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Soluciones científicas para acabar con las colas en los baños de mujeres: datos y diseño para la equidad

  • Distintas investigaciones proponen ratios de 2:1 y tecnología IA para garantizar la equidad en el espacio urbano
  • Los expertos denuncian "micromachismo de diseño" y exigen normas basadas en las necesidades biológicas

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Soluciones científicas para acabar con las colas en los baños de mujeres: datos y diseño para la equidad
Señales que indican la ubicación de retretes para hombres y mujeres. ANGEL GARCIA Getty Images

Un hombre tarda un promedio de 116,7 segundos (1' 56") en ir al baño, según el estudio El papel higiénico: Observaciones sobre el tiempo de permanencia en el baño, publicado en la Revista de Ingeniería de la Construcción.

Una mujer requiere 172 segundos (2' 52") según la misma investigación. Las mujeres se enfrentan a factores biológicos, de vestimenta y de espacio. A esto hay que añadir procesos como la menstruación o el embarazo que aumentan no sólo el tiempo sino también la frecuencia.

La media que una persona (hombre o mujer) pasa en el baño cuando no hay congestión es de 155 segundos. Sin embargo, el desglose por género es revelador: las mujeres pasan, de media, entre un 22% y un 47% más de tiempo que los hombres.

¿Por qué aumenta el tiempo de espera en los baños femeninos?

InfografíaRTVE Fuente: elaboración propia.

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No es una percepción subjetiva; los cronómetros lo confirman. En cualquier evento masivo, estación o centro comercial, la imagen se repite con una precisión matemática: una fila interminable de mujeres esperando frente a una puerta mientras, a pocos metros, los hombres entran y salen sin demora.

Lo que durante décadas se ha despachado como una anécdota es, en realidad, un fallo de diseño urbano con profundas consecuencias. La ciencia y la arquitectura trabajan para transformar esta realidad y lograr dar el salto desde la igualdad formal de metros cuadrados a una equidad real basada en evidencias biológicas.

El "micromachismo de diseño" en la arquitectura

El problema de raíz reside en que los baños han sido proyectados tradicionalmente por hombres que han exportado su propia experiencia fisiológica a toda la población. En el entorno técnico, esto se denomina "micromachismo de diseño". Laura Cambra Rufino, arquitecta y experta en diseño inclusivo de la Universidad Politécnica de Madrid, subraya en una reciente entrevista publicada en RTVE Noticias que "la igualdad no es equidad; no se puede hacer tabla rasa cuando las necesidades son diferentes".

Un ejemplo claro es el aprovechamiento del espacio. En un bloque de aseos con los mismos metros cuadrados, el de hombres siempre ofrecerá más servicios porque los urinarios ocupan mucho menos sitio que las cabinas cerradas necesarias para las mujeres. Clara Greed, autora del estudio Join the queue, denuncia que, a través de las normativas de construcción del Imperio Británico, hemos "exportado la desigualdad de género y las colas para el baño al resto del mundo".

La arquitectura de la desigualdad

InfografíaRTVE Fuente: elaboración propia

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El peligro de las soluciones "neutras"

Ante la crisis de las colas, muchos gestores han optado por los baños de género neutro (GNT), pero la ciencia advierte de sus riesgos si solo se limitan a cambiar el cartel de la puerta. El caso del Barbican Arts Centre de Londres en 2017 es una lección aprendida: tras convertir sus baños en neutros, las colas para las mujeres aumentaron drásticamente.

¿El motivo? "Cambiar simplemente las etiquetas de la puerta es una simplificación excesiva que ignora los patrones de uso", advierte Greed. En el Barbican, los hombres mantuvieron sus urinarios (ahora etiquetados como neutros), pero las mujeres tuvieron que competir con hombres que también empezaron a usar los cubículos cerrados, reduciendo los recursos de ellas.

La solución real pasa por un rediseño total que garantice privacidad absoluta —paredes del suelo al techo y aislamiento acústico— y que incremente el número de cubículos para compensar la falta de urinarios para quienes los necesitan.

El coste económico y social de la espera

La falta de aseos adecuados limita la movilidad y la participación económica. Un estudio en Málaga destaca el caso de conductoras de taxi o Uber que pierden clientes porque deben planificar sus rutas buscando baños sin colas. "Los viajes de las personas están limitados espacialmente por la necesidad de ir al baño", sostiene Greed.

En el ámbito internacional, el impacto es dramático: el 50% de las niñas en África abandonan la escuela al comenzar la menstruación por la falta de baños privados y limpios. Incluso en Occidente, el cierre de aseos públicos por políticas de austeridad aumenta los casos de infecciones urinarias y problemas de vejiga distendida al obligar a las personas a "aguantar" durante horas.

IA para una gestión eficaz

La tecnología emerge como una aliada para mejorar la higiene y la disponibilidad, factores que a menudo disuaden a las mujeres de usar los baños públicos. En Hong Kong, se ha implementado un sistema de gestión basado en el Internet de las Cosas (IoT) y el Deep Learning.

Este sistema utiliza sensores de ocupación, contadores de personas y sensores de olor que detectan niveles de amoníaco y sulfuro de hidrógeno. Mediante un modelo de inteligencia artificial llamado CBLM, el sistema predice cuándo un baño estará sucio o cuándo se agotará el papel higiénico antes de que ocurra. "Es la primera aplicación de gestión de mantenimiento proactivo para una instalación sanitaria pública", destacan los autores liderados por Eric W. K. See-To.

Hacia un cambio de normativa

La arquitectura de soluciones propone que el diseño cambie cuando cambian las prioridades de quienes diseñan. La profesora Cambra Rufino propone fijarse en el ejemplo de los paritorios. Antes eran "quirófanos" donde la mujer era un sujeto pasivo; ahora, diseñados por mujeres, incluyen lianas, pelotas de pilates y bañeras para respetar el proceso fisiológico.

Este mismo enfoque de "diseño basado en evidencias" se reclama para los baños. Si el dato dice que la mujer tarda más, el diseño debe darle más espacio.

Países como Malasia y Japón ya han actualizado sus estándares, exigiendo una proporción de dos inodoros para mujeres por cada uno para hombres (2:1). En EE. UU., unos veinte estados han adoptado leyes de "Potty Parity" para garantizar este derecho por ley.

La provisión de baños no es un lujo moderno, sino una necesidad absoluta para la salud mundial

Como concluye Clara Greed: "La provisión de baños no es un lujo moderno, sino una necesidad absoluta para la salud mundial". Acabar con las colas no requiere milagros, sino voluntad política, datos precisos y una arquitectura que reconozca que las necesidades de la mitad de la humanidad no pueden seguir esperando en la puerta.

*Este reportaje ha sido elaborado a partir de investigaciones de la Universidad del Oeste de Inglaterra (UWE), la Universidad de Greenwich (UoG), el Consejo Nacional de Investigación de Canadá (CNRC) y el estudio de gestión de IA en Hong Kong (HKU).