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Delcy Rodríguez, a prueba: la presidenta interina de Venezuela traza nuevas alianzas en plena crisis por los terremotos

  • El país caribeño recibirá ayuda de viejos aliados, pero también de otros con quien ha protagonizado tensiones
  • Rodríguez busca ahora "legitimar su poder" con la gestión de la tragedia humanitaria
Venezuela busca supervivientes entre los escombros
La presidenta interina, Delcy Rodríguez. Photo by Juan BARRETO / AFP

El doble terremoto que ha sacudido Venezuela llega en un momento especialmente delicado para el país. Tras años de crisis económica, deterioro institucional y polarización política, la presidenta interina, Delcy Rodríguez, afronta esta emergencia seis meses después de la captura del expresidente Nicolás Maduro —que la empujó a asumir su cargo— y mientras trataba de convencer al mundo del avance de una transición de poder ejecutada bajo tutela estadounidense. 

Delcy Rodríguez sabe que una buena gestión de esta crisis puede ayudar a legitimar su liderazgo y quiere venderse como una dirigente que tiene el control. El viernes visitó La Guaira, el estado más afectado por los seísmos, y sus redes sociales nunca habían estado tan activas. Eso sí, no tanto para trasladar información de servicio, como para agradecer uno a uno los mensajes de solidaridad y la ayuda de decenas de líderes internacionales, prestando la misma atención a viejos aliados que a países fuera de su órbita.

Una Venezuela que diversifica apoyos

Ante una tragedia como esta, toda ayuda vale. Los temblores dejaron unos 380 edificios parcial o totalmente destruidos y las labores de rescate continúan en busca de supervivientes atrapados. En la respuesta a la emergencia —que por ahora deja un balance de 920 fallecidos y cerca de 3.000 heridos— coincidirán, por ejemplo, médicos de la cuba castrista con rescatistas de El Salvador de Nayib Bukele, que en los últimos años ha protagonizado sonados desencuentros con el derrocado Nicolás Maduro.

La cuenta de X de Delcy Rodríguez es una sucesión de mensajes de agradecimientos a Gobiernos de diversas partes del globo, publicados con pocos minutos de diferencia. Pero su respuesta es lógica. "Está intentando volver a situar al país en una normalidad que no tenía desde hace muchos años: reincorporarse a la comunidad internacional y tener relaciones con todos los países", explica la investigadora senior para América Latina en CIDOB, Anna Ayuso, que recuerda que Venezuela ya se había abierto a todos los aliados del presidente estadounidense, Donald Trump.

"Hay un mensaje deliberado en agradecer por igual a Cuba, El Salvador, México, España y otros", explica a RTVE Noticias el profesor especializado en Latinoamérica de la Universidad del Norte de Texas Orlando J. Pérez. Rodríguez, que añade que "busca proyectar una Venezuela que diversifica apoyos más allá de Washington, en parte porque depender en exclusiva de Estados Unidos en plena transición tutelada tiene un costo interno". 

Venezuela ha recibido mensajes de solidaridad y ofrecimientos de ayuda de países como Cuba, Rusia o China, pero también de otros como Chile, Ecuador, Catar, o Costa Rica. Sobresale, eso sí, el despliegue estadounidense, que pese a que busca recortar su ayuda exterior, ha anunciado la asignación de 150 millones de dólares para apoyar la respuesta a la emergencia 

"El protagonismo estadounidense ya es un hecho. Con un general de los Marines coordinando el rescate desde Caracas (Kevin J. Jarrard)", explica Pérez. Ahí está, dice, el costo político de fondo: "Si la respuesta que importa llega por canales estadounidenses y militares, el episodio refuerza la dependencia, no la autonomía". Asimismo, la "diplomacia del agradecimiento", añade, "no sustituye la capacidad de respuesta y es esa la que está en duda".

Tras la tragedia, podemos esperar "más presión" por parte de Washington, apunta Ayuso. "Y de alguna manera es también una prueba para que EE.UU. que, hasta ahora, había apostado por reducir los aportes económicos, demuestre hasta qué punto está comprometido con mejorar la situación en Venezuela", añade.

La debilidad del Gobierno

Delcy Rodríguez era la vicepresidenta de Maduro y formaba parte de su círculo de confianza. Sin embargo, aunque al principio condenó su captura en una operación militar en suelo venezolano, pronto mostró sus intenciones de cooperar con Washington. Ahora se presenta como adalid del cambio político en Venezuela, pero siempre con el beneplácito de Washington y como aliada de Trump, que es quien marca las reglas del juego.

