Enlaces accesibilidad

La carrera contrarreloj entre los escombros: los equipos de rescate apuran las horas decisivas en Venezuela

La carrera contrarreloj entre los escombros.
Un integrante de la Defensa Civil de Venezuela participa en las labores de búsqueda de supervivientes. BORIS VERGARA / EFE

Venezuela afronta una compleja operación de búsqueda y rescate tras los dos devastadores terremotos que han sacudido al país. Con recursos limitados para responder a una emergencia de esta magnitud, las autoridades venezolanas dependen en gran medida de la ayuda internacional para localizar a las personas que permanecen atrapadas bajo los escombros.

Según Naciones Unidas, al menos 16 países han movilizado equipos especializados para apoyar las labores de rescate. En total, son 25 equipos que suman más de un millar de rescatistas. De ellos, 17 pertenecen a unidades urbanas de búsqueda y rescate (USAR) procedentes de Suiza, Estados Unidos, Países Bajos, Francia, Catar, República Checa, Alemania, Jordania, Reino Unido, España, Chile, Colombia, Ecuador, Italia, El Salvador y México. Algunos de estos contingentes ya se encuentran sobre el terreno, mientras que otros llegarán en las próximas horas para incorporarse a las operaciones.

España ha desplegado tanto efectivos oficiales como organizaciones especializadas. El Ministerio de Defensa ha enviado a 54 integrantes del equipo USAR de la Unidad Militar de Emergencias (UME), un equipo de élite entrenado para localizar, estabilizar y extraer víctimas atrapadas en estructuras colapsadas. En otro dispositivo, también han viajado miembros de Bomberos Unidos Sin Fronteras, una organización formada por bomberos y sanitarios con tres décadas de experiencia en emergencias internacionales.

La ventana de supervivencia de 72 horas

Para todos los equipos desplazados existe una referencia de tiempo ineludible: 72 horas. Durante esa ventana temporal se concentran las mayores posibilidades de encontrar supervivientes. Las estadísticas manejadas por los especialistas reflejan que la tasa de supervivencia ronda el 90% durante las primeras 24 horas tras el colapso de un edificio. Entre las 24 y las 48 horas desciende hasta aproximadamente el 50-60%, y entre las 48 y las 72 horas se reduce al 20-30%. A partir de entonces las probabilidades caen drásticamente.

Labores de rescate en los terremotos de Venezuela.

Un grupo de voluntarios busca supervivientes en la localidad de Caraballeda, en La Guaira. FEDERICO PARRA / AFP

El límite no es arbitrario. Responde a los efectos fisiológicos de la deshidratación, la falta de alimento y las lesiones provocadas por la compresión prolongada de los tejidos. Aunque existen excepciones, encontrar personas con vida más allá del quinto o séptimo día resulta poco frecuente.

"Que una persona se mantenga con vida debajo de los escombros más de 72 horas es dificilísimo", explica a RTVE Noticias César Sánchez, miembro del grupo de intervención de Bomberos Unidos Sin Fronteras. "Por eso nosotros en esta primera fase estamos en torno a 5 - 7 días, en la que somos autónomos para no consumir recursos locales, y luego en siguientes fases la duración suele ser mayor, de semanas e incluso meses".

Un acceso especialmente complicado

Antes incluso de comenzar a buscar supervivientes, los equipos se enfrentan a importantes adversidades. "En esta ocasión la dificultad para acceder a la zona cero está siendo especialmente grande. Llegar a Venezuela por aire es muy complicado", señala Sánchez. Su equipo viaja a través de Colombia, para aterrizar en la ciudad fronteriza de Cúcuta antes de continuar por tierra hasta las áreas afectadas. Una vez allí, el equipo queda bajo coordinación de las autoridades venezolanas y de los organismos de Naciones Unidas presentes en la emergencia, que asignan las zonas de trabajo en función de las necesidades.

En la zona cero, los equipos de rescate tienen que ser muy cuidadosos para dosificar el esfuerzo. "Los primeros momentos son de subidón a nivel emocional. Quieres llegar y darlo todo, pero te tienes que controlar y racionar, porque vas para cinco o siete días. Son muchas horas las que tienes por delante y no te puedes vaciar en las primeras 24 horas", explica César Sánchez. Por este motivo, sus protocolos establecen turnos estrictos de trabajo y descanso.

