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Delcy Rodríguez nombra 'supercanciller' a Félix Plasencia, su hombre en Washington e interlocutor con Rubio

  • Su nombramiento viene sumado a una remodelación en el ministerio, donde se fusionan Exteriores y Comercio Exterior
  • Félix Plasencia fue elegido en febrero como el encargado de dirigir el proceso de acercamiento con EE.UU.
Delcy Rodríguez nombra 'supercanciller' a Félix Plasencia, su hombre en Washington e interlocutor con Rubio
El nuevo canciller de Venezuela, Félix Plasencia, hablando durante una rueda de prensa en 2022 Carlos Ortega /EFE

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, está llevando a cabo una extensa remodelación de su gabinete tras la tragedia causada por el doble terremoto del 24 de junio. Su última designación, la de Félix Plasencia, que desde febrero había ejercido como encargado de negocios de Estados Unidos, y que a partir de ahora será nuevo canciller en una cartera que asume amplias competencias. Plasencia había ejercido como nexo entre el gobierno de Rodríguez en Caracas y la administración Trump, en particular el secretario de Estado, Marco Rubio, quien dirige desde Washington los cambios en el país latinoamericano.

A través de su perfil en X, la mandataria ha explicado que este cambio de cromos venía de la fusión del Ministerio de Relaciones Exteriores y el de Comercio Exterior, que pasarían a denominarse como nuevo Ministerio del Poder Popular de Relaciones y Comercio Exterior: "Plasencia cuenta con amplia experiencia en la diplomacia y tendrá la misión de dirigir la política exterior venezolana, defender nuestra soberanía, fortalecer las relaciones de cooperación e impulsar la diplomacia de paz en el mundo", ha escrito la presidenta de su nuevo ministro, que ya había ejercido como canciller entre 2021 y 2022.

Tras la unificación, el hasta ahora canciller Yván Gil pasará a ser el nuevo ministro de Ciencia y Tecnología. Además, el ministro saliente de Comercio Exterior, Johann Álvarez Márquez, será el nuevo encargado de negocios con EE.UU. "Con la misión de representar los intereses de nuestro país y avanzar en esta nueva etapa de diálogo, cooperación y respeto mutuo, promoviendo una relación basada en el derecho internacional", ha informado este martes Rodríguez en su cuenta en Telegram.

Estos cambios completan una reestructuración dentro del Gobierno tras una catástrofe nacional que ha dejado al menos 4.500 fallecidos. El 5 de julio, Rodríguez designó a Francisco Garcés como ministro de Transporte, en sustitución de Jacqueline Farías, que pasaría a conducir la nueva Gran Misión Venezuela Renace, centrada en la recuperación de viviendas. Dos días más tarde, nombró a José David Cabello, hermano del líder chavista Diosdado Cabello, como presidente de la estatal Petroquímica de Venezuela (Pequiven), tras 18 años como superintendente del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera (Seniat).

En estos últimos seis meses desde la captura estadounidense del expresidente Nicolás Maduro, la Casa Blanca ha controlado de forma indirecta el país latinoamericano. Marco Rubio, Secretario de Estado de EE.UU., ha establecido una comunicación diaria intensa con la mandataria Rodríguez, y se ha involucrado en las operaciones del día a día.

Plasencia, el hombre de Washington

El pasado mes de febrero, un mes después de que Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores fuesen capturados por el ejército estadounidense, la nueva líder Delcy Rodríguez eligió a Plasencia como el encargado de dirigir el proceso de acercamiento entre Venezuela y EE.UU. en esta nueva relación de tutelaje orquestado desde Washington.

