La cárcel de Tefía se resignifica como Lugar de Memoria Democrática con un homenaje al colectivo LGTBIQ+
- El Gobierno reivindica este "ejercicio de democracia" en un emotivo acto de reparación a víctimas
- Los activistas hablan de día "histórico" desde el que es ya el primer Lugar de Memoria de Canarias
La dictadura franquista levantó en 1954 la colonia de Tefía, un campo de concentración por el que pasaron más de un centenar de hombres homosexuales y que se convirtió en uno de los grandes símbolos de represión al colectivo LGTBIQ+. Más de siete décadas después, el Gobierno consagra este enclave como Lugar de Memoria Democrática, en una emotiva ceremonia en la que se ha homenajeado a víctimas y representantes del colectivo.
La Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, ubicada en una zona desértica de Fuerteventura cercana al aeródromo militar, se erigió el mismo año en que el franquismo modificó la Ley de Vagos y Maleantes para incluir a los "desviados sexuales" o "violetas", a los que se les equiparaba con "proxenetas" y "rufianes". La homosexualidad era, según las autoridades de entonces, un "estado peligroso" a perseguir, y de hecho no fue hasta 1975 cuando quedó despenalizada.
Al contrario de lo que ocurría con una cárcel al uso, en Tefía no existían altos muros o alambradas para evitar la huída de los presos, ya que bastaba con su mero emplazamiento, alejado de vías de comunicación y áreas pobladas, para evitar fugas. Por esta colonia pasaron durante los 12 años en los que estuvo activa un centenar de presos condenado a penas de internamiento de entre uno y tres años, durante las cuales realizaban trabajos forzados para convertir aquel lugar árido en un terreno cultivable.
Diez reconocimientos a la resistencia y la dignidad
Durante la ceremonia de este viernes, a la que han asistido el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y otras autoridades, incluido el presidente canario, Fernando Clavijo, también se han entregado diez declaraciones de reconocimiento y reparación, tanto a víctimas de este centro como a representantes de la lucha del colectivo.
Torres ha resaltado que estas nueve personas y una asociación representan historias “de superación e identidad” y ha puesto en valor este “hermoso acto de justicia”. Con un texto plasmado sobre un diploma, el Gobierno quiere reconocer a estas víctimas y activistas "con toda su dignidad", confiando en que estas palabras supongan un "bálsamo" personal y un "ejercicio de democracia" más amplio.
La cárcel de Tefía es desde este viernes el primer el lugar de Memoria Democrática de Canarias y el primero de toda España dedicado expresamente al colectivo LGTBIQ+. "La democracia se constituye con verdad y una mirada rigurosa al pasado", ha reivindicado el ministro, al defender la "búsqueda sanadora de la verdad" frente a mesajes de odio y consignas ultraderechistas. En este sentido, ha llamado a no repetir errores, porque "nacer en libertad no es garantía de morir en libertad".
En la misma línea, Clavijo ha aseverado que "Canarias no olvida" y que el simbolismo del reconocimiento "no es un punto final" sino un principio hacia una mayor y mejor educación, para “mirar de frente a nuesta historia y construir unas sociedad más justa y más humana”. Tefía ya no será "un espacio silenciado": pasará a ser símbolo de dignidad y resistencia de personas "cuya única falta fue vivir, amar y pensar de una manera que el régimen no toleraba".
En nombre de estas víctimas , la activista Desirée Chacón, patrona de la Fundación Pedro Zerolo, ha celebrado lo que ha descrito como “un momento histórico”, un reconocimiento a quienes “con su resistencia y dignidad han señalado el camino a seguir", a quienes pagaron con su libertad e incluso con su vida el precio de no comulgar con las ideas sociales del régimen franquista. Es momento de "reparar las heridas", ha dicho, "para "construir un futuro sin miedo".
“Tefía representa mucho más que un espacio físico. Es el símbolo de una etapa gris de nuestra historia”, ha incidido Chacón, lamentado que “durante demasiados años” haya cundido el silencio y la “amnesia colectivo”. De cara al futuro, ha apelado a un compromiso común, como sociedad, para “que nunca más se repitan injustas violaciones de derechos”.
Resignificar un espacio de dolor
La presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García,también ha celebrado que este espacio que fue “lugar de encierro, de castigo y de dolor” sea ahora “punto de encuentro y vida”. “Hoy nos reunimos para hacer justicia con la memoria, con la verdad y, sobre todo, con las personas”, ha destacado. Así, espera que el reconocimiento de Tefía como lugar de memoria sirva para pasar página del “silencio” y también para “que las nuevas generaciones sepan que la libertad que hoy vivimos no fue un regalo”.
Otros activistas LGTBIQ+ han celebrado igualmente durante el acto este paso, ya que tiene una importancia “crucial”, en palabras del historiador Víctor Ramírez, satisfecho por la resignificación de un “espacio de dolor” en otro de reconocimiento y de investigación.
El “reto”, ha añadido la profesora Gracia Trujillo, es dar a conocer lo vivido y sufrido en Tefía dentro y fuera de las islas Canarias, porque como ha apuntado el director ejecutivo de la Fundación Pedro Zerolo, “sin memoria los derechos se debilitan” y “la historia se manipula”: Sin memoria común, “son otros quienes deciden qué se recuerda y qué se borra”.