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Ghana, al límite por la subida de precios y la devaluación de la moneda

  • La inflación es casi del 40% y su moneda, el cedi, se ha depreciado un 38% frente al dólar
  • La deuda externa del país africano se ha multiplicado por cuatro en los diez últimos años

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Señora caminando por la via del tren junto a la carretera del puerto en Ghana
Diferentes estudios demuestran la relación entre el poco desarrollo económico y la abundancia en recursos naturales.

Los ghaneses salen a la calle y cierran las puertas de los comercios para protestar por una situación que les está poniendo al límite de la supervivencia. A la grave situación financiera del país, agobiado por la deuda externa y la devaluación de la moneda, se ha sumado la crisis energética mundial. El precio del carburante ha arrastrado a todos los sectores, que han visto como se disparaban los precios hasta límites no vistos en los últimos años.

Los alimentos en Ghana son los más caros del África subsahariana. Gloria Fosuah vende yucas en el mercado de Pokuase. Es madre soltera, tiene cinco hijos que alimentar y cada vez le cuesta más llevar dinero a casa. El precio al que compra la mercancía aumenta y al final el consumidor también lo nota.

Si sube el transporte, tienen que añadir este coste al precio de la compra

“Nuestros proveedores nos dicen que en el campo consiguen el género a buen precio, pero que el transporte sale muy caro y si sube el transporte, tienen que añadir este coste al precio de la compra”, explica Fosuah.

Dos mujeres conversan animadamente frente a un puesto de verduras en un mercado de Ghana.

Los alimentos en Ghana son los más caros del África subsahariana. EN PORTADA

Samuel Amoh conoce de primera mano el encarecimiento de los combustibles. Es taxista en Accra, la capital de Ghana. Recorre las calles con su taxi y cuando llega la noche se pregunta si ha valido la pena tanto trajín, porque al final se le va el beneficio en gasolina. Paga el combustible a once cedis y en dos semanas ya ha subido a 18 cedis, al cambio casi dos euros. Resulta un precio exagerado en un país donde el sueldo medio es de 250 euros al mes.

Yo creo que hay impuestos del petróleo que el gobierno podría suprimir

"Yo creo que hay impuestos del petróleo que el gobierno podría suprimir para abaratar el coste. Además, nosotros extraemos petróleo, y tenemos que buscar la manera de refinarlo nosotros mismos, y que nos pueda ayudar a mejorar la situación". Reclama Amoh, mientras nos explica que cada vez le cuesta más conseguir clientes.

Un taxista reposta su vehículo en Accra, Ghana

Samuel Amoh es taxista en Accra, la capital de Ghana, y conoce de primera mano el encarecimiento de los combustibles. EN PORTADA

Mucho petróleo, pocos beneficios

La paradoja es que Ghana es un país exportador de petróleo. Hace diez años descubrieron un yacimiento de crudo frente a sus costas y desde entonces las exportaciones no han parado de crecer. El problema es que Ghana no tiene donde refinar el petroleo y se ve obligado a que comprar de nuevo, ya tratado, el crudo que ha salido de sus costas.

Además, pesar de que el año pasado el gobierno ingresó 783 millones de dólares procedentes del petróleo, son las empresas extranjeras las que se llevan los beneficios que genera el crudo.

Según un estudio de Comité de Interés Público de Responsabilidad (PIAC), en los últimos diez años, el 80% de los beneficios del petróleo de Ghana han ido a parar a manos de empresas extranjeras. Solo el 20% se ha quedado en el país.

La maldición de los recursos

No es un término nuevo. Diferentes estudios demuestran, desde hace años, la relación entre el poco desarrollo económico y la abundancia en recursos naturales. Ghana, cómo la mayoría de países de África, es un claro ejemplo.

Este país del África subsahariana, que consiguió la independencia de la corona británica en 1957, no sólo es rico en petróleo, tiene también gas, bauxita, necesario para la fabricación de aluminio, y oro. Es el sexto productor del mundo de este metal precioso. Pero sus recursos naturales no se ven reflejados en la población. Según la organización Oxfam, la mayor parte vive con menos de un euro al día.

Dos jóvenes pescadores en una barcaza con las grúas del puerto al fondo.

