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"Una noche rara y breve": las sensaciones que nunca olvidaremos del eclipse total del 12 de agosto

  • Veremos los colores distintos y se podrán apreciar astros en el cielo mientras todavía es de día
  • Los animales cambiarán de pronto su comportamiento, la temperatura se desplomará y aparecerá el "viento del eclipse"
Decenas de personas disfrutan del eclipse solar total de 2024 en Carbondale, Illinois, Estados Unidos
Decenas de personas disfrutan del eclipse solar total de 2024 en Carbondale, Illinois, Estados Unidos Scott Olson/Getty Images

Lo que viviremos el próximo 12 de agosto no será solo el oscurecimiento del sol por parte de la luna. Será "una noche muy rara y muy breve" en la que la oscuridad teñirá de pronto un pequeño rincón de la Tierra, en la que podremos ver estrellas y planetas mientras aún es de día, en la que los animales cambiarán de golpe su comportamiento y la temperatura se desplomará bruscamente.

Si ese día nos encontramos en la franja de totalidad del eclipse, que recorre España de noroeste a este -de Asturias a Baleares-, y tenemos la suerte de tener un cielo despejado, "la sensación no se nos va a olvidar en la vida". "Va a ser algo espectacular", explica a RTVE Noticias el astrónomo y divulgador científico del Planetario de Madrid César González. 

España será el único país poblado del mundo en el que se podrá apreciar este fenómeno cósmico sin igual, el primer eclipse solar total en más de un siglo en nuestro país. Por ello, se espera la llegada de millones de personas para presenciar esta noche efímera y repentina. Aquí recorremos lo que veremos y sentiremos a lo largo de esas casi dos horas de eclipse parcial y de esos casi dos minutos -como máximo- de eclipse total.

Noche sobre nuestras cabezas, día en el horizonte

Empezamos a las 19:30, la hora a la que dará inicio el eclipse parcial al norte de la Península. "Lo que se va dando es una tarde muy extraña", relata Javier Armentia, astrofísico y exdirector del Planetario de Pamplona. La luna comenzará a tapar poco a poco el sol, restando a cada minuto un porcentaje mayor de luz y modificando las sombras propias del final de la tarde.

"Será como esos mediodías de invierno con sol en los que parece que no tienen fuerza los colores, que todo está un poco más desvaído", ejemplifica. Ya en los últimos minutos de eclipse parcial notaremos cómo el cielo está más oscuro cerca del sol, mientras que si miramos al horizonte veremos cómo allí seguirá siendo de día.

Esto se debe a que en realidad lo que vemos en el horizonte son "zonas a las que la sombra de la luna no ha llegado", a 100 o 200 kilómetros de distancia, señala González.

Varias personas disfrutan del eclipse solar total de 2024 en Mazatlán, México

Varias personas disfrutan del eclipse solar total de 2024 en Mazatlán, México Miguel Martínez Corona/ObturadorMX/Getty Images

Ya cuando la luna tape totalmente el sol es cuando se vivirá esa noche "rara y breve" de la que habla Armentia. Rara, precisamente, porque será de noche mientras a apenas unos kilómetros es todavía de día, y porque viviremos dos noches en un mismo día. Además, dada la tardía hora de este eclipse -la totalidad se vivirá hacia las 20:30-, viviremos "dos atardeceres raros" en una misma tarde y con pocos minutos de diferencia.

Por ello se dará el fenómeno único de poder ver las estrellas mientras todavía es de día. Será el caso de los astros más brillantes del cielo, como Venus o Júpiter, debajo del sol y cerca del horizonte, así como Régulo, la estrella más brillante de la constelación de Leo, tal y como apunta el divulgador del Planetario de Madrid. También, y si tenemos suerte, podremos llegar a ver alguna estrella fugaz, dado que el eclipse se dará en plena temporada de Perseidas.

