Comprar, abrir, calentar y a comer: la "falta de tiempo" y espacio empuja al alza el consumo de platos preparados
- La patronal asegura que la cuestión nutricional es el tercer factor de decisión de sus clientes, por detrás de facilidad y sabor
- Juan Roig auguró un futuro sin cocinas en casa: el espacio que ocupa ha sido históricamente un reflejo de la sociedad
Comprar, abrir, calentar y a comer: es un hábito al alza. El consumo de platos preparados en España ha aumentado un 3,8%, según el balance de 2025 de la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (ASEFAPRE), que cifra en 18 kilos la cantidad media por persona en un año.
Amaia, maestra de unos 30 años, reconoce que recurre a ellos a menudo. "A veces la falta de tiempo no me permite preparar la comida y elijo el descanso frente a ponerme a preparar algo más saludable o económico", cuenta a RTVE Noticias, y reconoce que también recurre a ellos para algunos planes de ocio en casa.
La pizza es, de hecho, el producto más popular entre los platos preparados en España. El consumo tanto de congeladas como de refrigeradas ha crecido un 2,6% y alcanza las 131.600 toneladas al año, claramente por delante de la segunda referencia, las patatas congeladas, que suman 98.056 toneladas consumidas, un 3% más en un año. En tercer lugar, los platos con bases de pasta han experimentado un mayor impulso, del 7,2%, hasta las 72.405 toneladas, según la patronal que congrega a una veintena de empresas del sector.
Otros incrementos significativos son los que tienen base de carne (12,4%) y pasta (9,1%). También son más habituales los platos preparados y conservados a temperatura ambiente con legumbres, que han crecido un 5%. Entre las diferentes categorías, se consumen más los platos preparados refrigerados (330.602 toneladas, un 5% de incremento), seguido de congelados (297.023 toneladas, un 2,5%) y conservados a temperatura ambiente (87.426 toneladas, un 4,1%).
Adaptarse a la preocupación por la salud
"Prefiero comer mal que cocinar", admite Carmen, en comparación con la posibilidad, por lo general más saludable, de basar la dieta en alimentos frescos, sin aditivos y con grasas como el aceite de oliva. También Amaia considera que no sería su "primera elección si tuviera una jornada laboral que permitiera cuidar un poco más" la alimentación.
Y es que el Ministerio de Sanidad incluye los "alimentos ultraprocesados" entre los "determinantes comerciales de la salud", junto a los combustibles fósiles, el tabaco y el alcohol, que afectan más a grupos vulnerables por su nivel económico, social, laboral… También la Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya que cada vez "hay más evidencia que sugiere que una dieta rica en alimentos altamente procesados, comúnmente conocidos como 'ultraprocesados', se asocia con un mayor riesgo de padecer diversas enfermedades", como diabetes, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y cánceres.
"Estamos trabajando en rebajar determinados ingredientes como el azúcar, la sal y las grasas. Eliminando otros como el aceite de palma", ha asegurado el presidente de ASEFAPRE, David Aldea, en la presentación, en la que ha explicado que la cuestión nutricional es el tercer factor de decisión de sus clientes, por detrás de la facilidad y el sabor. "El precio es importante, pero llega después", ha insistido.
Qué lugar ocupa la cocina en nuestras vidas
Pero no cabe duda de que el consumo de platos preparados es el signo de un cambio de hábitos en nuestra sociedad, en la que la cocina es cada vez más un contenido de entretenimiento en redes sociales que una práctica cotidiana. La patronal de los platos preparados aporta un dato: mientras la cantidad consumida de sus productos ha aumentado un 4,7% de 2024 a 2025, el incremento del conjunto de la alimentación fue del 0,6%, de acuerdo con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
El departamento que lidera el ministro Luis Planas señala en su informe anual 2025 un incremento "constante" de platos preparados desde el 2008, con especial crecimiento de conservas, sopas y cremas.
Según ASEFAPRE, seis de cada 10 hogares declaran que no tienen tiempo para cocinar entre semana. Preparar la comida se vive así como una "obligación" incómoda por unas cocinas cada vez más pequeñas, también por la reducción general del tamaño de las viviendas en las ciudades.
El presidente ejecutivo de Mercadona, Juan Roig, ha agitado el debate al afirmar que "a mitad de siglo no habrá casi cocinas" en una rueda de prensa. Y al margen de elucubraciones maximalistas, lo cierto es que el espacio que ocupa la cocina en nuestras vidas ha sido siempre un reflejo de la sociedad. La popularización de cocinas abiertas al salón-comedor dibuja una tendencia paralela en el siglo XX a la incorporación laboral de las mujeres, al tiempo que sus parejas masculinas comenzaron a participar más en las tareas domésticas, como han analizado multitud de estudios a lo largo de los años.
"La creación de espacios amplios liberó a las mujeres de su aislamiento en la cocina. No solo la disposición de los armarios se adaptó al estilo hogareño de la vivienda, sino que también las tareas de la cocina se adaptaron e integraron en la vida familiar compartida en la planta baja. En este teatro familiar, los actores competían por visibilidad y aplausos", resumió con precisión la antropóloga Irene Cieraad, del departamento de Arquitectura de la Universidad Tecnológica de Delft, Países Bajos, en el artículo "'¡Fuera de mi cocina!' Arquitectura, género y eficiencia doméstica", de The Journal of Architecture en 2002.