Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha divulgado este martes en su red social dos imágenes creadas con inteligencia artificial (IA) que simulan su conquista de Canadá y de Groenlandia. En la misma plataforma ha compartido mensajes privados que le enviaron tanto el presidente francés, Emmanuel Macron, quien le dice no entender sus planes en la isla danesa y le propone una cumbre del G7; y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien adula su labor y le muestra su compromiso a encontrar "una vía de solución" al tema groenlandés.

En una de las imágenes, se ve al mandatario junto a su secretario de Estado, Marco Rubio, y su vicepresidente J.D. Vance, plantando una bandera estadounidense en un paraje con montañas nevadas y lagos, junto a un cartel que dice “Groenlandia, territorio de Estados Unidos” y el año 2026.

La otra muestra al magnate sentado en el Despacho Oval de la Casa Blanca junto a un mapa en el que se tiñe con la bandera nacional no solo el territorio estadounidense, sino también el país vecino, Canadá, y, de nuevo, la isla helada. Como interlocutores, al otro lado de su mesa, y también recreados con inteligencia artificial, algunos de los más destacados líderes europeos.

Es una expedición china en el Ártico, según Pekín, de carácter científico, pero Occidente desconfía. Cree que los sensores submarinos que está instalando podrían llegar a utilizarse con fines de vigilancia y militares.

China reclama que los recursos del Ártico y las nuevas rutas comerciales sean accesibles para todos, no solo para los Estados colindantes con este océano, cada vez menos helado por el cambio climático.

De los ocho países que rodean al Ártico, Rusia es el que tiene mayor superficie de costa. Buena parte de los recursos inexplorados (gas, petróleo y minerales raros) están en la plataforma continental rusa. Vladímir Putin defiende su soberanía y es el principal impulsor de la militarización de la región.

Frente al dominio de Rusia y China en la zona, Trump reclama más parte del pastel. Apoderarse de Groenlandia es, dice, vital para la seguridad de Estados Unidos. Tradicionalmente partidarios de cooperar y proteger esta zona, medioambientalmente sensible, el resto de Estados árticos, como Noruega, Islandia o Canadá, todos parte de la OTAN, se ven arrastrados a la creciente militarización.

El Ártico ha pasado de ser una zona remota e inaccesible, a centro de la geopolítica mundial.

Foto: EFE / Julio César Rivas

La insistencia de Donald Trump para hacerse con Groenlandia tensa al máximo las relaciones transatlánticas y amenaza con reanudar la temida guerra comercial. Los principales líderes europeos coinciden en que es un error, algo "inaceptable", que Trump imponga aranceles a sus socios de la OTAN por apoyar a la isla ártica.

En Bruselas, los Veintisiete han convocado una reunión de urgencia para coordinar una respuesta y los países afectados acaban de emitir un comunicado conjunto en el que aseguran que defenderán la soberanía de Groenlandia, y que los ejercicios militares allí no suponen una amenaza para nadie. De forma paralela, se comprometen a seguir fortaleciendo la seguridad en el ártico.

Foto: REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

Jan Kohler, nacido en Dinamarca, jugador aficionado de balonmano y 25 años viviendo en Groenlandia, en donde se ha casado y ha criado a sus dos hijas y un hijo.

Este vendedor de cocinas es uno de los organizadores de la probablemente mayor manifestación celebrada jamás en la isla.

"Teníamos que mandar un mensaje claro a Trump: se está volviendo cada vez más loco. Vivimos en 2026 y no se puede comprar a los pueblos", asegura. Miles de personas (en una ciudad de apenas 20.000) se lanzaron este sábado a la calle para insistir en que Groenlandia no está en venta.

Jan no se cree que Trump necesite la isla por razones de seguridad nacional. "Es completamente ridículo. Hay una base militar en el norte de Groenlandia y sabe que puede desplegar tantos soldados como quiera. Yo creo que se deja llevar por su ego".

Jan reconoce que en Nuuk hay gente que vive con miedo, porque teme que Trump incluso pueda intentar tomar la isla por la fuerza. Y lo que pide es que trate a los groenlandeses con "respeto y con humanidad".

Más de once millones de portugueses están llamados a elegir al relevo de Rebelo de Sousa como jefe de Estado. A mediodía, había votado el 21%, cuatro puntos más que en las elecciones de 2021, en plena pandemia.

Las encuestas han sido tan cambiantes que sólo coinciden en señalar como favorito al ultraderechista André Ventura, líder de Chega, segunda fuerza en el Parlamento. Con su mensaje xenófobo, un tribunal de Lisboa le obligó a retirar unos carteles en los que se leía "Los gitanos deben cumplir la ley".

Le sigue el ex secretario general socialista Antonio José Seguro. Es el único candidato de izquierdas en los puestos de cabeza. Y a cierta distancia se sitúa el liberal Cotrim de Figueiredo, a quien una exasesora ha acusado de acoso sexual.

Pero la probabilidad de que alguno consiga más de la mitad de los votos, necesarios para salir elegido hoy, es mínima.

El presidente en Portugal no tiene poder ejecutivo, pero sí la potestad de vetar leyes, disolver el Parlamento o mediar entre instituciones como garante de la democracia. Y salvo sorpresa mayúscula, habrá que esperar 21 días para una segunda vuelta, y el ultra Ventura estará en ella.

Foto: TIAGO PETINGA/EFE — El candidato presidencial André Ventura emite su voto en Lisboa