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Sanar entre escombros: el método de una superviviente de violencia machista para superar el trauma en Venezuela

  • Rosana Sánchez se ha volcado en ayudar a los damnificados por los terremotos
  • Los supervivientes del terremoto presentan trastorno de ansiedad, depresión y estrés postraumático
El método de una superviviente de violencia machista para superar el trauma en Venezuela
Un hombre pasa entre los escombros de un edificio desplomado por los terremotos en La Guaira (Venezuela) Miguel MEDINA/AFP

Rosana Sánchez sabe lo que es caer y levantarse tras una situación muy traumática: ella es superviviente de violencia de género y estuvo a punto de engrosas las cifras de feminicidios en Venezuela. Cuando ocurrieron los dos terremotos del pasado 24 de junio en el país, no dudó en poner sus conocimientos y experiencia al servicio de todas aquellas personas que han perdido sus casas y seres queridos por el doble seísmo, de magnitud 7,2 y 7,5.

Caracas y el estado de La Guaira, las dos zonas más afectadas, siguen en estado de shock por la tragedia, mientras el número de víctimas no para de aumentar: ya son 3.685 muertos y 16.740 heridos, y el paso de los días aleja las esperanzas de encontrar supervivientes entre los escombros.

En La Guaira, a unos 30 kilómetros al norte de Caracas, junto al Caribe, los familiares de los fallecidos esperan sentados a la entrada de la morgue instalada en el puerto a que les llamen para entregarles los restos de sus parientes muertos. Los voluntarios que han acudido a participar en las labores de rescate están emocionalmente exhaustos y es habitual ver a personas con la mirada ida hacia el horizonte con los ojos llorosos.

El punto de partida: Los círculos de escucha

Rosana, presidenta de la organización Aso. Famdes, que se dedica a la rehabilitación de las víctimas de violencia machista, acude con expertos, como un psicólogo, un sociólogo y un antropólogo, al paseo marítimo de Macuto, en La Guaira, a reunirse con líderes comunitarios. No muy lejos de allí, en una de las calles adyacentes, hay voluntarios con una excavadora removiendo los escombros para sacar los cuerpos de personas fallecidas.

La presidenta de la asociación Asofandes, Rosana Sánchez, en la playa de Macuto, La Guaira (Venezuela) Susana Samhan

Ya en la playa, a la sombra de los árboles, los expertos y líderes comunitarios forman 'círculos de escucha', donde los vecinos de La Guaira expresan sus experiencias y hablan de sus necesidades para, a partir de ahí, elaborar con el apoyo de los especialistas una hoja de ruta para ir superando poco a poco esta situación.

Rosana, que es educadora en Desarrollo Cultural, fundó hace un año Aso. Famdes y cree que, con respaldo, es posible sanar las heridas psicológicas, pese a que a veces son más complicadas de curar que las físicas.

"En el caso de las personas que tienen un trauma o que pasan por un proceso de violencia, se paraliza todo; la amígdala, el cortisol y el sistema neuronal pasan por un proceso de shock —detalla—. Nosotros, en nuestra investigación que llevamos desarrollando más de un año, llegamos a la conclusión de que las personas deben recibir un proceso de rehabilitación neuronal y de neuroplasticidad que les ayude a superar ese trauma".

Ella está convencida de que es posible recuperarse de un trauma tan grande como el de las personas que han sobrevivido a los terremotos y explica que actividades tan simples como la costura o ir a la barbería a acicalarse ayudan, aunque es necesario dotarles de las herramientas necesarias a nivel psicológico y neurológico.

"El deporte extremo puede servir también porque es donde tú drenas esa rabia, esa molestia. Uno pasa por el momento de la rabia, el momento del arrepentimiento, el momento de '¿Por qué yo?'", reflexiona, en declaraciones a RTVE Noticias.

Contar con los líderes comunitarios

Celsa Malavé es una de las líderes comunitarias que participa en la sesión con los expertos. A sus 77 años regentaba un negocio de alquiler de sillas, sombrillas y hamacas en la playa y ahora camina con un bastón tras haberse roto el tobillo durante los terremotos. Desprende pura energía y lo único que quiere es que las cosas vuelvan a la normalidad.

El momento de los temblores fue "bastante traumático; fueron segundos muy difíciles". "Fue una cosa muy terrible, sobre todo el sonido y el movimiento de tierra, ver que se te viene un edificio encima, te das la vuelta y ves que se cae uno enfrente", rememora esta mujer.

La líder comunitaria de Macuto Celsa Malave, con su hijo Gabriel Sosa, en la playa en La Guaira (Venezuela) Susana Samhan

No es la primera vez que Celsa es testigo de una catástrofe natural, ya que en el pasado La Guaira fue escenario de lluvias torrenciales e inundaciones, como la llamada Tragedia de Vargas, en 1999, cuando se calcula que unas 30.000 personas perecieron por los deslizamientos de tierra ocasionados por las fuertes precipitaciones.

Como símbolo de la resiliencia de este estado venezolano, justo enfrente de donde Celsa habla con RTVE Noticias está el hotel Miramar. El hotel es famoso porque en su día actuó y se alojó en él Carlos Gardel. Es uno de los pocos edificios que han quedado en pie por los terremotos, aunque lleva abandonado desde la alud de barro de 1999 y ahí sigue impávido mirando al mar, como dice su nombre.

