El neochavismo abre un inédito diálogo con la oposición bajo la batuta de Estados Unidos cargado de incertidumbre
- La negociadora de la oposición es Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015
- El proceso se produce sin la participación de María Corina Machado
El Gobierno 'neochavista' de Delcy Rodríguez y la oposición de Venezuela reanudan este sábado el diálogo para establecer una hoja de ruta que marque el camino de una transición hacia la democracia en el país, sin la participación de la líder opositora y Nobel de la Paz María Corina Machado, en un proceso auspiciado y dirigido por primera vez por Estados Unidos, pero cargado de dudas e incertidumbre sobre sus posibles resultados.
Estabilización, recuperación y transición son las tres fases del plan trazado por secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, para consolidar el cambio de Venezuela, unas etapas que el responsable estadounidense anticipó cuatro días después de la captura a principios de enero del presidente venezolano Nicolás Maduro en una operación de las fuerzas especiales en Caracas para trasladarlo a Nueva York con el fin de que respondiera ante la Justicia por cargos de "narcoterrorismo". Con Maduro encarcelado, la hasta ese momento vicepresidenta del país, Delcy Rodríguez, asumió la Presidencia con el beneplácito de la Casa Blanca, que ha impuesto una tutela sobre su Ejecutivo interino.
Precisamente, es la intervención de EE.UU. lo que caracteriza los contactos actuales entre el Gobierno y la oposición de Venezuela, a diferencia de ocasiones anteriores. El propio Rubio despacha directamente con Rodríguez y dirige desde Washington el rumbo político del país sudamericano desde enero, según medios estadounidenses.
Mañana, una delegación encabezada por la opositora Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) entre 2015 y 2020, cuando la oposición tenía la mayoría, se sentará en la mesa frente al equipo gubernamental dirigido por Jorge Rodríguez, hermano de Delcy y jefe de la actual asamblea. La propia Figuera ha anticipado que la agenda del encuentro tendrá como prioridad el fortalecimiento de las instituciones democráticas y del sistema electoral, así como el restablecimiento de las garantías para la participación política. El fin último es crear una hoja de ruta para promover "la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional".
Una instancia de diálogo
La profesora universitaria y miembro de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales de Venezuela, Colette Capriles, rechaza emplear la palabra "negociación" para definir este proceso, ya que, en su opinión, es más bien "una instancia de diálogo para refrendar unos acuerdos que ya están más o menos previstos" y que forman parte del plan diseñado por Rubio para el país latinoamericano.
"No se puede llamar negociación porque ¿quiénes son los actores de esa negociación? Son dos actores muy debilitados, porque el Gobierno interino ya me dirás qué capacidad tiene de negociar y Dinorah Figuera representa un sector de la oposición que formaba la Asamblea Nacional de 2015 y que tampoco tiene poder para ello, es posible que tenga un proyecto propio y represente a sectores que en este momento piensen que es mejor llevar otro liderazgo al poder, pero en la práctica son actores sin fuerza", explica Capriles a RTVE Noticias.
Se ha desmarcado de este proceso de diálogo María Corina Machado, principal figura opositora y líder de 'Vente Venezuela', un partido cuyo candidato en las elecciones presidenciales de julio de 2024, Edmundo González, habría ganado dichos comicios, según las actas recopiladas por la oposición, aunque finalmente Maduro se proclamó vencedor, pese a que observadores internacionales denunciaron que la votación no fue ni libre ni justa. No está claro si Machado no ha sido invitada o si ella rechaza participar, o ambas cosas a la vez; si bien Figuera, tras su primera toma de contacto con Rodríguez en junio en Caracas, afirmara que "todos los sectores democráticos" iban a ser convidados.
Esta última semana, Machado y González han aclarado que no serán un obstáculo a "ninguna iniciativa que produzca avances reales", aunque que no participan en el diálogo actual, y que la evaluarán en base a logros concretos y verificables, como "la liberación de las instituciones democráticas, la liberación de todos los presos políticos, garantías reales para todos los actores sin exclusiones, un cronograma electoral presidencial oportuno y el pleno respeto a la soberanía popular".
