Cuba permitirá al exilio invertir en su sector privado, un primer paso en las exigencias de apertura económica de EE.UU.
- El régimen se abre a tener una "relación comercial fluida" con las empresas estadounidenses
- Trump dice que "muy pronto" se llegará a un "acuerdo" con La Habana o Washington hará "lo que sea necesario"
Cuba permitirá a sus ciudadanos en el exterior invertir en el sector privado, incluido el exilio que lleva décadas sin pisar la isla, según ha adelantado el Gobierno de la isla este lunes. La medida se da en medio de las conversaciones que La Habana ha reconocido que se están dando con la Administración de Donald Trump, quien desde comienzos de este año ha endurecido las sanciones sobre la isla con un embargo energético que busca presionar al régimen para llegar a un "acuerdo" cuyos términos se desconocen.
En una entrevista emitida este lunes por el canal estadounidense NBC, el vice primer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de la isla, Oscar Pérez-Oliva, ha revelado que "Cuba está abierta a tener una relación comercial fluida con las empresas estadounidenses" y "también con los cubanos que residan en los EE.UU. y sus descendientes". Aunque el contenido de las negociaciones no se ha revelado, Trump no ha ocultado su intención de que la economía cubana se abra más a la inversión extranjera, y que el exilio cubano, que vive principalmente en Florida, juegue un rol importante en esa apertura.
"Esto va más allá del ámbito comercial", ha añadido, para detallar que también se aplica a las inversiones, no solo a las pequeñas, sino también a las grandes, sobre todo, en infraestructura.
El ministro, que es sobrino-nieto del expresidente Raúl Castro, ha asegurado que el bloqueo estadounidense a la isla, impuesto a comienzos de la década de 1960 pero endurecido en los últimos meses —lo que ha agravado la fuerte crisis económica que arrastra el país—, es un elemento "que afecta" al desarrollo de las transformaciones de Cuba. "El bloqueo nos priva del acceso a la financiación, la tecnología, los mercados y, en los últimos años, se ha dirigido específicamente a privar a nuestro país del acceso al combustible", ha indicado.
En declaraciones a RTVE Noticias, el economista cubano Ricardo Torres ha querido transmitir cautela hasta que se anuncien oficialmente los detalles del plan que prevé a los cubanos en el exterior invertir en el país. Pero ha remarcado que, incluso antes de las nuevas tensiones con EE.UU., el Gobierno de la isla ya venía adelantando cambios para facilitar la llegada de inversores extranjeros.
Torres señala, respecto a los cubanos emigrados, que "la inmensa mayoría de los más poderosos viven en Estados Unidos". Y lo que respecta a los cubanoamericanos, continúa, ha sido tradicionalmente un "tema tabú" en la isla. "Hay gente dentro de Cuba que no lo ve con buenos ojos. Esta es una comunidad que durante mucho tiempo fue despreciada en Cuba, considerada traidora", ha considerado.
Y se ha preguntado cómo podría funcionar ese plan en una economía en las condiciones de crisis en las que está, sin cambios más generales.
"Sin resolver el problema actual que tiene la economía cubana, ¿quién va a poder invertir? ¿Quién va a querer invertir en Cuba y mucho menos grandes cantidades de dinero si el país no tiene combustible?", señala. E indica otros inconvenientes, como los derechos políticos de los emigrados, "que el Gobierno cubano se resiste también a reconocer", o las reticencias de parte de sectores de los cubanos afincados en Miami "que no quieren hacer negocios hasta que no cambie completamente el Gobierno".
La amenaza de Trump de llegar a un acuerdo "antes de que sea demasiado tarde"
Las malas relaciones entre La Habana y Washington, marcadas desde hace más de seis décadas por el embargo impuesto por EE.UU., se agudizaron tras el ataque militar a Venezuela del 3 de enero pasado, en el que Estados Unidos capturó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo, e inició una suerte de tutelaje del país caribeño, con la chavista Delcy Rodríguez como presidenta interina. Eso llevó a que Venezuela, país petrolero, dejara de hacer los envíos regulares de crudo a Cuba que sostenían la maltrecha economía de la isla, que arrastra años de una grave crisis y escasez de alimentos, medicinas y combustible.
Desde entonces, han sido múltiples la ocasiones en las que Trump ha asegurado que Cuba es una "nación fallida" que "está a punto de caer" por sí misma, y ha invitado repetidamente al régimen a llegar a un acuerdo —sin identificar de qué tipo— "antes de que sea demasiado tarde", mientras aseguraba que Washington estaba ya en conversaciones con La Habana, algo que el Gobierno de la isla ha estado desmintiendo hasta hace apenas tres días. "Tenemos tiempo de sobra, pero Cuba está lista, después de 50 años. Llevo 50 años observándola", dijo el republicano a principios de mes.
Finalmente, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó el pasado viernes que su Gobierno estaba en las "fases iniciales" de las conversaciones con EE.UU. para solucionar las "diferencias bilaterales" ante el "insostenible" bloqueo petrolero, que está provocando un "impacto inconmensurable".
Las dificultades de Cuba para adquirir crudo se endurecieron a finales de enero, cuando Trump firmó una orden ejecutiva que establecía que EE.UU. impondría aranceles a países que vendan o proporcionen petróleo a la isla, lo que cerró la puerta a las importaciones de crudo de México, el segundo país que más envíos hacía a la nación caribeña. Un hecho que ha colocado al país en momento más delicado desde el llamado "periodo especial" tras la caída del bloque soviético en los noventa, con el aumento de los ya habituales apagones que están impactando no solo en la economía sino en la vida diaria de unos resignados, pero cada vez más cansados ciudadanos.
