Enlaces accesibilidad

El papel del petróleo en el ataque de EE.UU. a Venezuela: todo lo que puede pasar ahora, negro sobre blanco

  • Venezuela concentra el 17% de las reservas del mundo pero solo da salida al 1% del total
  • Trump quiere cobrarse el coste para EE.UU. de las políticas venezolanas con la intervención del petróleo
  • Sigue en directo la actualidad sobre Venezuela
Venezuela cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo y yacimientos de oro o tierras raras
JUANMA HERNÁNDEZ / DatosRTVE

Se abren dos grandes incógnitas tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela que se ha saldado con la detención del presidente Nicolás Maduro y su mujer: ¿qué pasará ahora con el mercado del petróleo mundial y cómo puede afectar a los precios de los combustibles? Por el momento, lo que está claro es que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene la vista puesta sobre la producción de crudo venezolano tras su movimiento en el tablero. En su primera intervención a los medios, tras la acción militar, Trump llegó a pronunciar hasta en 26 ocasiones la palabra "petróleo".

Venezuela cuenta con la mayor reserva de petróleo del mundo, un 17% del total, con 303.000 millones de barriles. Está por delante de Arabia Saudí, Irán e Irak, aunque solo da salida a un 1%. Se trata de una cantidad ínfima comparada con el resto de productores. Por ejemplo, Arabia Saudí, con una reserva algo inferior a los 300.000 millones de barriles produce hasta diez veces más que las petroleras venezolanas.

El jefe de análisis geopolítico de Rystad, Jorge León, ha señalado a RTVE a qué se debe la escasa producción de Venezuela a pesar de sus enormes reservas. Entre las causas principales apunta a "una falta de inversión crónica", además de una falta de trabajadores especializados y el deterioro de las grandes infraestructuras durante años. A todo esto se añade también, dice León, "la corrupción" que se ido abriendo paso en el sector petrolero venezolano.

Según indica el profesor de EAE Business School Javier Rivas, la infraestructura del país "está muy deteriorada". En el año 2023, se calculaba que sería necesaria una inversión de 250.000 millones de dólares para adecuar la industria y que pudiera multiplicar su producción.

Las sanciones impuestas por parte de Estados Unidos han bloqueado, además, la llegada de inversiones del exterior y la importación de productos necesarios para tratar el petróleo. Sin duda, todos estos ingredientes han provocado una falta de interés por parte de empresas internacionales. Tampoco han ayudado, como ha apuntado el experto en energía del Real Instituto El Cano Gonzalo Escribano, "las propias políticas del chavismo que expropiaron a empresas estadounidenses y expulsaron a muchas empresas extranjeras que tienen las capacidades para poder explotar el petróleo".

El asalto estadounidense al oro negro

La Casa Blanca lleva meses denunciando el narcotráfico procedente de Venezuela, incluso se ha acusado al presidente de Venezuela de encabezar la organización criminal del Cartel de los Soles. El gobierno de Estado Unidos llegó a ofrecer 50 millones de dólares para quien aportara información que facilitara la captura de Nicolás Maduro, quien siempre ha negado cualquier relación con el narcotráfico. La narrativa del equipo de Donald Trump, finalmente, ha servido de excusa para el ataque a Venezuela y la detención de su presidente.

La mayoría de analistas internacionales coinciden en que detrás de la actuación del presidente Trump no está tanto la lucha contra el tráfico de drogas, sino el control de las reservas petroleras por parte de Estados Unidos. La verdadera batalla es por la mayor reserva del principal recurso económico del planeta. La intención de la Casa Blanca es revertir la pérdida de millones de dólares que han supuesto las políticas de Venezuela en los últimos 25 años.

De "la Venezuela saudita" al control de EE.UU.

A mediados de los años 70, el país latinoamericano era conocido como "la Venezuela saudita" por la gran cantidad de crudo que albergaba su territorio. El crudo atrajo a grandes petroleras, entre ellas a varios gigantes de Estados Unidos que comenzaron a invertir. Durante los años 90, se desplegaron hasta ocho plantas de refinería con sello estadounidense. En ese momento Estados Unidos disfrutada de gran parte de la producción de los más de 3,1 millones de barriles diarios.