En estos casi seis meses de Gobierno, Rodríguez había empezado a consolidar su poder bajo la órbita estadounidense, en un país que convive con la incertidumbre. Ha impulsado leyes para la liberación de presos políticos o para la apertura del sector petrolero; ha eliminado organismos creados por su predecesor y ha apartado del Gobierno a algunos de los pesos pesados del chavismo con peores relaciones con Washington. Sin embargo, las reformas aún no han traído consigo una mejora de las condiciones de vida de los venezolanos.

"En una situación de debilidad de este Gobierno, tanto en lo político como lo económico, la catástrofe genera aún más presión", señala Ayuso, que explica que la presidenta intenta "aprovechar esta primera ola de solidaridad internacional para demostrar que tiene capacidad de respuesta, y eso le puede resultar bien o mal, dependiendo cómo salga". Sin embargo, tras estos primeros días, Venezuela tendrá que hacer frente a la reconstrucción de los daños y eso es ahí cuando Rodríguez tendrá que "demostrar la capacidad de gestión y de hacer las reformas necesarias".

La capacidad de respuesta, en duda

"Rodríguez va a intentar usar esta crisis para legitimarse. Todo Gobierno lo hace; un desastre es también una oportunidad para proyectar liderazgo y cercanía", explica Orlando J. Pérez. Sin embargo, la legitimación por esta vía "depende de la capacidad real de respuesta, y es ahí donde el Gobierno aparece más débil", señala el profesor, que subraya que "no se puede proyectar una eficacia que no se tiene". 

Desastres como este, añade, suponen para los Gobiernos una "prueba de capacidad estatal que se ve en tiempo real" y el problema en Venezuela "es estructural". "La infraestructura de emergencia y salud que hoy está fallando se deterioró durante más de dos décadas bajo el mismo sistema político que Rodríguez ahora encabeza", apunta el analista, que menciona que parte de la ciudadanía ha cuestionado "por qué el Ejército, tan visible durante las protestas, no aparece en las labores de rescate".

"Cuando la ciudadanía percibe que el Ejecutivo hace gestión de imagen mientras la gente sigue bajo los escombros, el desastre erosiona la legitimidad en lugar de construirla", argumenta el profesor.

Tras la captura de Maduro, EE.UU. flexibilizó sus sanciones a Venezuela y tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional regresaron al país caribeño. Sin embargo, la economía venezolana arrastra una profunda crisis desde 2014 y las consecuencias del seísmo pueden agravar aún más las condiciones de la población. Según un sondeo difundido en mayo por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), más del 50% de los venezolanos vive en condiciones de "pobreza multidimensional" y uno de cada tres hogares no puede satisfacer ni las necesidades alimentarias.  

Asimismo, el miércoles, poco antes de conocerse la tragedia, el Financial Times publicaba que Venezuela tiene previsto dar a conocer una deuda acumulada de 240.000 millones de dólares, una cifra muy superior a lo estimado (entre 150.000 y 200.000 millones de dólares). Según el medio, Delcy Rodríguez persigue cerrar un acuerdo con los acreedores este 2026 para permitir el regreso del país a los mercados internacionales, tras una década de aislamiento. En mayo, el Gobierno venezolano anunció el lanzamiento de un proceso "formal, integral y ordenado" para la reestructuración de su deuda pública, aunque no indicó a qué cantidad ascendía el monto de esta.

El papel de la oposición

La opositora María Corina Machado prometió que volvería a su país tras la caída de Maduro, pero seis meses más tarde no ha dado señales de un posible regreso. "Mi corazón, mi abrazo infinito y mis oraciones están con cada hogar venezolano en estas horas de angustia", escribió en las primeras horas de la tragedia. Desde la distancia, también ha jugado su papel de líder en el exilio, facilitando información y agradeciendo la solidaridad internacional, pero está cada vez más en duda su eventual papel en el futuro de Venezuela.

El país ha temblado poco después de conocerse que Washington había mostrado su beneplácito a la opositora venezolana Dinorah Figuera, que ya ha participado en reuniones con las autoridades estadounidenses. Figuera, sin embargo, ha insistido en que ella no sustituye a Machado, a quien ha defendido como líder, pero lo cierto es que la Administración Trump se ha mostrado reacia desde el principio a que Machado participe en el proceso de transición. Asimismo, Trump advirtió de que Venezuela no celebraría elecciones hasta que resolviera su situación económica.

"Está claro que EE.UU. no quiere que Machado sea la que lidere la transición", apunta Ayuso, que sostiene que si la opositora no ha vuelto aún es probablemente porque Washington le ha pedido que no lo haga. Ahora, está por ver la gestión que ella y los suyos hagan del desastre y si la magnitud de la tragedia puede empujar a su regreso. Aunque todos los ojos están puestos en Delcy Rodríguez, Orlando J. Pérez, recuerda que "la oposición también va a ser juzgada por cómo reacciona" ante el desastre y añade que "politizar una crisis de esta magnitud tampoco se vería bien".