Rescatistas de todo el mundo acuden a Venezuela.

Imagen cedida por el Ministerio de Defensa español, con el equipo de la UME a punto de viajar a Venezuela. Ministerio de Defensa MINISTERIO DE DEFENSA

La búsqueda se realiza principalmente mediante unidades caninas, apoyadas por geófonos capaces de detectar golpes o movimientos bajo los escombros y por microcámaras que permiten inspeccionar cavidades inaccesibles. "Lo primero es intentar rescatar a las personas sepultadas que siguen con vida", explica Sánchez. "Una vez localizadas, intentamos hacerles llegar hidratación, evaluar su estado de salud y prestarles apoyo psicológico mientras abrimos un acceso seguro hasta ellas. Después hay que estabilizarlas sanitariamente y proceder a la extracción".

Réplicas y riesgos constantes

Las tareas de rescate se desarrollan además bajo una amenaza constante. Decenas de réplicas tras los terremotos obligan a interrumpir repetidamente los trabajos. Cada nuevo temblor fuerza a los equipos a evacuar las zonas de intervención ante el riesgo de colapsos secundarios, una circunstancia que consume un tiempo especialmente valioso durante esas primeras horas de búsqueda.

Además, en esta carrera contrarreloj, los rescatistas saben que están obligados a asumir riesgos. "Intentamos mantener siempre los mayores niveles de seguridad posibles, pero no pueden ser los mismos que en nuestro trabajo diario en España", reconoce Sánchez. "Hay riesgos que sabes que están ahí y que pueden suceder, pero no te puedes parar".

En todo caso, los especialistas recuerdan que, en cualquier terremoto, las primeras vidas suelen salvarse antes incluso de la llegada de los equipos profesionales. Son los vecinos, familiares y ciudadanos que actúan espontáneamente durante los minutos posteriores al colapso quienes realizan los primeros rescates y localizan a muchos supervivientes. A medida que pasan las horas, sin embargo, la intervención queda en manos de unidades altamente especializadas capaces de operar en entornos inestables y de acceder a espacios donde una actuación improvisada podría poner en peligro tanto a las víctimas como a quienes intentan ayudarlas.

Los perros, la herramienta más valiosa

Pese al avance de la tecnología, los perros de búsqueda y rescate siguen siendo el recurso más eficaz para localizar supervivientes tras un terremoto. Gracias a su extraordinario olfato, son capaces de detectar los gases y compuestos orgánicos que emite el cuerpo humano incluso a través de múltiples capas de hormigón y escombros. "El perro es más rápido y eficiente", explica César Sánchez, de Bomberos Unidos Sin Fronteras. A diferencia de sistemas como los geófonos, que requieren desplegar sensores y trabajar en silencio absoluto, los canes pueden rastrear grandes áreas mientras el resto del equipo continúa trabajando.

Venezuela depende de la ayuda internacional para hacer frente a la tragedia de los terremotos.

Los perros siguen siendo el recurso más eficaz para localizar supervivientes tras un terremoto. ROB ENGELAAR / ANP / AFP

Sin embargo, los perros en ocasiones no son capaces de indicar la ubicación exacta de una víctima. Las corrientes de aire pueden desplazar los olores a través de los escombros y hacer que la persona se encuentre a decenas de metros del punto marcado. Por eso su trabajo se complementa con cámaras, micrófonos y sensores que permiten precisar la localización.

Junto a los perros, los equipos de rescate emplean geófonos para detectar golpes o movimientos, cámaras introducidas por pequeñas grietas para contactar con supervivientes, drones para inspeccionar zonas colapsadas y maquinaria pesada para retirar escombros. Aun así, los especialistas coinciden en que ninguna tecnología ha logrado sustituir todavía a los perros en la fase inicial de búsqueda, sumada a la experiencia de los rescatistas, encargados de interpretar las señales y acceder de forma segura hasta las víctimas.