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Los retos económicos: De Guindos para estimular el crecimiento y Montoro para vigilar el déficit

  • El mismo Rajoy presidirá la Comisión Delegada de Asuntos Económicos
  • La economía española, estancada, podría entrar en recesión en 2012
  • Los intereses que debe pagar el país por su deuda, los más altos desde 1997
  • Cumplir con los objetivos de déficit, un compromiso que traerá más recortes

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El nuevo ministro de Economía, Luis de Guindos, y el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, tienen por delante una tarea complicada: hacer frente a la crisis económica y financiera más importante de las últimas décadas. España, que no creció en el tercer trimestre, corre el peligro de caer en una nueva recesión. Pero esta vez, para estimular la economía, no se puede echar mano del déficit, que hay que rebajar de forma drástica.

Pese a todo, el propio Rajoy se implicará personalmente en la dirección económica, ya que, en una decisión sin precedentes, encabezará la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, la reunión semanal de los responsables de los ministerios económicos que hasta ahora siempre había dirigido el titular de Economía.

Mientras, con la prima de riesgo descontrolada, la deuda pública se multiplica y el Tesoro se ve obligado a ofrecer unos intereses no vistos en 14 años. A todo esto hay que unir la situación de las entidades financieras españolas -obligadas a recapitalizarse una y otra vez- que no conceden crédito, imprescindible para que crezca la economía.

Y mientras se trabaja en las reformas internas, Europa ya ha puesto sobre la mesa su apuesta: más disciplina fiscal, algo que comparte el PP.

Crecimiento económico: recesión a la vista

La economía española está estancada. En tercer trimestre de 2011 no creció, lo que ha obligado al Gobierno saliente a revisar sus previsiones y a reconocer que el PIB se incrementará solo un 0,8% en tasa interanual, y no un 1,3%.

Los buenos datos del sector turístico y el tirón de las exportaciones compensan, por ahora, la contracción de la inversión en la construcción y la caída del gasto público para cumplir con el déficit.

El crecimiento del turismo y las exportaciones no son suficientes

Peor será el dato del último trimestre de 2011. Todas las previsiones, como las del BBVA, apuntan a un crecimiento negativo. Y la mayor parte de ellos, como Funcas, hablan ya de una vuelta a la recesión en 2012 porque España no volverá a crecer hasta dentro de seis meses.

La OCDE considera que en 2012 el PIB español se incrementará un 0,3%. La Comisión Europea, que habla de estancamiento en toda la UE en 2012, es algo más optimista y estima que España crecerá un 0,7%, lo que retrasará la creación de puestos de trabajo

El déficit: cumplir lo prometido a toda costa

Antes de ser nombrado presidente del Gobierno, Mariano Rajoy ha dejado claro que España cumplirá con lo prometido en 2012: un 4,4% de déficit, lo que supone ahorrar unos 15.000 millones de euros. Pero Bruselas da por hecho que nuestro país no cumplirá con el objetivo de déficit comprometido ni en 2011, ni en 2012, ni en 2013. La labor de Montoro al frente de Hacienda será cumplir esa promesa.

La Comisión Europea considera que el déficit será del 6,6% al acabar 2011 (lejos del 6% comprometido) por culpa de las comunidades autónomas y de la Seguridad Social, ya que la Administración central sí que está haciendo sus deberes.

Rajoy se ha comprometido a cumplir con el objetivo de déficit

En los nueve primeros meses, las autonomías, que no paran de presentar planes de ajuste, acumularon un déficit del 1,19% -el límite para todo el año es del 1,3%-. Mientras, el Gobierno central reconoce "ciertas incertidumbres" sobre si habrá o no superávit en la Seguridad Social, que mes a mes se desploma.

Para 2012, si no se toman medidas, la Comisión Europea espera un déficit del 5,9%, en lugar del 4,4% comprometido. Corregir la desviación de los dos años obligaría a ahorrar en 2012 unos 21.000 millones adicionales.

Y en el horizonte, el 3% al que hay que llegar en 2013, que marca el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea y el acuerdo del último Consejo Europeo.

Parar la "hemorragia de la deuda"

El objetivo de estimular la economía, y a la vez bajar el déficit, se complica aún más si la partida de los presupuestos dedicada a pagar los intereses de la deuda se multiplica. “Hay que parar la hemorragia de la deuda”, decía a principios de diciembre Mariano Rajoy. Las alarmas, que ya sonaron en agosto cuando la prima de riesgo superó los 400 puntos básicos, tocaron a rebato en noviembre.

Entonces, la prima se colocó en los 500 puntos y el Tesoro se vio obligado a pagar un interés superior al 7% para colocar obligaciones a 10 años, lo nunca visto desde 1997. El país, si la situación sigue exactamente igual, no aguantaría un año, según los expertos.

La prima de riesgo se ha llegado a duplicar en el último año

Desde entonces, España paga cada vez más a los inversores por colocar su deuda. Mientras, la prima de riesgo viaja en una montaña rusa cuyo suelo son los 300 puntos básicos: en los últimos cuatro meses solo ha logrado cerrar por debajo de ese nivel en seis ocasiones.

Un dato relativamente bueno es que la deuda pública, según las previsiones de Bruselas, rondará el 70% del PIB cuando acabe este año 2011, un nivel alto, pero no tan preocupante como el de Italia, que se acerca al 120%.

En este escenario, España buscará en los mercados refinanciar unos 135.000 millones de euros en 2012, según las previsiones del Tesoro.

Reestructurar el sector financiero

Una de las consecuencias de que suba la prima de riesgo es que se encarece la financiación para el Estado y, de paso, también para los bancos.

Las entidades financieras, que encaran una recapitalización tras otra, y que deben aumentar su aportación al Fondo de Garantía de Depósitos, no encuentran dinero en el mercado y el que encuentran lo pagan a precio de oro. Así que optan por no dar crédito (o poco y muy caro) a las empresas y familias, que también se ven afectadas porque, en vez de invertir, optan por amortizar deuda si pueden, una operación que no es productiva per se. La economía no crece.

En ese contexto, el sistema financiero español está sufriendo en pocos años una vertiginosa reestructuración en la que ha habido fusiones, nacionalizaciones e intervenciones por parte del Banco de España, que no descarta la creación de un ‘banco malo’.

El crédito no fluye: ni los bancos se prestan entre sí ni se presta a familias y empresas

Esta es una posibilidad barajada por Mariano Rajoy. El objetivo, absorber los activos inmobiliarios tóxicos de las entidades, una cantidad que ascendía a 176.000 millones de euros, según el Banco de España. Estos activos, fruto de la burbuja inmobiliaria aún no digerida, son los que están interrumpiendo el flujo de crédito, según analistas citados por The Wall Street Journal.

Pero crear este ‘banco malo’ costaría el 10% del PIB, si se sigue el modelo aplicado en Irlanda, país que luego fue intervenido tras aumentar su déficit, una posibilidad que no es una opción para España.

Cuatro problemas a solucionar

Así que en el Ministerio de Economía y Hacienda tienen que cuadrar el círculo. O mejor dicho, limar estas cuatro esquinas (crecimiento económico, contención del déficit, rebaja de la presión sobre la deuda y reestructuración del sistema financiero) para convertir el cuadrado de la crisis en el círculo de la recuperación económica que consiga atajar los casi cinco millones de parados que tiene España.

El camino por recorrer se atisba largo. “Que nadie espere milagros”, dijo Mariano Rajoy la noche electoral, una idea que recuerda una y otra vez desde Alemania su canciller, Angela Merkel.

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