Pasaremos de ver con "conos" a ver con "bastones"

Al haber menos luz del sol, la temperatura puede llegar a bajar hasta 7 grados, y se levantarán los conocidos como "vientos del eclipse". Se trata de una brisa súbita y peculiar provocada por "un cambio local de la presión provocado al enfriarse súbitamente el suelo", explicaba el meteorólogo José Miguel Viñas en un artículo en Divulga Meteo. 

A la vez, cambiará nuestra visión y nuestra percepción de los colores. Normalmente, el ojo humano dispone de varias horas para adaptarse de la luz diurna a la nocturna, pero en el caso del eclipse la noche llegará de repente. "Nuestros ojos dejan de funcionar de la forma en la que funcionan durante el día y vemos los colores diferentes. Por ejemplo, los verdes se ven más claros y los rojos se ven más oscuros", apunta el exdirector del Planetario de Pamplona. Se trata del efecto Purkinje, que explica nuestra adaptación de la iluminación del día a la noche.

Fijémonos -recomienda- en alguien que lleve una camiseta verde y otra persona que lleve una roja, justo antes y durante el eclipse, y veremos cómo el verde parece más luminoso. Esto se produce porque de día las células de la retina que transmiten la información de lo que vemos al cerebro, y que son capaces de distinguir colores, son los conos, ubicados en el centro del eje óptico del ojo.

Con el eclipse solar la temperatura descenderá varios grados en pocos segundos

En cambio, de noche se activan los bastones, células que rodean ese eje óptico y que no tienen tanta capacidad de percibir el color -de ahí que "de noche todos los gatos son pardos"-. Lo que ocurrirá en el eclipse es que al llegar la noche de manera repentina estarán activados tanto los bastones como los conos, dando lugar a una "luminosidad extraña", según González.

"Con todas estas cosas tu cerebro te está diciendo: 'Esto no es normal, es una cosa extraordinaria'", apunta por su parte Armentia.

Animales que se van a dormir y otros que miran al cielo

"Los humanos nos volvemos un poco locos durante el eclipse. Nos ponemos a chillar todos alocados diciendo 'mira, mira, qué bonito, qué bestia'", apunta Armentia. Pero no solo somos los humanos: la experiencia del eclipse altera también, de distintas maneras, a los animales, ya sean salvajes o domésticos. Abejas, caballos o gorriones no tienen reloj ni calendario, y para todos ellos el repentino oscurecimiento del sol supone una experiencia inaudita.

Un caso llamativo es el de los chimpancés, la especie más cercana a la nuestra, junto a los bonobos, por genética y comportamiento. Un estudio publicado en 1986 analizó el comportamiento de 16 chimpancés en un centro de primates en Atlanta (Estados Unidos) durante un eclipse anular. Conforme el cielo se oscurecía, los animales fueron subiendo a la estructura más alta del recinto hasta reunirse todos allí. En el momento de máxima ocultación permanecieron orientados hacia el Sol y la Luna, y un ejemplar juvenil llegó incluso a señalar con el dedo hacia el cielo. 

Durante el oscurecimiento temporal, las aves diurnas cesan su canto, mientras que las nocturnas se activan. Las abejas dejan de volar repentinamente cuando se alcanza la totalidad, y su zumbido se va apagando al irse acercando esta fase, según los datos recogidos por miles de voluntarios en un eclipse en EE.UU. en 2017.

Las gallinas se agrupan unas con otras, mientras que las vacas se quedan en silencio, inquietas, moviendo nerviosamente sus colas, tal y como hallaba otro análisis del comportamiento animal a raíz del eclipse de 1999.

Muchos verán el eclipse desde sus casas, jardines o huertos. Otros se trasladarán a puntos de observación multitudinarios. En cualquier caso, Javier Armentia recomienda disfrutar de esta experiencia única acompañados: "El eclipse es muy bonito disfrutarlo con gente, hacer comentarios…". En definitiva, experimentar junto a otros miembros de nuestra especie, estas sensaciones que viviremos con suerte poquísimas veces en nuestras vidas. Como hacen nuestros primos los primates, o nuestros antepasados hace miles y miles de años, volvernos locos juntos.