La gallina de los huevos de oro dejó de serlo a principios de este siglo XXI, con la llegada de Hugo Chávez al gobierno de Venezuela. Arrancó entonces una etapa de expropiaciones que redujeron el negocio estadounidense al mínimo. Hasta este momento, Chevron es la única empresa extranjera que tiene permiso para explotar el crudo de Venezuela. Es un caso excepcional que ha conseguido sobrevivir a la política de expropiación de Caracas. Apenas se benefician de 200.000 barriles diarios.

El Gobierno de Trump calcula que su país ha perdido cerca de 60.000 millones de dólares por las políticas venezolanas y ahora aseguran que se lo van cobrar con el control del petróleo. El plan es que varias empresas de refinería de Estados Unidos vuelvan a tratar el crudo para recuperar las cifras de explotación de hace tres décadas.

Cómo reacciona la OPEP tras el ataque

La alianza petrolera OPEP+, que lideran por Arabia Saudí y Rusia, ya ha confirmado que mantendrá estable el nivel de su oferta de crudo al menos hasta el próximo mes abril. De esta forma sigue su hoja de ruta sin reaccionar a las turbulencias que se puedan producir tras la operación militar estadounidense contra Nicolás Maduro.

Ese es el resultado de una breve teleconferencia celebrada, este domingo, por los ministros de Energía y Petróleo de Arabia Saudí, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, según un comunicado publicado en la web de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con sede en Viena.

Estos ocho países son los que en 2023 aplicaron recortes voluntarios de su bombeo para apuntalar los precios, hasta que entre abril de 2025 comenzaron a revertir paulatinamente esas reducciones con aumentos mensuales que supusieron un giro estratégico para recuperar participación en el mercado que habían perdido.

El destino del crudo venezolano

China es la principal importadora del petróleo venezolano. Pekín recibe casi el 80% de las exportaciones del país latinoamericano, a través de varios acuerdos que resuelven el pago de la deuda acumulada por Venezuela por préstamos anteriores.

Paradójicamente, a pesar de las sanciones, Estados Unidos es el segundo receptor del crudo de Venezuela a través de la licencia excepcional que mantiene la petrolera Chevron. Esta compañía estadounidense explota el crudo en refinerías de la costa del golfo de México.

Otros países como Cuba, España o la India, también figuran como mercados menores, aunque con un rol muy limitado en los últimos años. En el caso español, tras el desplome del intercambio comercial entre ambos países, el petróleo supone una parte irrelevante. Entre enero y octubre de 2025, España importó 347,2 millones de euros en mercancías desde Venezuela, según los últimos datos oficiales de comercio exterior y de esa cifra solo una parte corresponde al petróleo.

El futuro de Venezuela: ¿un actor clave del petróleo?

Los grandes expertos financieros tienen claro que el movimiento de Estados Unidos puede hacer que el mercado petrolero internacional se reconfigure. El gigante financiero JPMorgan estima que Venezuela podría aumentar su producción a 1,3 millones de barriles diarios en un par de años y que, potencialmente, podría superar los 2,5 millones de barriles diarios en una década siempre y cuando se implementen inversiones importantes y se reactiven acuerdos de cooperación tecnológica.

Por su parte, analistas de Goldman Sachs prevén que una recuperación de esta envergadura podría hacer que el precio del crudo cayera hasta 4 dólares por barril para 2030. Pero subrayan que para ello será necesario que caigan las barreras logísticas y políticas que existen actualmente. Además, se calcula que Venezuela necesitaría más de 40.000 millones de dólares en inversión para modernizar las plantas petrolíferas, los sistemas para refinar y la logística.

