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España es el segundo país donde más se camina, de un total de 52, según un estudio basado en una aplicación que mide los pasos diarios. Solo la superan los italianos. Dentro del ranking nacional, los bilbaínos encabezan la lista.

Madrid, al ser la ciudad más poblada, es la que acumula un mayor número de pasos: entre enero y finales de marzo se registraron 6.600 millones. Los barceloneses ocupan el tercer lugar y destacan por su constancia: caminan todos los días, incluidos los fines de semana. A la cola se sitúan los palmeros y los murcianos, aunque en general todos aprueban.

Detrás de estos datos hay un factor clave: el diseño de las ciudades influye directamente en este hábito saludable, que además retrasa el envejecimiento. “Caminar es cardiosaludable, mejora la hipertensión arterial, la glucemia, todo el aparato vascular, el deterioro cognitivo y favorece la socialización”, dice a RTVE Isabel Lozano, geriatra en el Hospital Central de la Cruz Roja de Madrid.

Menos sedentarismo se traduce en más calidad de vida. La recomendación: caminar al menos media hora, cinco días a la semana, a un ritmo ligero.

Foto: RTVE

El bienestar emocional es un estado de equilibrio interno que permite a las personas reconocer, comprender y gestionar sus emociones de manera saludable. No se trata de evitar sentimientos negativos, sino de aprender a convivir con ellos, interpretarlos y responder de la forma más adecuada en cada situación.

Hoy nos subimos a una pionera Unidad Móvil que está llevando la prevención de la salud visual y la realidad de la baja visión a las puertas de los hospitales. Es un tráiler que recorre España con una idea muy clara: la vista también se cuida ‘a tiempo’ y cuando algo falla conviene saber por dónde empezar, sobre todo en temas de baja visión, que muchas veces no se detecta correctamente.

Esta semana en La Hora Optimista reflexionamos sobre cómo el diseño moldea nuestra manera de vivir, de habitar y de relacionarnos con el mundo. Conversamos con Álvaro Matías, director del Madrid Design Festival, sobre el diseño consciente como herramienta capaz de generar bienestar, sostenibilidad y nuevas miradas sobre lo cotidiano. En Esto También Pasa, Isabel Rivadulla nos acerca a iniciativas que transforman la vida desde la creatividad y el compromiso, y en El poder de una idea de la mano de Oscar Becerra descubrimos cómo La Fábrica impulsa el diseño como cultura, pensamiento y ciudadanía. Un programa que nos recuerda que cada decisión, cada forma y cada idea también construyen futuro.

Como si las mujeres no tuviéramos bastante con tener la menstruación y pagar una fortuna cada mes en productos menstruales, encima tenemos que sufrir los efectos adversos de la presencia de aditivos plásticos en estos productos.

Investigadoras del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC han detectado una amplia gama de aditivos plásticos en productos de un solo uso como compresas, salvaslips y tampones y en reutilizables como copas, ropa interior menstrual y compresas de tela. Temen que a través del contacto dérmico puedan alterar la salud por lo que recomiendan ampliar la investigación para conocer mejor su absorción en el organismo. Se trata de sustancias como los ftalatos considerados por la UE como disruptores endocrinos y estar vinculados a problemas reproductivos, ginecológicos y un mayor riesgo de cáncer. Y también otras dos familias de plastificantes como los ésteros organofosforatos, que también pueden actuar como disruptores además de los plastificantes alternativos, de los cuales aún hay muy poca información.

La investigadora del CSIC, Ethel Eljarrat, autora del estudio, alerta de que estos productos se utilizan durante las etapas fértiles de la vida y que esta exposición puede dificultar la reproducción. Además del impacto medioambiental que generan una vez que se convierten en residuos o se lavan para su reutilización. Las copas menstruales son la opción con menor impacto, con una liberación media de 0,1 miligramos de plastificantes por mujer y año mientras que las compresas, con 18,5 miligramos, son las que tienen un mayor impacto ambiental.