Capriles cree que probablemente la agenda de los contactos entre el Gobierno y la oposición estará "bastante clara" y que habrá acuerdos en torno a cada uno de los puntos que aparecen en el comunicado de Machado, "lo que demuestra que ella está dispuesta a ejercer poder de veto sobre eso".
EE.UU., ambiguo sobre la no participación de Machado
Preguntado recientemente por la ausencia de Machado, Rubio aseguró que ese es un asunto que compete a los venezolanos. "Estoy seguro de que ella puede desempeñar un papel si se lo permiten y quieren que lo haga. La Asamblea Nacional de 2015 fue el Gobierno que hemos reconocido hasta que tuvimos el cambio a estas autoridades interinas, pero creemos que es realmente un buen avance". El jefe de la diplomacia estadounidense subrayó que para que haya una reconciliación entre los venezolanos todos los integrantes de la sociedad deben estar representados y "obviamente María Corina es un elemento importante". "Ella tiene partidarios y gente que la apoya", insistió. Rubio también aclaró que EE.UU. busca facilitar este proceso, pero no dirigirlo, aunque proporcionará "orientación y respaldo", y lanzó un mensaje a los opositores: "Piensen un país que ha estado bajo un régimen durante 20 o 25 años, los partidos políticos tiene que pasar de ser movimientos callejeros de protesta a fuerzas electorales", instó.
Para el investigador principal del Real Instituto Elcano Carlos Malamud, catedrático de Historia de América en la UNED, el hecho de que Machado no esté en este diálogo no significa que este vaya a ser inviable, dado que ella ya ha dicho que no va a entorpecerlo.
"Está claro que desde la perspectiva de María Corina Machado, si la negociación fracasa, no va a ser su responsabilidad sino la de Estados Unidos. Pero si llega a resultados positivos, la principal beneficiaria va a ser ella, porque en unas teóricas elecciones presidenciales, quien cuenta con las mayores posibilidades de ganar la Presidencia es ella", reflexiona en una entrevista con RTVE Noticias.
El profesor especializado en Latinoamérica de la Universidad del Norte de Texas en Dallas Orlando J. Pérez, opina que con su comunicado lo que hace Machado es marcar distancias respecto a unas negociaciones cuyo resultado no se sabe. "Ella, y esto es algo importante, nunca se ha sentado con el régimen o el régimen nunca ha querido sentarse con ella, por lo que ella nunca ha tenido ese contacto ni ha tenido que ceder", recuerda Pérez a RTVE Noticias, por lo que si las negociaciones fracasan o si se alargan mucho, Machado puede mantener esa distancia.
Machado podría quedar aislada
Por contra, esa estrategia le aísla de decisiones operativas que se puedan tomar en el día a día de la negociación, lo que puede perjudicar sus ambiciones políticas y sus posible retorno a Venezuela, apunta Pérez, quien cree que la dirigente de 'Vente Venezuela' no ha podido regresar a su país tras los terremotos del pasado junio, porque EE.UU. temía que su retorno generara un levantamiento popular que pudiera degenerar en una confrontación y el caos, porque el Ejecutivo de Delcy Rodríguez controla el aparato de seguridad.
Para sentarse frente al Gobierno venezolano, la Administración de Donald Trump ha elegido por contra a Dinorah Figuera, una figura más moderada que la de Machado, que "ofrece legitimidad institucional sin el maximalismo político que representa por lo menos en los ojos del chavismo y Washington María Corina Machado", detalla por su parte en declaraciones a RTVE Noticias el profesor de Ciencias Políticas de la Academia Naval de EE.UU., John Polga-Hecimovich.
"Figuera preside la Asamblea Nacional de 2015, la última asamblea que Washington reconoce como legítima, lo que le da un anclaje jurídico-constitucional para negociar 'democrático, plural e institucionalmente' sin tener que sentar en la mesa a la figura más poderosa de la oposición", describe este experto, quien interpreta la elección de Figuera como una manera de construir una mesa de negociación evitando que esté en ella Machado, la líder opositora que Washington ha decidido no empoderar.
