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Harrison Ford y la despedida de Indiana Jones: "Estoy realmente feliz con la edad, me gusta ser mayor"

  • Indiana Jones y el Dial del Destino,  quinta entrega del héroe, resume y amplía la saga de aventuras
  • "Quería que el personaje sintiese el peso de la vida", dice el actor sobre la versión crepuscular de Indiana

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Harrison Ford recibe en Cannes la Palma de Oro honorífica

Los acordes de John Williams precedían al evento taquillero del Festival de Cannes: el regreso del héroe en Indiana Jones y el Dial del Destino, la quinta entrega de la gran saga del cine de aventuras. Spielberg cede el testigo a James Mangold (Le Mans '66) para el retrato crepuscular de Indy en una cinta que compendia mucho de las clásicas, pero que abraza los efectos digitales como cualquier otra franquicia de Disney.

Cannes está cubriendo a Harrison Ford de los mismos honores que a Tom Cruise el año pasado, incluyendo una Palma de Honor por sorpresa en la proyección de ayer en la que recibió seis minutos de aplausos. Y, como sucedió con Top Gun: Maverick, en pleno debate sobre si Cannes está lleno de vacas sagradas, surge la pregunta de si la industria se agarra a la nostalgia casi como única salvación.

La continuación de la saga inicialmente se proyectó renunciando al actor, de 80 años, pero se repensó para hablar del paso del tiempo. La única continuación de Indy posible era Ford. La película trata precisamente del tiempo y sus límites: el Dial del Destino se refiere a la búsqueda de un imaginario artefacto que Arquímedes diseñó para viajar en el tiempo. Un Macguffin que desemboca en un final que supera con mucho los límites esotéricos presentes en En busca del arca perdida o Indiana Jones y la última cruzada.

Un prólogo inicia la película en 1944. En los estertores de la II Guerra Mundial, Indiana se infiltra entre las tropas nazis de retirada en los Alpes. El primer impacto de la película es el lifting digital de Harrison Ford, más convincente que el de Robert de Niro en El irlandés. La apuesta digital de la película no se perderá nunca y Mangold quizá se pasa de frenada con el envoltorio de videojuego de lujo de las escenas más espectaculares.

“La tecnología ha evolucionado hasta el punto que incluso a mí me parece muy realista”, concede Ford. “Veo que es mi cara y no es una imagen de Photoshop: es cómo yo era hace 30 años, Lucasfilm tiene todos los frames de las películas que hemos hecho estos años. Es solo un truco, pero ayuda a la historia. Si no es honesto, y no me refiero visualmente sino emocionalmente, no funciona”. Emocionado, literalmente vitoreado a cada paso que da en Cannes, Ford se desliga eso sí de mirar hacia atrás con añoranza. “No me veo y pienso: ‘ojalá fuese ese tío otra vez’. Estoy realmente feliz con la edad. Me gusta ser mayor. Y todavía sigo trabajando, así que imagínate”.

Harrison Ford presenta el nuevo Indiana Jones en Cannes: "Me siento muy feliz"

Tras el prólogo, la acción se sitúa en los años 60, donde Jones es todavía un profesor de arqueología en Nueva York al que sus alumnos le hacen poco caso. La aparición de Helena Shaw (Phoebe Waller-Bridge), hija de un viejo amigo y ahijada del héroe, le involucrará en una aventura en la que de nuevo un nazi que ha borrado su pasado, brillantemente encarnado por Mads Mikkelsen, planea recuperar el esplendor del III Reich.

“Quería una película que compendiara y redondeara las anteriores”, resume Ford. “La historia de este hombre ya sin juventud, quería ver el peso de la vida en él. Y quería que tuviera una relación que no fuese de flirteo, sino más profunda” analiza.

Harrison rejuvenecido en 'Indiana Jones y el Dial del destino'

Harrison rejuvenecido en 'Indiana Jones y el Dial del destino' Disney

James Mangold vio En busca de arca perdida con 17 años en un centro comercial de Nueva York. El cineasta asume una composición de planos spielbergniana en muchas ocasiones, pero el número de planos es mayor y el ritmo de montaje es más rápido que el del creador de la saga. “Indiana Jones es una de las razones por las que soy director. Es una compañía legendaria de productores, actores, compositores. Trabajar con ellos era entender que la película también podía ser mía. Reunirme con Spielberg, los productores Frank Marshall y Kathleen Kennedy y Harrison Ford está más allá de cualquier sueño: era trabajar con mis héroes”, dice Mangold.

¿Tiene el actor de Indiana Jones o Han Solo algún papel que se arrepienta por haber rechazado? “No”, despacha. “Lo que pasa, pasa. Y, si no pasa, es porque hay alguna razón”. Ford despeja cualquier duda sobre una sexta película “¿No es evidente? Aunque puedo montar a caballo, si el caballo se deja”, bromea. Y abandona el Palacio de Congresos de Cannes entre gritos de “¡Harrison, Harrison!”.

Phoebe Waller-Bridge y Harrison Ford en 'Indiana Jones y el Dial del Destino'. Disney