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Jesse Jackson, el predicador que corrió para que Obama pudiese caminar

  • Este activista incómodo de los derechos civiles fue discípulo de Martin Luther King
  • El primer negro en disputar con fuerza unas primarias demócratas ha fallecido este martes a los 84 años
Muere el activista estadounidense de derechos civiles Jesse Jackson
ANA AYUSO

Cada vez que un predicador baptista subía en 1984 a los escenarios de los mítines que le ponían en el centro de las primarias demócratas, se escuchaba el mismo grito: "Run, Jesse, run".

A quien jaleaban era al activista por los derechos civiles Jesse Jackson, fallecido este martes a los 84 años. Su galope insufló aire a "los desesperados, los condenados, los desheredados, los irrespetados y los despreciados", a todos aquellos que, desde los márgenes, se fijaban en él como el guía de la comunidad negra tras la muerte de Martin Luther King. Ellos, quienes le apoyaban, "están inquietos y buscan alivio", aseguró en el discurso que pronunció ese mismo año en la Convención Nacional Demócrata en San Francisco.

Jesse Jackson, el activista que corrió para que Obama pudiese caminar

Un niño durmiendo en brazos de una mujer con una insignia de "¡Run, Jesse, run!", durante la Marcha a Washington por el Trabajo, la Paz y la Libertad de 1983. Ann E. Zelle/Getty Images

Nació en Greenville, Carolina del Sur, en 1941, fruto de una relación fuera del matrimonio, algo que en un sur en el que reinaba la segregación racial de la era de Jim Crow conllevaba un fuerte estigma social. Era hijo de una madre soltera adolescente y de un boxeador local que estaba casado con otra mujer. Durante su infancia, marcada por esa herida de la ilegitimidad y del abandono, fue su abuela quien le crio hasta que su madre, Helen Burns, se casó con Charles Henry Jackson y este le adoptó, heredándole su apellido.

Ya de niño, demostró que contaba con un don innato para la oratoria y las imágenes poéticas, comunes en los sermones de las iglesias afroamericanas, que luego supo trasladar al discurso político estadounidense. Sin embargo, pese a su abrumador talento, se sentía atormentado por "profundas inseguridades", como declaró Marshall Frady, autor de Jesse Jackson: America's David (1996), su biografía más auténtica y crítica.

Discípulo de Martin Luther King

Tenía solo 24 años cuando comenzó a colaborar con Martin Luther King. El histórico activista de los derechos civiles se convirtió para el joven en una "fuente de inspiración increíble" y Jackson fue ganándose su confianza. En 1965, se unió a la marcha por el derecho al voto que su mentor lideró desde Selma hasta Montgomery, Alabama, y fue él a quien King eligió para que lanzase en Chicago la Operación Cesta de Pan, una iniciativa de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur para presionar a las empresas a contratar trabajadores negros.

Jesse Jackson, el activista que corrió para que Obama pudiese caminar

Martin Luther King Jr., junto a Jesse Jackson, en el balcón del Motel Lorraine en Memphis, un día antes de que el activista fuese asesinado, en 1968. Charles Kelly Charles Kelly/AP

"Jesse quería ser Martin", afirmó Ralph David Abernathy, el colaborador más cercano de King, al diario The New York Times. Presente durante su asesinato en Memphis en 1968, cuando ambos acudieron a apoyar una protesta sindical, Jesse Jackson siguió con el trayecto que su predecesor no pudo recorrer y, aunque nunca llegó a convertirse en el nuevo Martin Luther King Jr., consiguió desafiar una frontera histórica: la de intentar que un representante negro aspirase a llegar a la Casa Blanca.

Su excesivo protagonismo en los homenajes tras la muerte de King le valió numerosas críticas en el seno de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur (SCLC), de la que finalmente fue expulsado en 1971. Ese mismo año, el reverendo fundó Operation PUSH, una coalición multirracial que más tarde se llamaría Rainbow PUSH y que buscaba expandir las oportunidades para las minorías y la población más empobrecida.

Carrera en las primarias demócratas

Su lucha por la igualdad, contra la segregación racial y por el reconocimiento de quienes eran invisibles le llevó a pronunciar en 1971 en Barrio Sésamo uno de los lemas que más ha reivindicado la población negra estadounidense a lo largo de los últimos 50 años. "I am somebody", soy alguien, pasó de ser un simple sujeto, verbo y atributo para servir de grito de la lucha por los derechos de las personas racializadas.

En la década de los 80, Jesse Jackson corrió para asentar su estrategia moral y política. Quería presentarse a unas elecciones y ser el primer representante negro que aspirase a llegar a la Casa Blanca en un momento en el que aquello sonaba a ficción. "Si corres, puedes perder; si no corres, estás garantizado a perder", repetía.

Jesse Jackson, el activista que corrió para que Obama pudiese caminar

El que fuera candidato presidencial demócrata en 1984, Jesse Jackson, le da un cálido abrazo a su esposa Jacqueline, en Los Ángeles. AP/Lennox McLendon

Aunque en 1984 y 1988 logró millones de votos en las primarias demócratas y ganó varios estados, Jesse Jackson nunca consiguió la nominación presidencial ni llegó a ocupar un cargo electo de relevancia, más allá de un puesto simbólico como senador en la sombra por Washington. Su influencia fue política y moral, pero no institucional. Dos de sus hijos sí llegaron al Congreso. En 2001, se desveló además que había tenido una hija fuera del matrimonio con una empleada.

Inspiración para Obama y el Black Lives Matter

Su concepción de lucha contra el racismo y por la justicia social transformó los principios del Partido Demócrata. Con sus campañas de 1984 y 1988, este predicador baptista de brillante oratoria aceleró la participación en las primarias demócratas de los votantes negros, que hoy son la base más fiel del partido. A su vez, alcanzó cambios en el sistema de votación que décadas después permitirían a Barack Obama imponerse a la poderosa Hillary Clinton.

"Fui un pionero, un explorador", aseguró Jackson en una entrevista en 2020 con la cabecera británica The Guardian. Y no le dolió, sostenía, no ser él quien durmiese en la Casa Blanca, porque tres décadas después Obama demostró que su sueño se podía cumplir.

Jesse Jackson, el predicador que corrió para que Obama pudiese caminar

Jesse Jackson escucha a Barack Obama dirigirse a los delegados en la Convención Nacional Demócrata en Filadelfia, en 2016. EFE/EPA/JUSTIN LANE

Este activista por los derechos humanos se erigió como "una figura importante", señala para RTVE Todd Fine, doctor en Ciencias Políticas en el Centro de Posgrado de la CUNY, "apreciado, amado, odiado, pero, sin duda, una fuerza de la naturaleza".

Su ego, su necesidad de autopromoción y el "empeño por mitificar su vida", como apuntó el escritor y comentarista social Stanley Crouch, lo llevaron a acumular críticas. Pese a todo, aportó una visión de los derechos humanos fundamental para el área progresista demócrata, que ha servido como germen del nacimiento de movimientos como Black Lives Matter.

Martin Luther King Jr. fue asesinado. John Lewis falleció en 2020. Jesse Jackson se ha ido este martes, diagnosticado de párkinson en 2017 e ingresado en noviembre de 2025 por una enfermedad neurodegenerativa que ha acabado con su vida. Con su muerte se apaga la generación que marchó, corrió y abrió el camino del movimiento por los derechos civiles de las minorías raciales en Estados Unidos en el siglo XX.