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Volvemos a mirar al país que hace mes y medio fue golpeado por un doblete sísmico que dejó más de 6.000 muertos y miles de desaparecidos, agravando una situación humanitaria ya deteriorada. Hoy el país vive atrapado entre dos desafíos: la reconstrucción y afrontar una posible transición a la democracia. Tras la captura de Nicolás Maduro en enero por fuerzas estadounidenses, Delcy Rodríguez, quien era su vicepresidenta, tomó las riendas del país. Una Venezuela que se mueve bajo el tutelaje de Donald Trump, quien no deja de publicar en sus redes el mapa con la imagen de Venezuela como el Estado 51 de EE.UU.. El juicio por narcotráfico a Maduro en Nueva York está fijado para mediados del próximo año, mientras el régimen chavista resiste con tímidas medidas de apertura. Pero sigue habiendo amenazas y 383 presos políticos según la ONG Foro Penal. En un escenario urgente de poserremoto, el chavismo y una parte de la oposición de Venezuela han iniciado formalmente una mesa de diálogo. Ha sido impulsada por Estados Unidos, que decidió que fuera Dinorah Figuera, expresidenta de la Asamblea Nacional de 2015, quien lidere por parte de la oposición estas conversaciones. En la mira atender la emergencia del terremoto y acordar una hoja de ruta hacia la transición democrática. El primer cara a cara formal fue el pasado 6 de agosto en la base en Caracas. Acordaron prolongar este primer ciclo de negociaciones hasta el día 12. Todo se mueve con mucho hermetismo. Mientras las declaraciones de Donald Trump van en la dirección de que Venezuela todavía no está preparada para celebrar elecciones. La gran ausente en este proceso es la principal fuerza de la oposición, liderada por María Corina Machado. Una ola de expectativas se abre, pero es tímida y mirada por muchos venezolanos con escepticismo. También sujeta, a los tiempos y deseos de Washington. Sin olvidar que el chavismo es experto en ganar tiempo.

Un mes después de la catástrofe que asoló Venezuela, el paisaje en La Guaira sigue siendo de desolación y escombros. Los propios vecinos se han convertido en "topos" por necesidad, arrastrándose por túneles y galerías que ellos mismos han cavado entre las montañas de ruinas para rescatar los cuerpos de sus seres queridos.

Fotografía: EFE/ Ronald Peña R

Un mes después de la catástrofe que asoló Venezuela, el paisaje en La Guaira sigue siendo de desolación y escombros. Según informa la enviada especial de TVE, Almudena Ariza, los propios vecinos se han convertido en "topos" por necesidad, arrastrándose por túneles y galerías que ellos mismos han cavado entre las montañas de ruinas para rescatar a sus seres queridos. En un país que todavía intenta asimilar el mayor episodio sísmico registrado en un siglo, la cifra de muertos ya alcanza los 5.398 y no deja de aumentar.

FOTO: EFE/ RONALD PEÑA R.

Argui está entrenada para encontrar personas con vida. Su preparación dura alrededor de dos años y medio, aunque para ella cada entrenamiento es un juego que la capacita para actuar cuando llega una emergencia. Por eso su colaboración en el rescate de personas tras el terromoto de Venezuela ha sido clave.

No era su primera misión internacional. Antes ya había estado junto a Francisco Caparroso , su entrenador; en Turquía, Marruecos y en la dana de Valencia. Pero su trabajo también es diario en La Rioja, donde la Unidad Canina de Rescate realiza alrededor de 23 intervenciones al año.

Dos semanas después del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió a Venezuela, continúan las labores de rescate. Profesionales y voluntarios internacionales trabajan para intentar sacar a 16 personas que podrían seguir con vida bajo los escombros de un edificio. En el país se empieza a pensar en planes de reconstrucción de las ciudades. La ONU calcula que los daños ascienden a los 37 mil millones de dólares y que hay 1,2 toneladas de escombros acumulados.

Fotografía: EFE/ Miguel Gutiérrez

El doble terremoto del pasado 24 de junio es el más mortífero que ha vivido Venezuela en el último siglo. Según los últimos datos, son más de 3.600 las personas fallecidas por el seísmo y casi 17.000 personas permanecen en los 87 campamentos de refugiados. Antes de abandonar el país, nuestros compañeros Luis Montero y Beatriz Viaño, enviados especiales a Caracas, pudieron conversar con una niña superviviente, Khatara, también con su hermano Wilber y con Jhorman, uno de los rescatistas voluntarios que consiguieron sacar a la menor de entre los escombros. Nos lo cuentan en Cinco Continentes.

15 días después del doble terremoto en La Guaira, en Venezuela, los rescatistas siguen trabajando día y noche, porque aún cabe la posibilidad de encontrar a personas vivas entre los escombros.

Casi sin cobertura de teléfono ni internet muchos de los damnificados ni siquiera pueden pedir ayuda o informar de los daños que ha sufrido sus casas.

