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Rafael Rojas, historiador cubano, cree que la negociación con EE.UU. puede traer el "capitalismo sin un cambio de régimen"

  • Rojas apunta que el país enfrenta una crisis económica y humanitaria sin precedentes
  • En el relevo podría haber un Castro: Óscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Raúl Castro
Informe Semanal - Cuba, en candela
SAGRARIO GARCIA-MASCARAQUE (INFORME SEMANAL)

Cuba vive atrapada entre una gravísima crisis económica y social y las presiones del presidente estadounidense.

Donald Trump endureció el embargo que EE.UU. mantiene desde tiempos de Kennedy, amenaza con tomar el control de la isla y desde enero ahoga con un bloqueo petrolero, que está provocando desabastecimiento, prolongadísimos apagones de más de 30 horas y falta de agua.

Hay un diálogo abierto, bajo cierto hermetismo, entre Cuba y EE.UU., los dos enemigos históricos. Esta semana, Trump permitió que un petrolero ruso atracara en Cuba. Será un breve alivio. La Habana ha dado algunas señales, aunque las desvincula de las conversaciones. Va a permitir que cubanos emigrados inviertan en la isla y este jueves anunció la liberación de 2.010 presos. Defiende el indulto, el mayor en décadas, como un gesto humanitario y soberano.

En esta entrevista para Informe Semanal, el historiador cubano Rafael Rojas analiza las negociaciones en marcha entre Washington y La Habana. Reflexiona sobre una posible transición a una economía de mercado sin cambio en el sistema político de partido único.

PREGUNTA. ¿Cuál es su mirada sobre el momento actual en la isla y la presión de Estados Unidos?

RESPUESTA. La mirada es de una inquietud aterradora porque no se ve muy bien aún cuál puede ser la salida al cerco energético de Estados Unidos de Estados Unidos contra Cuba, que genera, todo tipo de presiones vitales sobre la población de la isla.

La mirada hacia el presente y el futuro es de un optimismo moderado ya que, por lo pronto, la situación está por lo visto centrada en una negociación entre los dos Gobiernos de la que deberá salir algún tipo de transacción entre la cobertura energética de Cuba por parte de Estados Unidos y ventajas para Estados Unidos en términos de inversiones y créditos. No parece ser en este momento el escenario prioritario una salida violenta de intervención militar de Estados Unidos contra la isla, que sería ciertamente lo peor.

Rafael Rojas, historiador cubano

Rafael Rojas, historiador cubano, durante la grabación del programa 'Informe Semanal' RTVE.es

P. ¿El momento es más crítico que el llamado “Período Especial” de los años 90, con la caída de la Unión Soviética?

R. Hay muchos elementos que nos permiten cuantificar lo peor que es esta situación a la del período especial. Un elemento fundamental es que ahora Cuba no posee un producto colocado en el mercado global, como era el azúcar en los años 90. La industria azucarera cubana está desmantelada. El turismo ha crecido, pero está sufriendo como parte de las sanciones de Estados Unidos, una depresión muy importante en los últimos años.

P. Después de muchos rumores y filtraciones, en un mensaje transmitido el 13 de marzo por los medios estatales, el presidente de Cuba confirmó el inicio de un diálogo con EE.UU. ¿Qué margen de maniobra tiene Miguel Díaz-Canel para negociar?

R. El Gobierno cubano está ofreciendo, por una parte, una profundización de la colaboración de Cuba con los términos de la llamada doctrina DonRoe, la doctrina de Seguridad Nacional Hemisférica para Occidente, promovida por Estados Unidos desde noviembre de 2025.

Cuba también ha ofrecido colaboración en el combate al narcotráfico, al terrorismo, al lavado de dinero, a favor de una mayor ciberseguridad en el Caribe, control de la inmigración ilegal, colaboración a nivel de mares para preservar en lo posible el medio ambiente ecológico del Mar Caribe.

Todo eso ha sido un ofrecimiento bastante explícito de la Cancillería cubana desde principios de febrero, pocos días después de la orden ejecutiva de Trump del 29 de enero. Ese es un ofrecimiento.

El otro, un poquito más tardío, es el que anunció el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, quien propuso una apertura de inversiones y créditos para empresarios específicamente cubanoamericanos, es decir, dueños de importantes capitales en Estados Unidos de origen cubano, fundamentalmente en el estado de la Florida y la apertura de negocios que ofrece el gobierno cubano a ese empresariado.

Es notable porque incluye recursos estratégicos de la economía cubana como la agricultura, la infraestructura de turismo, la minería en tierras raras en la zona nororiental del país, los puertos como el Mariel, que tienen una gran capacidad estratégica, el turismo e incluso, la banca.