Para la líder comunitaria, el doble terremoto ha sido el peor de todos los desastres naturales por los que ha pasado La Guaira "desde todos los puntos de vista: desde el punto de vista psicológico, desde el punto de vista estructural". "Perdimos muchas familias, perdimos muchos trabajadores de nuestro espacio, perdimos aquí familias enteras que están enterradas, todavía no logramos sacarlas de los escombros", lamenta.

Con el entierro de su nuera, fallecida por los temblores, todavía fresco, Celsa se ve en la necesidad de seguir hacia adelante para mantener a sus nietas. "¿Cómo lo hago? Hay que mantenerlas, es la realidad, no tenemos otra, nosotros somos la resiliencia económica, hay que avanzar para que la gente pueda reanudar su actividad".

Y, sobre todo, necesita "hablar, hablar, hablar de lo vivido".

"Tú me puedes dar dinero, pero mi problema, el trauma que tengo porque se me venían dos edificios encima, lo llevo dentro, lo llevo aquí, con la ayuda de un psicólogo, de una psicóloga, yo puedo mejorar mi calidad de vida, mi calidad mental, porque los guaireños en este momento, antes que nada, necesitamos ayuda, que tú me pongas la mano y me digas Celsa, estamos contigo, estamos con Macuto y estamos con Venezuela", resume.

Ansiedad, depresión y estrés postraumático

En los círculos de escucha toma parte el psicólogo Wilman Echarry, que es vecino de La Guaira y ha visto la tragedia de cerca. Los temblores han tenido un gran impacto en la psique de los residentes en esta zona y se manifiestan en forma de trastorno de ansiedad, depresión y estrés postraumático.

"Incluso el trastorno de ansiedad puede darse mixto con el trastorno depresivo, con una sintomatología que tiene que ver con alteraciones en el sueño —dice Wilman—; tiene que ver con hipervigilancia, que es el sentido, precisamente, de estar alerta ante cualquier situación; pensamientos intrusivos, que tienen que ver con lo negativo que ha ocurrido en ese momento; negación de aceptación de lo ocurrido, de resistencia". 

La costa norte de Venezuela cercana a Caracas ha quedado reducida a escombros Ernesto / Reuters

También se dan casos de baja autoestima y de llanto fácil. Tras la ansiedad se disparan de forma automática el estado de pánico y otras alteraciones emocionales. Hay un síndrome que se ha investigado recientemente que es el síndrome del terremoto fantasma, que "de una manera u otra es la reminiscencia de lo ocurrido a nivel de la psique".

Ante este cuadro, para recuperarse debe darse un proceso de retorno a la normalidad en la vida cotidiana, una vez atendida la situación de emergencia y la vuelta de los servicios básicos, como la electricidad, el agua o el transporte.

"Se recomienda fundamentalmente que la gente esté en grupo, en pequeños grupos, para evitar que la persona caiga en una situación de depresión o ansiedad. El soporte familiar, el soporte personal de pequeños grupos, ayuda a mitigar y contener la situación", aconseja el terapeuta.

En el caso de los niños y adolescentes, Wilman considera que es importante desarrollar un trabajo en grupo con material didáctico y estructurado, usando muñecos, materiales para dibujar y alguien que les guíe para que puedan regresar a su rutina de manera paulatina. La vuelta al colegio es de utilidad y, sobre todo, para escuchar sus emociones, sentimientos y la manera de expresarlos para mitigar el impacto de la tragedia, ya que hay muchos menores que se han quedado huérfanos por los terremotos.

'Marta' aúna las cinco emociones fundamentales

El psicólogo explica que se parte de la palabra 'Marta', que resume las cinco emociones fundamentales: 'm' es miedo, 'a' es amor, 'r' es rabia, 't' es tristeza y 'a' es alegría. De esas "emociones primarias" se desprenden otras como el desasosiego, la ira, el desamor, el desconcierto y el frenesí, a partir de las cuales se trabaja para lograr una "contención emocional" con vistas a superar lo ocurrido.

Cuando se logra contener el trauma y se da una asistencia biopsicosocial, los expertos se enfocan en la parte de la resiliencia a través de talleres y otras actividades.

En ese sentido, Rosana subraya que una persona puede volver a trabajar y producir, después de un trauma, pero lo hace por inercia, porque toda la parte creativa e intelectual está paralizada. "En este proceso nosotros tratamos de rehabilitarlo".

Luego viene lo que ella denomina "la construcción del hábitat", es decir, la creación de un entorno donde las personas participen de "una manera más amigable con la naturaleza", lejos de las grandes urbanizaciones de La Guaira que "por diferentes razones" se han desplomado por los terremotos. El objetivo es que los vecinos sean "los actores principales de la construcción de su nuevo hábitat".

Rosana y su equipo han comenzado en la playa de Macuto porque hay un grupo de "resilientes que quieren arrancar ya", pese a que la realidad que afrontan es muy dura y necesitan de apoyo.

Ella calcula que llevará cinco años superar este trauma, "pero lo van a superar".