El gobierno venezolano defiende su gestión mientras la oposición le acusa de falta de previsión, de actuar tarde y advierte de que la corrupción de las autoridades dificultará la reconstrucción. La ONU calcula que los terremotos han causado daños por valor de 24000 millones de dólares en edificios públicos y privados. Reparar las infraestructuras costará otros 13.000 millones.

Fotografía: Miguel Medina / AFP

El doble terremoto en Venezuela ha dejado toneladas de escombros. Hasta su retirada, hay personas que se mueven entre ellos en busca de objetos de valor, en una zona cero donde cientos de familias siguen viviendo en campamentos improvisados.

Fabiola, embarazada de siete meses, cuenta cómo es su vida ahora. Su hija, permaneció nueve horas sepultada hasta lograr ser rescatada. Organizaciones como UNICEF intentan ayudar a los niños y sus familias con espacios seguros que alivien en parte el dolor sufrido.

Foto: Miguel MEDINA / AFP

Rosana Sánchez sabe lo que es caer y levantarse tras una situación muy traumática: ella es superviviente de violencia de género y estuvo a punto de engrosas las cifras de feminicidios en Venezuela. Cuando ocurrieron los dos terremotos del pasado 24 de junio en el país, no dudó en poner sus conocimientos y experiencia al servicio de todas aquellas personas que han perdido sus casas y seres queridos por el doble seísmo, de magnitud 7,2 y 7,5.

Caracas y el estado de La Guaira, las dos zonas más afectadas, siguen en estado de shock por la tragedia, mientras el número de víctimas no para de aumentar: ya son 3.685 muertos y 16.740 heridos.

Una semana y media después del doble terremoto en Venezuela, los equipos de rescate continúan con su labor de sacar cuerpos y buscar supervivientes. Uno de estos casos es Lucas, que hoy cumple nueve años y está atrapado bajo los escombros. Sus padres no abandonan la esperanza de sacarlo con vida: "Estuvimos haciendo unas pruebas de sonido que detectan latidos del corazón", explica su madre, aunque añade que aún no han recibido los resultados.

Para ello, los rescatistas cortan hierros con sopletes o se rompen escombros con mazas. Se trata de un laborioso trabajo a mano para evitar que las máquinas pesadas hagan colapsar la estructura.

Fotografía: Bomberos del CPEI de Badajoz trabajando en labores de rescate en Venezuela

En Venezuela, 12 días después de la tragedia hay cada vez menos opciones de encontrar supervivientes. Ahora el país enfrenta grandes retos: recuperar los cuerpos de las víctimas y gestionar los millones de toneladas de escombros que dejaron los terremotos. El Gobierno cifra en más de 850 los edificios afectados.

Mientras muchos venezolanos han huido a otras zonas del país que no han resultado afectadas por la catástrofes, arrecian las críticas contra la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, que ya ha anunciado la creación de una unidad militar de emergencias al estilo de la UME española.

Foto: AFP

Héctor tiene 74 años y cojea un poco. Es un enfermo crónico, pero ahora tiene más molestias y no quiere ir a los hospitales de Caracas porque están desbordados con los heridos más graves del terremoto.

Después de tomarle datos y constantes vitales, le derivan a la consulta de trauma. Una doctora evalúa al paciente y decide hacerle una placa para saber el diagnóstico. Tendrán que operarle más adelante pero, por ahora, le alivian el dolor.

Ante la magnitud del doble seísmo, faltaban manos para ayudar. Este cuerpo de bomberos forestales, enviado a La Guaira, espera su turno. No llevaron equipos de rescate y ahora tienen infecciones respiratorias y cutáneas.

Un equipo de treinta sanitarios en turnos de 7:00 a 19:00 horas atiende en este hospital de campaña a todos los pacientes que vengan. Hasta ahora son heridos leves y con trauma psicológico.

Foto: AECID/EFE — Hospital de campaña instalado por la AECID en un parque de Caracas

No hay intimidad en los terremotos. Unas camisas, unos productos de higiene o la ropa de cama. Todo queda a la intemperie. No hay puertas ni ventanas para dejar de ver la devastación. Una nevera, zapatos, incluso antiguos pasaportes, se puede encontrar casi de todo tirado por el suelo. Los vecinos quieren recuperar parte de sus vidas antes de que entren las excavadoras y arramplen con sus recuerdos y su pasado.

Lo que sí hay en los terremotos es solidaridad. Rafael y su familia han venido desde Valencia, a dos horas de Caracas. Reparten hielo, refrescos, zumos y también productos para los niños. Una pediatra trae medicamentos para aliviar pequeños dolores, pero sabe que puede haber enfermedades más graves.

Otros han preferido montar una farmacia al aire libre para el que lo necesite. Hay cuadrillas de voluntarios como si fueran obreros de la construcción. El epicentro está en La Guaira pero Venezuela entera tembló la tarde del 24 de junio.

Foto: MARTIN BERNETTI/AFP — Catia La Mar, La Guaira