directamente con los ganaderos para rastrear el origen del animal y mejorar la calidad de su lana. Paralelamente, emprendieron una búsqueda de patrones antiguos junto al propio museo para inspirar sus diseños.

Para García de Oteyza, el objetivo va más allá de la moda. "Es nuestra responsabilidad. Tenemos un patrimonio histórico y cultural, y una materia prima capaz de competir al más alto nivel. Hagamos de ella un producto español de bandera", afirma. "No podemos aspirar a que España tenga todas las mejores marcas del mundo de moda, pero sí que podemos aspirar a que todas las mejores marcas de moda quieran trabajar con el merino español, por sus excelentes cualidades".

Un consumo más responsable en el sector textil

Sin embargo, el futuro de la oveja merina no depende exclusivamente de la búsqueda de la excelencia, ya que actualmente se observa un cambio de tendencia impulsado por un consumo más responsable a nivel mundial dentro del sector textil. En este contexto, destaca el trabajo que se está realizando para devolver a la lana su valor dentro de la industria, apelando a su condición de materia prima sostenible y ética. “Estamos tratando de que las grandes empresas de moda y del textil de nuestro país quieran volver a emplearla”, explica Álvaro Álvarez, presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino, subrayando su papel en la conservación del medio ambiente, los territorios rurales, el patrimonio genético y la vida de los pueblos.

"Las fibras sintéticas han revolucionado la industria textil, pero sin tener en cuenta las consecuencias medioambientales. En cambio, esta es la fibra natural más sostenible", valora.

Aunque, más allá de los obstáculos comerciales, uno de los principales retos al que se enfrenta actualmente la raza merina, igual que el resto de la cabaña ganadera ovina, es el relevo generacional. La falta de mano de obra dispuesta a trabajar en el campo está ralentizando el crecimiento de las explotaciones. “Muchos ganaderos no pueden aumentar su cabaña porque no encuentran gente para trabajar con las ovejas”, señala Álvarez.

Transhumancia en Madrid.

Rebaño por las calles de Madrid en un acto conmemorativo de la transhumancia. J.L. VEGA GARCIA / GETTY

El valor de la transhumancia

Este ganadero pone también el acento en la transhumancia, a la que define como la máxima expresión de la ganadería extensiva y un patrimonio que debe preservarse. “Tenemos el deber de mantenerla. Es una obligación”, afirma, recordando su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco y reclamando un mayor compromiso de las administraciones públicas: “Es patrimonio de todos, no solo de los ganaderos”.

En este sentido, defiende el papel clave de las razas autóctonas españolas en la configuración del territorio, especialmente en paisajes como las dehesas extremeñas o andaluzas. Asimismo, destaca el alto valor medioambiental del pastoreo extensivo, que favorece la biodiversidad, mantiene los montes limpios y contribuye al secuestro de carbono. “Las ovejas son auténticas máquinas de sembrar praderas, diseminando semillas con sus excrementos. Su valor medioambiental es altísimo”, asegura.

Devolver el esplendor a la oveja merina española no es solo una cuestión económica, sino también una deuda histórica y cultural. En un mundo que vuelve la mirada hacia la sostenibilidad, la calidad y el origen de los productos, esta raza emblemática tiene aún mucho que decir. Una recuperación que pasa por adaptar este legado a los nuevos tiempos, sin renunciar a la esencia que convirtió a este animal en un símbolo universal.