Ghana tenga que importar casi todo lo que consume. EN PORTADA

La estructura de la economía tiene que cambiar

“Producimos todas estas materias primas, pero no somos capaces de elevar el nivel de la vida de nuestra gente y sacarles de la pobreza”, explica Henry Kwasi Prempeh, Director Ejecutivo del Centro de Desarrollo Democrático de Ghana (CDDGH). “Si miras alrededor de Ghana, - nos explica- el 99% de los coches, por poner un ejemplo, son importados de fuera. Todos los trabajos involucrados en fabricar el coche ocurren fuera de Ghana. ¿Cuántos puestos de trabajo se han creado en Europa, o en Norteamérica? Entonces tú, usarás tu poco dinero para importarlos. Parte del problema es que la estructura de la economía tiene que cambiar."

Y mientras Ghana tenga que importar casi todo lo que consume, el incremento del precio del combustible y del transporte marítimo repercutirá inevitablemente en el precio final de los productos, provocando una inflación difícil de controlar.

Más impuestos sobre los ingresos

El gobierno acaba recurriendo a préstamos para hacer frente a los gastos, algunos de ellos relacionados con el pago de los intereses que genera la propia deuda. Esta se ha multiplicado por cuatro en los últimos diez años. Un circulo en el que están atrapados muchos países del continente africano. Ahora Ghana ha pedido un nuevo rescate al Fondo Monetario Internacional que está estudiando las medidas económicas que el país deberá aplicar.

Tenemos que recaudar más impuestos sobre los grandes ingresos, no sobre los pobres

Henry Kwasi Prempeh tiene claro que parte de la solución pasa por recaudar más impuestos entre la población que más ingresa. “Hay muchas posibilidades de recaudar impuestos en Ghana, pero no se usa, porque es más fácil pedir préstamos. Tenemos que recaudar más impuestos sobre los ingresos, sobre los grandes ingresos, no sobre los pobres”, apunta el director ejecutivo del CDDGH.

Oro que no reluce

El oro es otro de los recursos que Ghana tiene en abundancia, es el primer productor del continente y el sexto a nivel mundial, pero son sobre todo las grandes compañías extranjeras las que controlan el 70% del sector. Se llevan el oro sin refinar, sin añadir valor al producto.

Así es una mina de oro por dentro en Ghana

Akuasi Afirifa vive en Ahweam, un poblado cerca de Obuasi. Está rodeado por las minas, pero la población no participa de los beneficios del oro. La falta de trabajo es el principal problema al que se enfrentan.

En el poblado, donde muchas de las casas están hechas con restos de madera y uralita, los jóvenes rebuscan entre los restos que la mina vierte en las laderas. Lavan y lavan las piedras para extraer algunas micras de oro. Al final por un mes de trabajo conseguirán unos 20 euros. El oro extraído acabará en manos de las grandes compañías que lo convertirán en lingotes o en joyas. Muchos de los jóvenes que buscan unos ingresos acaban convertidos en “galamses”, buscadores ilegales de oro.

Los jóvenes no pueden sentarse sin hacer nada y morirse de hambre, por eso buscan cualquier forma para ir allí

Los jóvenes no pueden sentarse sin hacer nada y morirse de hambre y por eso buscan cualquier forma para ir allí. No hace mucho que arrestaron algunos y están encarcelados desde hace dos años. Otros tienen una multa de 5.000 cedis. Si van, estos son los desafíos que encuentran", cuenta Afirifa a TVE.

Jóvenes buscando restos de oro cerca de una mina en Ghana

Los jóvenes rebuscan entre los restos que la mina vierte en las laderas para extraer algunas micras de oro. EN PORTADA

Robert Tomti Ali, Director Ejecutivo CESIS, Centro de Estudios sobre la industria extractiva en Ghana, asegura que "la situación que hay aquí, desde hace años, es la que se encuentra en todo el continente. Si preguntas a cualquier joven de la comunidad dirán que quieren minar, porque ellos creen que esta tierra les pertenece”.

Mañana no podrán salir del poblado para ir al cole

Nos lo explica, mientras una impetuosa lluvia inunda el poblado y complica los accesos. Los niños juegan, como en cualquier otro lugar. Aquí, descalzos bajo la lluvia. “Mañana no podrán salir del poblado para ir al cole”, nos dice Akuasi, mientras espera una solución para la gente de su poblado, una mejora en sus vidas que nunca acaba de llegar.