Félix Plasencia, hijo de padres de Tenerife, inició su carrera diplomática en Venezuela en 1991. Desde entonces, ha desempeñado diversos cargos como viceministro de Exteriores para Asia, Oriente Medio y Oceanía, director del Banco de Comercio Exterior, embajador en China y ministro de Turismo y Comercio Exterior, entre otros, hasta ser nombrado canciller por Maduro en 2021. En agosto de 2022, ejerció como embajador en Colombia, tras el triunfo del progresista Gustavo Petro y su designación como nuevo presidente del país andino para restaurar las relaciones entre ambos países, dañadas bajo el gobierno de Iván Duque. Sus últimos cargos antes de ser elegido por Rodríguez para la misión estadounidense fueron los de embajador en el Reino Unido y representante ante la Organización Marítima Internacional (OMI).

Tras su nombramiento, Plasencia realizó en marzo una visita a Washington con un objetivo claro: restablecer las operaciones y recibir el control de la embajada venezolana, que permanece custodiada desde 2023 por el Departamento de Estado tras la destitución del opositor a Maduro, Juan Guaidó. Aunque la Casa Blanca aún no haya confirmado ese traspaso, una semana después EE.UU. anunciaba que retomaba el ejercicio de su embajada en Caracas.

Rubio, el titiritero que controla Caracas

Y en la cima de esta pirámide se encuentra Marco Rubio, que desde que Maduro desapareció de la partida ha actuado como líder de facto y ha ejercido como Pepito Grillo de la presidenta encargada, supervisando todo lo que sucede en su administración.

El político estadounidense, de ascendencia cubana, controla las finanzas del país, la distribución de sus recursos naturales y su gobierno, según una investigación del periódico The New York Times, tras entrevistar a más de una docena de funcionarios venezolanos.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habla con miembros de la prensa en Washington D. C. Kent Nishimura / AFP

Este medio alega que el Tesoro de EE.UU. distribuye los ingresos de las exportaciones -incluidas las ganancias petroleras- de Caracas a través del sistema bancario del país, "similar a las asignaciones de los padres a sus hijos". Rubio es quien establece en qué se puede gastar este dinero. Un control absoluto sobre los ingresos públicos, que distingue esta operación del resto de países sometidos al poder militar de Washington. Además, el secretario de Estado decide las licencias a las empresas extranjeras, e impide al Gobierno venezolano que haga negocios con adversarios estadounidenses.

Todo ello, mediante un contacto virtual diario con Rodríguez. The New York Times afirma que sus conversaciones por mensajería en las que "intercambian cotilleos, felicitaciones de cumpleaños y selfies". A pesar de todo ello, Rubio evita hablar públicamente sobre sus competencias dentro de Venezuela, y trata de minimizar su intervención.

La misión del expansionismo estadounidense

"Espero que EE.UU. gobierne Venezuela durante años", afirmaba el presidente estadounidense Donald Trump días después de que Maduro desapareciese del mapa, añadiendo que "extraerían petróleo de sus vastas reservas". Unas declaraciones que confirmaban sus motivaciones que convertir Venezuela en una suerte de nuevo estado de su nación. Unas aspiraciones que se suman a su ambición de tomar el control de Canadá y Groenlandia.

En Venezuela por ahora ha tenido éxito, aunque aún es una incógnita si Rodríguez, que no deja de ser una continuación de la administración Maduro, continuará a medio plazo en la Presidencia. Ella misma ha evitado confirmar si va a convocar elecciones: "Algún día".

María Corina Machado, la líder opositora exiliada, sigue siendo la política más popular en el país, aunque sus enemistades con responsables militares y su actual exilio llevaron a Rubio a decantarse por Rodríguez como su líder sobre el papel: "María Corina Machado es fantástica, la conozca desde hace años y ella es todo el movimiento", aclaró cuando fue preguntado en enero sobre su no designación: "Pero estamos lidiando con la realidad inmediata y es que, infortunadamente y tristemente, la mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela".

Tras la catástrofe en La Guaira y el doble terremoto, Estados Unidos ha enviado 900 militares, ha destinado más de 330 millones de euros en ayuda al país y asegura haber entregado más de 400 toneladas de artículos de primera necesidad. Según Rubio, estos terremotos han complicado la misión de devolver a Venezuela a una democracia.