P. ¿Es factible esa oferta?, porque incluso EE.UU. tendría que modificar el embargo económico

R. Como decisión política es muy realista y pragmática. Tal vez sea en efecto, un poco idílico, pero implicaría una transformación paralela tanto de la legislación de la isla como de la que todavía penaliza las relaciones comerciales entre EE.UU. y Cuba a través de la Ley Helms-Burton. No es algo que puede revocar un presidente estadounidense. Tendría que darse un lobby legislativo o parlamentario a favor de la anulación de esas sanciones.

P. El secretario de Estado, Marcos Rubio, hijo de emigrantes cubanos, está al frente del diálogo con La Habana ¿Qué persigue?

R. No estoy tan seguro de que Rubio haya planteado exactamente en el transcurso de estas conversaciones la caída del régimen cubano. Lo que ha dicho es que no son “dramatic enough”, suficientemente dramáticas ó radicales las propuestas que está haciendo el Gobierno cubano.

Sin embargo, tanto en el proceso venezolano como en el cubano, me parece que la administración Trump y específicamente la Secretaría de Estado que encabeza Marco Rubio, ha evitado las expresiones cambio de régimen y transición a la democracia. Sí ha hablado de cambio de liderazgo, de que debe haber gente nueva. Sería el esquema que aplicó en Venezuela y Delcy Rodríguez, después de la captura de Maduro.

Aunque no sería exactamente igual en Cuba. No necesariamente estarían pensando en una acción militar terrestre pero sí están buscando algún tipo de recambio o movilización en el liderazgo. No hay que olvidar que hay un Congreso del Partido Comunista postergado y yo no descartaría que, en las próximas semanas, como parte de un proceso de sucesión interna, pueda reactivarse ese Congreso del Partido y puedan anunciarse movimientos en la cúpula gobernante en la isla, lo cual sería visto por la administración Trump Rubio como un gesto a favor.

P. ¿En ningún momento está sobre la mesa hablar de elecciones libres en Cuba?

R. Lo veo muy difícil porque el objetivo de la administración Trump es tratar de encontrar una forma por la cual Estados Unidos controle el aparato económico cubano. Eso significa que Estados Unidos se convierta en el principal abastecedor de energéticos a cambio de otras cosas que no sabemos con certeza cuáles son. Algunas ya podemos entender: la colaboración de Cuba con la doctrina DonRoe en el Caribe. Y si echa a andar la Cubastroika, como le han llamado algunos medios en Estados Unidos al proyecto de Pérez Oliva-Fraga, entonces probablemente también el control del naciente sector financiero con un peso específico del capital cubanoamericano.

P. ¿En qué momento se encuentra la Revolución cubana?

R. La revolución es un asunto del pasado. Dejó de existir en 1976, cuando se aprueba la Constitución y se crea el Estado socialista. Entre los años 50 y los años 70 entusiasmó y enamoró a la izquierda occidental muy poderosamente. El legado simbólico y afectivo de esa Revolución sigue vivo. Pero la Revolución misma como proceso histórico y como repertorio institucional realmente cuenta muy poco.

Cuba hoy es un país tremendamente precarizado que está viviendo más en la sobrevivencia que en la reproducción de un proyecto social y político heredado de aquella revolución. La resistencia de la revolución histórica era una resistencia al imperialismo, a la desigualdad, a la pobreza. Ahora no, ahora es la resistencia de una comunidad que vive día con día para subsistir. Es la resistencia para sobrevivir, más que para mantener un legado ideológico en pie.

Creo que el régimen castrista también dejó de existir. Acabó con la muerte de Fidel Castro en 2016. Raúl Castro fue un líder muy diferente a Fidel y su régimen parece más propiamente el de un poscastrismo. Yo diría que el régimen actual es un régimen político con las herencias, inercias institucionales del sistema político creado en 1976, que era muy parecido al de los socialismos de Europa del Este y de la Unión Soviética durante la Guerra Fría: un partido comunista único con una ideología marxista leninista, con un control estatal de la economía y de la sociedad, con una economía planificada. Ese régimen sigue teniendo inercias Por eso, tal vez académicamente lo más preciso es decir que es un régimen postotalitario, pero ya no más revolucionario o fidelista o castrista.

P. Parece que Raúl Castro, a sus 94 años, sigue moviendo hilos. Su nieto y escolta, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, estaría siendo el interlocutor con Washington. Apareció en el anuncio del presidente sobre las conversaciones con EE.UU. Y Óscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro es su sobrino nieto. ¿Podría ser el relevo?

R. Sí, digamos más claramente que en el relevo podría haber un Castro. Pérez Oliva-Fraga es un Castro. Puede ser una figura central del próximo gobierno cubano. Es el que está ofreciendo en estos momentos el proyecto más orgánico y más coherente de negociación con los Estados Unidos.

P. Éxitos innegables en educación y sanidad, pero ahora, las necesidades en Cuba no están cubiertas. Y los índices de desarrollo son muy preocupantes, más del 80% de pobreza, según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos.