A ese respecto, el politólogo y consultor político venezolano Pablo Andrés Quintero indica que Dinorah Figuera es "un vehículo mucho más potable y menos radical que María Corina Machado", ya que representa a un partido, 'Primero Justicia', que formó parte del Gobierno interino de Juan Guaidó y que dispone de "un gran lobby internacional", al igual que 'Voluntad Popular', de Leopoldo López.
"La lectura que podemos sacar de esto es que María Corina Machado puede estar siendo traicionada por Leopoldo López y Julio Borges, que estarán en otro juego político con Estados Unidos —medita Quintero—. No podemos olvidar que esta situación también es una lucha de lobbies internacionales para ver quién incide en la Casa Blanca, quién es más escuchado en el Departamento de Estado".
Frente a la oposición, en la mesa de diálogo estará el 'neochavismo' del Ejecutivo de Rodríguez, que con este proceso "gana cobertura internacional y tiempo". Polga-Hecimovich ve que la participación de las autoridades en "una mesa técnica sobre la renovación de la Comisión Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia les permite mostrarse ante Washington y la comunidad internacional como un gobierno dispuesto al diálogo democrático, sin tener que ceder en lo sustantivo".
"En la práctica —agrega—, el diálogo funciona como su estrategia general: ceder en lo que le conviene —aquí, la apariencia de apertura institucional—, mientras dilata lo que realmente le costaría el poder —una autoridad electoral genuinamente independiente y una fecha electoral vinculante—, todo mientras consolida su propio control y evita que Machado gane protagonismo en el proceso".
Negociaciones con la presencia de Washington
Malamud hace hincapié en que al Gobierno no le ha quedado más remedio que sentarse a conversar ante la intervención de EE.UU., lo que supone "una gran diferencia respecto a negociaciones anteriores, cuando la oposición no tenía nada que ofrecer más allá del apoyo popular". Por contra, en estas, es el Ejecutivo quien controla menos la agenda, supervisada y teledirigida por Washington.
Es por ello que el experto del Real Instituto Elcano augura que el Ejecutivo tratará de ganar tiempo y comprometerse lo menos posible, pese a que tiene que haber resultados concretos para que este proceso salga adelante con pasos como la liberación de todos los presos políticos, el retorno de los exiliados y dirigentes de la oposición, un calendario electoral ajustado y la regularización de composición de CNE, entre otros, hasta ahora controlada por el Gobierno.
Según Quintero, el gabinete de Delcy Rodríguez lo que persigue con estas negociaciones es el levantamiento total de las sanciones económicas sobre Venezuela y su industria petrolera.
"El segundo propósito es que se reconozca al chavismo y a la oposición que está aquí (en Venezuela) sin que María Corina regrese a Venezuela" para que el Gobierno pueda avanzar en su proceso de consolidación política y recuperación económica, dice Quintero.
Sea como fuere, si hay alguien que gana, sí o sí, con este proceso es Estados Unidos.
Pérez remarca que Washington tiene "un interés muy grande, muy profundo, en la estabilidad y, sobre todo, en que el tema de Venezuela se perciba en EE.UU. como un éxito".
"Si uno ve la narrativa de Trump, cómo él habla sobre el tema de Venezuela, tiene un interés político, personal, muy importante. Y por ahora, ese éxito va por extraer petróleo y tener buenas relaciones con los que tienen el poder y la estabilidad. No obstante, creo que es una oportunidad para generar cambios importantes, especialmente en el tema electoral. Una cosa importante es desarrollar un calendario electoral que ambas partes apoyen, tanto para elecciones regionales como presidenciales en algún momento", afirma.
La Administración de Trump ha impuesto una tutela sobre el país latinoamericano desde la captura de Nicolás Maduro. Ahora, en la etapa actual quiere promover el diálogo porque, a juicio de Quintero, Estados Unidos va a buscar siempre "promover y cuidar su interés nacional desde una política exterior completamente realista, pragmática, una política exterior donde lo que busca es darle preponderancia al mercado en vez de las instituciones".
Y en este contexto, sigue, Venezuela es un gran laboratorio desde el punto de vista económico, cultural e incluso psicológico en cuanto a cómo el venezolano ha podido superar o sobrellevar tantas crisis continuadas a lo largo del tiempo y cómo de alguna u otra manera la economía del país sigue siendo importante, así como su impacto en la política internacional.