La "insostenible" situación de la isla por el asedio petrolero de EE.UU.
"Hace más de tres meses que no entra ningún barco de combustible", lamentó el viernes pasado el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. Y lo hizo en una rueda de prensa en la que reconoció por primera vez el diálogo político con Washington, que contó con la presencia de miembros de la familia Castro, incluido Óscar Pérez-Oliva y el nieto de Raúl, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como El Cangrejo, quien según medios estadounidenses habría participado de conversaciones con el equipo del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, de orígenes cubanos. Aunque oficialmente en Cuba no se le menciona, el papel que está jugando en las negociaciones parece evidente, después de que apareciera en primera fila tanto en la reunión con las autoridades de la isla en la que Díaz-Canel informó de las conversaciones con EE.UU., como en la rueda de prensa posterior para informar de ello.
A finales de febrero, el Miami Herald publicó que se había producido una cita secreta durante la cumbre de la Comunidad del Caribe en San Cristóbal y Nieves en el que el foco de las discusiones fue la posibilidad de "aliviar lentamente las sanciones estadounidenses a cambio de que los líderes cubanos implementen cambios en la isla 'mes a mes'". Asimismo, un diplomático dijo a esa misma publicación que, en encuentros privadas, Rubio remarcó que "las conversaciones con el Gobierno cubano estaban muy avanzadas y que no querían hacer nada que prolongara el régimen" y "parecía estar bastante seguro de que estaban cerca de llegar a un acuerdo".
"Aquí no se apaga nada porque se quiera", aseguró Díaz-Canel sobre los apagones en su rueda de prensa del pasado viernes, para remarcar que son consecuencia del "bloqueo energético". Y reconoció que la poca energía que produce Cuba —que tiene unos 9,6 millones de habitantes— es gracias al crudo nacional, el "gas acompañante" y los sistemas termoeléctricos, hidroeléctricos y fotovoltaicos.
También adelantó que, entre otros, el objetivo del diálogo con el país del norte era "en primera instancia, identificar los problemas que necesitan solución y las posibles soluciones que puedan tener", así como "identificar áreas de cooperación para enfrentar las amenazas y garantizar la paz y seguridad de ambas naciones.
En la víspera a esta rueda de prensa, el Gobierno cubano anunció la excarcelación en los próximos días de 51 presos, una decisión que el Ejecutivo calificó de "soberana" y que se produjo tras la intermediación del Vaticano, que ya en otras ocasiones ha mantenido diálogos con la isla para la excarcelación de reclusos. Sobre esto, Díaz-Canel lamentó que ahora llegue la "intoxicación mediática", para relacionar la liberación de presos con otros hechos, cuando, aseguró, es una práctica habitual.
A principios de febrero, en otra comparecencia en la que el mandatario cubano presentó un plan por "desabastecimiento agudo de combustible" y alertó de los "tiempos muy difíciles" que llegaban, Díaz Canel ya se había mostrado dispuesto a entablar un diálogo con Estados Unidos, aunque matizó: "Sin presiones, sin precondicionamientos, en una posición de iguales y de respeto a nuestra soberanía".
Tensión por la crisis
La situación de crisis que vive la isla está elevando la tensión entre los ciudadanos. Este fin de semana, un grupo de manifestantes antigubernamentales atacó una oficina del Partido Comunista de Cuba —el único permitido— en la ciudad de Morón —en la costa norte, a unos 460 kilómetros de La Habana—, durante unas protestas contra los prolongados apagones y la escasez de productos básicos.
La manifestación comenzó aparentemente de forma pacífica en la noche del viernes, aunque acabó derivando en actos de vandalismo contra la sede municipal del partido, según informó el periódico estatal Invasor, que especificó que cinco personas fueron detenidas por esos “actos de vandalismo”.
Días antes, el lunes, una treintena de estudiantes hizo una sentada pacífica en la Universidad de La Habana para protestar por la crisis, sus efectos en la educación y la falta de efectividad para encauzar sus quejas.
En los últimos años, no han sido pocas las manifestaciones ciudadanas que han clamado contra los cortes de luz. En 2021 se produjeron las mayores protestas desde la "crisis de los balseros" en 1994, y fueron fuertemente reprimidas.
En medio de la actual coyuntura, a finales de febrero se dio un hecho que elevó la tensión con Washington, el mismo día en que el Gobierno estadounidense anunció una relajación en el bloqueo petrolero al autorizar la reexportación de crudo venezolano a la isla. Cinco tripulantes de una lancha rápida procedente de EE.UU. murieron en un tiroteo con la Policía cubana en aguas territoriales de la isla. El régimen cubano aseguró que la intención de sus ocupantes —cubanos residentes en EE.UU.— era realizar una "infiltración" en el país "con fines terroristas", y EE.UU. avisó ese día de que responderá "en consecuencia" cuando se tengan todos los detalles sobre el operativo.
El viernes pasado, Díaz-Canel señaló que su Gobierno espera una visita de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de EE.UU. para colaborar en la investigación. "Fue un intento de agresión", agregó el presidente y señaló que los tripulantes iban "fuertemente armados", lo que “desmiente la concepción que han difundido de que venían a buscar familias”.