El futuro del petróleo venezolano y su impacto global es una mezcla de riesgo geopolítico, oportunidad estratégica y limitaciones estructurales. Ahora se abren solo hipótesis con tres horizontes inciertos:

  • A corto plazo: los expertos señalan que no hay suministro adicional inmediato en el mercado tras la intervención y que cualquier aumento de producción tardaría años en materializarse.
  • A medio plazo: la reinversión extranjera, la posible reapertura de relaciones comerciales y una estabilización política podrían devolver a Venezuela a un lugar destacado en los balances energéticos globales, aunque no sin años de trabajos y múltiples desafíos.
  • A largo plazo: si se concretan los escenarios de recuperación, la entrada de una mayor oferta venezolana podría ajustar los precios globales a la baja.

Repsol y su futuro en Venezuela

Repsol es la compañía española que más se juega, ahora mismo, en Venezuela. La empresa petroquímica y energética llegó al país latinoamericano en 1993 para ampliar sus negocios a través de varios proyectos vinculados con el crudo y el gas. Tras la captura de Maduro, la petrolera debe estar muy pendiente de los acontecimientos por ser sensible frente a los siguientes pasos que se puedan dar. La española opera junto a PDVSA —la compañía estatal Petróleos de Venezuela S.A—. Allí produce decenas de miles de barriles diarios y tiene además 500 millones de euros pendientes de cobro.

Los activos de Repsol en Venezuela son significativos por su participación en plantas como Petroquiriquire, Petrocarabobo, Quirique Gas y el Proyecto Perla. Según los últimos datos anuales disponibles, en 12 meses la empresa española produjo unos 24 millones de barriles con un valor de negocio de 230 millones de euros en beneficio. Esta cantidad supone el 13% del total de la petrolera. Además, para Venezuela Repsol es también un actor clave porque un tercio de todo el gas que consume el país latinoamericano es extraído por la compañía española. Esa independencia la convierte casi en imprescindible para su futuro.

Los analistas ven dos caras de una misma moneda: oportunidad y riesgo para Repsol. Por una parte, si Estados Unidos y otros inversores reactivan la producción venezolana, esto podría aumentar el valor de los activos de la energética española. Pero, por otro lado, la incertidumbre política, la inseguridad jurídica y las disputas sobre licencias o cobros de deudas pueden suponer una tensión perjudicial en sus intereses.

De momento, en la Bolsa de Madrid el ambiente que se respira es el de una apuesta por el optimismo tras subir las acciones de Repsol más de un 3% en la sesión de este lunes. Además, la subida es de más de un 7% en lo que va de este año 2026.

¿Y los precios de los combustibles?

El crudo venezolano tiene unas características que lo hacen difícil de refinar y transportar: es muy pesado, de alta densidad y gran contenido de azufre. Este hace que requiera un procesamiento especial para diluirlo o refinarlo en instalaciones especializadas. Los expertos apuntan a que no se trata de un petróleo de gran calidad, pero sí coinciden en que el país tiene un gran potencial para la demanda del mercado internacional al disponer de diversos tipos de crudo.

Por el momento no está claro cuál será la evolución del precio de los combustibles tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela. Donald Trump ya dijo este sábado que tomará el control de las reservas de petróleo venezolana, pero sin marcar plazos. El plan pasa por incorporar a la ecuación a compañías estadounidenses que inviertan millones en la recuperación de la decadente industria del crudo en territorio venezolano: "Vamos a hacer que nuestras compañías petroleras entren, inviertan, reparen y comiencen a generar ganancias", apuntó el presidente Trump.

A pesar de la tensión tras la intervención militar de Estados Unidos sobre Venezuela, el mercado se mantiene bastante estable por el exceso de reservas globales de petróleo, según han apuntado varios analistas. El barril de crudo Brent ha arrancado, este lunes, una cotización de 60,37 dólares tras caer un 0,62% frente al cierre del pasado viernes. El conocido como crudo del mar del Norte, de referencia en Europa, ha perdido 0,38 centavos en el índice Intercontinental Exchange (ICE) respecto a la negociación del viernes, cuando cerró a 60,75 dólares.