R. El PIB ha caído en más de un 7,5. La desigualdad, la pobreza, la indigencia... Según el último informe de la CEPAL, Cuba se coloca por debajo del de los récords de Haití. Y eso es lo que lleva a que Cuba califique como un país que está experimentando una crisis humanitaria. Se ha producido un deterioro brutal de los indicadores económicos y sociales, probablemente desde la pandemia. En 2024 ya se produjo una caída del sistema nacional eléctrico, con apagón general, como lo que estamos viendo ahora.

P. ¿Qué ha fallado para que Cuba se encuentre en esta situación de colapso, que ha provocado que alrededor de 2 millones de cubanos hayan emigrado en los últimos 5 años, sobre todo jóvenes?

R. En mi libro Breve historia de Cuba, que publicó la editorial Catarata a fines del año pasado, sostengo que el colapso es resultado del aferramiento de la cúpula a un modelo económico basado en el subsidio petrolero de Venezuela a cambio de la venta de servicios de salud y de seguridad y de la reconcentración del presupuesto en el turismo y en las remesas como fondos fundamentales de ingresos para la economía cubana.

Ese es el modelo que se eligió para reemplazar la ausencia del bloque soviético. Fue una decisión del más alto liderazgo cubano encabezado por Fidel Castro, en acuerdo con Hugo Chávez. En los últimos meses eso se ha desarticulado, con la operación militar de Estados Unidos en Venezuela.

Cuba deja de estar abastecida por el combustible venezolano y eso provoca el colapso definitivo. Es el equivalente a la destrucción del bloque soviético en los años 90. Ahora estamos asistiendo en Cuba a la destrucción del bloque bolivariano en La Habana.

P. El deshielo con Obama conllevó apertura económica, pequeños negocios en auge. ¿Por qué cree que se pararon las reformas económicas?

R. Eso sucedió exactamente en el año 2016. La cúpula dirigente cubana decidió no seguir avanzando por la ruta de una apertura económica. Unas semanas después de la visita de Barack Obama a Cuba, se produjo el Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el que Fidel Castro y el canciller Rodríguez Parrilla definieron las intervenciones de Obama en La Habana como ataques a la revolución y decidieron, en efecto, ir para atrás. Eso contribuyó a un mayor deterioro de los indicadores económicos y sociales dentro de Cuba y en la práctica representó una contrarreforma en la política económica de la isla. ¿Cuáles fueron los motivos? Solo podríamos especular: miedo a perder el poder y a distribuir potestades y autoridades en un esquema un poco más abierto o descentralizado de gestión económica.

P. Ahora mismo, ¿hay cohesión dentro del sistema cubano y qué peso tienen los militares, cuando manejan alrededor del 40% de la economía del país?

R. Yo creo que lo que proyecta es cohesión. Hay un flanco militar que tiene una participación enorme en el aparato económico y de seguridad. Hay también un flanco ideológico burocrático, generalmente contrario a la apertura económica, pero que ha tenido mucho respaldo dentro de los sectores, vamos a llamarle fidelista, o cercanos a Machado Ventura o a Ramiro Valdés, que son las grandes figuras del aparato económico militar.

Y luego hay otra generación más gerencial administrativa, que proviene tanto de la rama ejecutiva del Gobierno, el Consejo de Ministros, el Consejo de Estado. Esa nueva generación a la que pertenece Pérez-Oliva Fraga o el primer ministro Manuel Marrero. Yo diría que esos serían como los tres flancos este bloque hegemónico, que sí se sigue viendo muy cohesionado.

P. En 2021 hubo un estallido social que dejó cerca de 1.500 detenidos. Ahora hay cacerolazos puntuales en algunos barrios y se llegó a quemar una sede del Partido Comunista en Morón, en Ciego de Ávila. ¿estas protestas pueden escalar?

R. Hay estudios recientes académicos que nos hablan de un permanente estado de impugnación o contestación pública al Gobierno cubano en diversos pueblos, barrios y provincias del interior de la isla desde 2021. Las protestas continuaron en 2022-24, tal vez más espaciadas, menos conectadas. Y ahora mismo casi todas las noches hay cacerolazos, quemas de basura, quemas de instalaciones. No sé qué tanto aguantará eso.

P. A corto plazo, ¿qué escenario podemos esperar?

R. Una mezcla de eventos y sucesos sin que tengan un desenlace claro. Hay una contestación pública de parte de la ciudadanía en contra de la parálisis, las malas condiciones de vida, la precariedad. Hay un reajuste de las élites conforme avanza la negociación con los Estados Unidos. Y hay algo que me parece evidente también que es el retiro de la comunidad internacional de este conflicto.

Si la negociación con EE.UU. da resultado, muy probablemente se produzca una transición a una economía capitalista de mercado sin que haya un cambio de régimen político. Y esa transición a una economía de mercado sin que haya cambio de régimen de régimen político abastecida energéticamente por Estados Unidos podría producir a su vez un reajuste en el liderazgo autoritario del régimen cubano sin que haya necesariamente transición a la democracia. Eso creo.