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Claves del Festival de Cannes 2026: hito español, espantada de Hollywood... ¿y el cine de autor de siempre?

  • Arranca el 12 de mayo con el foco en la triple presencia de Almodóvar, Sorogoyen y Los Javis
Claves del Festival de Cannes 2026: hito español, espantada de Hollywood y ansias de cine de autor
Trabajadores cuelgan la lona con el cartel de Cannes 2026 en el Palacio de Festivales Valery HACHE / AFP
Esteban Ramón
Esteban Ramón (Cannes)

Hace tan solo una década, el habitual encuentro previo del delegado general del Festival de Cannes, Thierry Frémaux, con la prensa contenía casi siempre una pregunta recurrente de los periodistas españoles: “¿Por qué no hay cine español compitiendo por la Palma de Oro?”. Pero se acabaron las miserias, en 2026 hay récord histórico con tres películas a competición (Amarga Navidad, La bola negra y El ser querido), que suceden a las dos cintas de 2025 (Sirat y Romería).

El cine español ya se sienta en la mesa de los mayores en Cannes, en parte porque sigue sus reglas, especialmente la de buscar la coproducción con Francia, llave secreta casi para cualquier cinematografía y autor, salvo popes con patente para ir por libre como Pedro Almodóvar. Pero también influye una mayor ambición del cine de autor en España, es decir, mayor financiación y presupuesto: un camino que no es un fondo perdido como demuestra el buen rendimiento en Francia o en EE.UU. de Sirat.

“Me gusta pensar en al menos cinco años, o casi una década para ver si es realmente una tendencia”, rebaja Frémaux en el encuentro de este año, un día antes de la inauguración del festival. “¿Seguirá siendo así? Veremos. España, de todos modos, siempre ha sido un líder cinematográfico. Este año hacemos un tributo a Cría Cuervos, de Carlos Saura (se proyecta una versión restaurada). Y en los últimos años hemos tenido españoles en los jurados. No creo que sea por casualidad, creo que se están proporcionando los recursos”.

¿Hollywood mira con recelo a Cannes?

 Desde el anuncio de las películas en abril, se da vueltas en círculo a la misma pregunta: ¿Por qué no ha querido venir ningún estudio de Hollywood con un gran evento? La habitual compensación al menú cargada de cine de autor, consistía en el estreno de mundial, en los últimos años por ejemplo de Top Gun: Maverick o Indiana Jones y el día del destino. A última hora, el festival añadió una revisión festiva de Fast & Furious, pero sin estreno mediante, queda como mero evento descafeinado.

Una cosa son los estudios y otra que falte el cine estadounidense, que tendrá como siempre nutrida representación de su industria independiente. Frémaux tiene una respuesta sencilla: ellos se lo pierden, porque Cannes es una ventana publicitaria enorme. “Si Una batalla tras otra o Los pecadores hubieran estado en Cannes, habrían tenido aún más éxito”, presume.

Pero otros analistas, como la misma directora del Festival de Berlín, Tricia Tuttle, apuntan que de un certamen así se puede ser puerta grande o enfermería, y que mejor no arriesgarse una potencial crítica masiva negativa. Aunque entonces la solución sería tan sencilla como presentar buenas películas.

También se señala que, como sucedió en el Festival de Berlín, la exposición de los creadores a preguntas políticas inicien bolas de nieve virales nocivas, ajenas a la propia película. Lo que nos lleva a la siguiente cuestión.

¿Es Cannes políticamente neutral?

Cuando Wim Wenders, como presidente del pasado Festival de Berlín, eludió condenar la masacre en Gaza afirmando que “el cine es el contrapeso de la política” levantó más que ampollas. Frémaux ha querido disculpar al director alemán: “Creo que no se entendió lo que dijo y fue objeto de críticas injustas. Él ha hecho películas muy políticas, lo que quería decir es que la política está en la pantalla, no en la opinión del festival”.

Las claves del Festival de Cannes

El delegado general de Cannes, Thierry Frémaux, en el encuentro con los medios. REUTERS/Sarah Meyssonnier

Una neutralidad que soslaya que el festival es, al fin y al cabo, el que elige qué películas se proyectan. Y también el que toma posturas políticas morales como prohibir las delegaciones rusas por la Guerra de Ucrania. “El mundo está parcialmente en guerra y el diálogo entre naciones es frágil. No queremos añadir más confusión y problemas en analizar esa situación”.

¿El mejor cine de autor?

¿Es Cannes una muestra de la excelencia de la vanguardia, un laboratorio del lenguaje cinematográfico, como le gusta decir a Frémaux? ¿O es un club de cineastas ya coronados, un establishment con síntomas de decadencia? “Siempre nos dicen que no hay novedad y no es cierto: este año hay cuatro debutantes -en el festival- en la sección oficial”.

En la competición por la Palma de Oro hay dos ganadores previos, el rumano Cristian Mungiu y el japonés  Hirokazu Koreeda. Y otros nombres ya premiados en el palmarés como Pedro Almdóvar, el ruso Andrey Zvyagintsev (Minotaur), el polaco Paweł Pawlikowski (1949), o el también japonés Ryūsuke Hamaguchi. Además de habituales como los estadounidenses Ira Sachs o James Gray. En todo caso, los defensores de la neofilia deberán esperar, como siempre, a las películas para saber si es una crítica injusta o no a maestros reconocidos.

Diversidad sin cuotas

Por último, Frémaux defiende que la búsqueda de la diversidad está en ADN de Cannes, pero que en modo alguno quiere forzarla. “No hay cuotas porque iría contra la libertad de elección”, sostiene al ser preguntado por la presencia de solo cuatro directoras entra la 22 películas que optan a la Palma de Oro.

Aunque reconoce una discriminación positiva en caso de empate. “Si tenemos que elegir entre dos películas que nos emociona y una es de una mujer y otra de un hombre, elegimos la de la mujer. Y si hay una tenemos que elegir entre una película de un país habitual y otro menos frecuente, elegimos el segundo”.

Y muestra los datos de que Cannes no es el origen sino el último eslabón que refleja un problema de base. “Solo el 28% de las películas que hemos recibido para ser seleccionadas son de mujeres. “¿Tiene que haber cuotas en las escuelas de cine? Es posible. No tengo respuesta. Cada vez se progresa más, pero todavía no es suficiente", concluye.